Homenaje a Fontanarrosa: Sasturain, Apo, Rep, Ielpi y Vargas
Homenaje a Fontanarrosa: Sasturain, Apo, Rep, Ielpi y Vargas

La Feria Internacional del Libro de Rosario cerró el lunes con un récord de público: más de 180.000 personas, según datos de los organizadores, visitaron el Centro Cultural Fontarrosa. Tras diez años de ausencia —la última edición se había hecho en noviembre de 2008— la Feria volvió a realizarse gracias a un esfuerzo conjunto entre la municipalidad de la ciudad y la Fundación El Libro.

Entre los encuentros más convocantes se puede mencionar el acto inaugural en honor a Angélica Gorodischer, la presentación de Reynaldo Sietecase —rosarino él, profeta en su tierra—, las entrevistas a Víctor Hugo Morales, Claudia Piñeiro, Viviana Rivero, Hebe Uhart y Hernán Casciari, y el unipersonal de Fabián Vena basado la obra de Juan Villoro "Conferencia sobre la lluvia".

Aunque no hay datos oficiales sobre el nivel de ventas, la sensación general de los expositores es de mucha satisfacción, teniendo en cuenta, sobre todo, la crisis que afronta actualmente el sector editorial.

Mendieta en la Feria del Libro de Rosario
Mendieta en la Feria del Libro de Rosario

Fontanarrosa, una figura central

Roberto Fontanarrosa es una presencia constante en Rosario: cualquiera que entre al bar El Cairo verá la famosa "mesa de los galanes", donde se juntaba a comer con sus amigos; si de ahí camina hasta la cancha de Rosario Central verá las paredes pobladas de sus canaya; y si luego busca perderse en la ciudad, podrá seguir el recorrido de muchos de los personajes de los cuentos. Por estos días, además, un Mendieta inflable de varios metros de altura fue el encargado de dar la bienvenida a la Feria del Libro. Y ahora, también, hay un barrio que lleva su nombre: unas semanas, el barrio "Zona cero" —un barrio sin nombre de calles con números— fue rebautizado como "Roberto Fontanarrosa" a partir de una iniciativa de los vecinos y la municipalidad.

Con este marco, era impensable que la nueva Feria dejara de lado a uno de sus ciudadanos más ilustres. El sábado pasado, entonces, hubo un panel homenaje en el que participaron sus amigos: Juan Sasturain, Alejandro Apo, Miguel Rep, Horacio Vargas —autor de la biografía "oficial" del Negro— y Rafael Ielpi.

"Roberto fue muy talentoso", dijo Sasturain, históricamente uno de los primeros en reivindicar al autor de Los trenes matan a los autos y Uno nunca sabe: "Es uno de los grandes narradores de la literatura argentina. Cometió el error de hacer reír y tener muchos lectores y la crítica no se lo perdonó. Pero, en alusión a uno de sus títulos: la crítica ha vivido equivocada." Sasturain destacó tres cuentos por encima de toda la producción de Fontanarrosa: "El mundo ha vivido equivocado", "No sé si he sido claro" y, uno de los últimos, "Bahía desesperación". ¿Por qué la elección de un cuento tardío? "Porque el Negro cada vez escribía mejor", dijo. Y destacó el oído muy fino para el coloquial.

Para sumar a esta última característica, Horacio Vargas señaló que en gran parte se debió al asombro que le produjo a Fontanarrosa la novela Cayó sobre su rostro, de David Viñas: "Los personajes hablaban como su padre y los amigos. Viñas le resultaba un universo cercano; se dio cuenta que podía escribir sobre lo que a uno lo rodea". Y sobre la sensación de invisibilidad de su obra en la crítica, Vargas contó una anécdota que hizo reír a todos los futboleros de la sala: "Cierto día un periodista le preguntó si lo desvelaba entrar en el canon de la Academia. 'La única Academia que me preocupa es Rosario Central', le contestó Fontanarrosa."

Para Rep, el "Negro" sigue siendo, todavía hoy, un misterio, un tipo que creció en público. "El de las primeras charlas era lacónico y tímido; el último, brillante y verborrágico. Pocas veces me he reído tanto como con él hablando en público. El Fontanarrosa expositor también entra en el puzzle", dijo.

En el final del encuentro, Alejandro Apo regaló un gran momento, al recitar con su voz tan característica el relato breve "Los nombres". Apo suele cerrar su espectáculo "El fútbol contó un cuento" con este relato. Los aplausos fueron para él, por supuesto, pero sobre todo para el Negro.

Homenaje al Che en la Feria del Libro de Rosario
Homenaje al Che en la Feria del Libro de Rosario

El cumpleaños del Che

El 14 de junio, Ernesto Che Guevara cumpliría 90 años y en Rosario se están realizando diferentes actividades para festejar su nacimiento. Proyecciones, charlas, conferencias, espectáculos musicales, etc., conforman la agenda de "90 veces Che". Los bares de la ciudad, además, están colmados de postales y textos del Che.

El domingo pasado, en una sala que quedó chica de la cantidad de gente que asistió, se presentó Che: 90 años, libro llevado adelante por el Centro de Estudios Latinoamericanos Ernesto Che Guevara (CELChe), que reúne textos de diferentes personalidades como Fidel Castro, Taty Almeida, Felipe Pigna y fotos de Alberto Korda y Marcos López, entre otros. El libro tendrá su versión digital de distribución gratuita.

En la presentación, Fabián Bazán, autor de Chegasé —que es la forma "rosarigasina" de llamar al Che— dijo: "Rosario tiene gente que ha trascendido en distintos ámbitos; hay países enteros que no tienen los genios que tiene Rosario: Fito, Menotti, Castagnino, Olmedo. Pero el más grande de todos es el Che".

Además, Bazán habló de un perfil poco explorado en la vida del Che: su pasión por el fútbol. Ante un público dividido entre el azul y amarillo de Rosario Central y el rojo y negro de Newell's Old Boys, contó que Ramiro, el hermano menor del Che, le dijo que "los pocos fines de semana que Ernesto estaba en Buenos Aires, me llevaba de la mano a ver a Central".

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