El exjugador de fútbol americano Amir Madison atravesó una transformación profunda tras dejar la competición profesional. Aunque su desempeño era óptimo, admite: “Tenía sobrepeso por las comidas copiosas que consumía para mantener su intenso programa de entrenamiento. Estaba en plena forma, pero no me sentía yo mismo”.
Al abandonar el deporte, Madison enfrentó el aumento de peso, una realidad común entre atletas retirados. “A pesar de estar en buena forma física para el deporte que practicaba, tenía sobrepeso y me sentía incómodo con mi cuerpo”, contó a Men’s Health. Su objetivo principal era el rendimiento, lo que implicaba una alimentación abundante y entrenamientos exigentes. Las lesiones lo llevaron a buscar nuevas formas de bienestar.
El papel del yoga en su transformación física y mental
Tras varias lesiones relacionadas con el fútbol, Madison se propuso “cambiar mi forma de rendir y ser más flexible y equilibrado de lo que me permitía el entrenamiento”. Así descubrió el yoga, una disciplina que describe como “totalmente opuesta a mi estilo de vida habitual”.
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No solo adoptó la práctica, sino que profundizó en sus principios, se formó como instructor y fundó su propia empresa y una organización sin ánimo de lucro para acercar la salud y el bienestar a más personas. “Me identifiqué mucho con su enfoque holístico, que se centra no solo en la salud física, sino también en la mental”, explica. Desde entonces, la atención plena, la respiración y la meditación son parte de su vida diaria.
El yoga fue clave: “Me adentré aún más en el yoga, practicándolo a diario e incorporando sus enseñanzas sobre la atención plena. Aprendí todo lo que pude sobre técnicas de respiración y meditación, y las integré en mi práctica y en mi vida diaria”.
Cambios alimenticios y dieta basada en plantas
La evolución de su entrenamiento modificó también su alimentación. “Antes de empezar a practicar yoga, mi dieta consistía en comidas pesadas, principalmente de carne. Sin embargo, a medida que profundizaba en mi práctica, mi cuerpo naturalmente pedía alimentos más ligeros y de origen vegetal”, contó a Men’s Health.
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La transformación fue progresiva y basada en la escucha activa de su cuerpo: “Opté por una dieta predominantemente vegetal, centrándome en alimentos integrales y ricos en nutrientes que nutrían mi cuerpo desde dentro”.
Este cambio alimenticio acompañó el giro de su enfoque personal: “Perder peso no era mi principal objetivo; simplemente quería sentirme mejor conmigo mismo. Sabía que el enfoque holístico del yoga me ayudaría a lograrlo, así que no tenía que preocuparme por la báscula”.
Resultados logrados: pérdida de peso y bienestar integral
Los resultados no se hicieron esperar. Madison afirma: “Ahora peso alrededor de 84 kg y me siento mejor que nunca”. Perdió algo más de 18 kg de manera natural gracias a su compromiso con el bienestar holístico. El equilibrio entre actividad física y salud mental marcó la diferencia.
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“Actualmente, mi rutina de entrenamiento incluye una combinación equilibrada de yoga, entrenamiento de fuerza, ciclismo y senderismo, todo lo cual contribuye a mi bienestar general”, detalla. En su caso, la atención dejó de estar en el peso y se centró en el bienestar integral: “La pérdida de peso se produjo de forma natural gracias a mi compromiso con el bienestar holístico”.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los adultos deberían realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada y ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana, pautas que suelen recomendarse para sostener cambios de salud a largo plazo.
Consejos para una transformación sostenible
Madison comparte tres consejos fundamentales que, según él, marcaron su proceso. El primero es “concéntrate en tu ser integral”. Explica: “Me tomé muy en serio la práctica del yoga centrada en el cuidado integral del cuerpo, no solo el físico.
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Me permitió dejar de lado la pérdida de peso como mi objetivo principal y concentrarme más en sentirme mejor en general. Esto le dio un sentido más profundo a mi práctica, y la paz mental y física que me brindó es más importante que cualquier pérdida de peso que haya logrado”.
El segundo consejo es apostar por la variedad en el entrenamiento: “Si bien la constancia es esencial en cualquier programa de entrenamiento, incorporar variedad a mi rutina me ayudó a mantenerla interesante. En lugar de limitarme a un solo estilo de entrenamiento, variaba y añadía algo de correr, andar en bicicleta, nadar o hacer senderismo. Nunca me aburrí y pude superar fácilmente los estancamientos en mi condición física cuando los alcanzaba. Esto me ayudó a prevenir lesiones por sobreesfuerzo y mi mente siempre se mantenía activa".
Por último, recomienda cambiar el enfoque: “Un aspecto clave de mi proceso de pérdida de peso ha sido precisamente no centrarme en adelgazar. Al enfocarme más en mi salud integral, logré una pérdida de peso sostenible sin la presión de pesarme a diario. Me he dado cuenta de que la verdadera transformación ocurre cuando priorizamos el autocuidado y el bienestar holístico por encima de las metas externas. Quiero que otros comprendan que la pérdida de peso puede ocurrir de forma natural como resultado de nutrir el cuerpo, la mente y el espíritu mediante prácticas como el yoga”.
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En esa línea, la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos sostiene que los patrones de alimentación basados en plantas, cuando están bien planificados, pueden ser adecuados y beneficiosos para la salud en distintas etapas de la vida.