Un número creciente de adolescentes estadounidenses, motivados por los modelos físicos que circulan en redes sociales y la búsqueda de reconocimiento estético, han comenzado a utilizar esteroides anabólicos y sustancias diseñadas para uso veterinario, como el trenbolone, con el fin de lograr transformaciones corporales en plazos cada vez más cortos.
Esta tendencia se ve impulsada por la fácil disponibilidad de estos compuestos, una presión por mostrar resultados físicos rápidos y la exposición constante en redes. Al documentar su evolución para millones de seguidores, estos jóvenes enfrentan riesgos graves para la salud, según una investigación publicada por la cadena estadounidense CBS News.
Entre 2020 y 2023, videos de TikTok con hashtags que promueven el uso de esteroides o productos similares recibieron al menos 587 millones de visualizaciones en los Estados Unidos, de las cuales el 72% correspondieron a usuarios entre 18 y 24 años, colectivo donde la presión del ideal corporal es mayor por la influencia de modelos e influencers, según un estudio realizado en 2023 por la organización de monitoreo digital Countering Digital Hate.
El informe señala que exhibir transformaciones rápidas ha dejado de asociarse exclusivamente con deportes de alta competencia, expandiéndose a quienes buscan reconocimiento en plataformas digitales.
El auge del trenbolone y el cambio de paradigma en la adolescencia
Entre las sustancias más peligrosas que circulan se encuentra el trenbolone, un esteroide formulado para el desarrollo muscular en ganado, que hasta el momento no recibió aprobación para uso humano y cuya tenencia o distribución sin receta médica constituye un delito federal en los Estados Unidos, según la clasificación de la agencia federal Agencia Antidrogas.
No obstante, adolescentes como Zaid Laila, estudiante de secundaria del área metropolitana de Dallas, han admitido públicamente su consumo de trenbolone durante aproximadamente 10 meses. Laila relató que la presión de obtener resultados visibles en poco tiempo fue determinante en su decisión.
El joven afirmó a CBS News: “¿Para qué esperar diez años… si lo puedo lograr en menos de un año?” y explicó su método: “Muchos esteroides y mucho ejercicio”.
Documentó su transformación en redes, donde sus videos lograron gran atención por su nueva musculatura y bajo porcentaje graso, resultados que atribuye a una combinación de fármacos obtenidos sin dificultad.
“No es nada difícil. Cualquiera puede conseguirlo si lo intenta”, declaró.
Por su parte, el pediatra Jason Nagata, especialista en salud adolescente de la Universidad de California en San Francisco, explicó a CBS News que los esteroides anabólicos pueden dañar gravemente el corazón, el hígado y los riñones en jóvenes.
El especialista agregó que el trenbolone, por su potencia, “tiene efectos secundarios aún más significativos”. Nagata subrayó: “No existe una indicación segura para este fármaco veterinario en humanos”.
El atractivo de las redes y la mutación del consumo
Nagata señala que el fenómeno de las redes sociales ha cambiado sustancialmente el perfil de quienes consumen estas sustancias: “Ahora hay mucha gente que ni siquiera participa en actividades deportivas y que las usa simplemente para verse mejor”.
La exposición constante a imágenes de transformaciones espectaculares genera una presión extrema para que los adolescentes desarrollen masa muscular, intensificada por la facilidad para adquirir los productos mostrados virtualmente.
La exposición y accesibilidad digital han desplazado la figura del “dealer”. “El vendedor ya no está en un callejón oscuro”, indicó Don Hooton Jr. a CBS News.
“Ahora está dentro de las cuatro paredes de nuestro hogar”. Hooton lidera la Taylor Hooton Foundation, entidad fundada tras el fallecimiento de su hermano Taylor en 2003, luego de que abandonara el consumo de esteroides en la secundaria y desarrollara un cuadro de depresión grave que terminó en suicidio.
Hooton alertó ante la magnitud de la normalización: “Estamos viendo a jóvenes preguntando si el trenbolone es seguro. Eso es un gran problema”. Advirtió que las publicaciones de transformación física masiva y rápida, junto con la cultura del influencer, han generado una competencia por obtener notoriedad a cualquier costo, incluso a expensas de la salud o la legalidad.
Señales de alarma y el papel de las familias
Los principales riesgos de la utilización de anabólicos en menores pueden pasar inadvertidos. Nagata recomendó estar atentos a conductas obsesivas relacionadas con el ejercicio, evasión de comidas familiares y otros cambios sociales como posibles indicadores de consumo.
Señaló que incluso elogiar transformaciones físicas pronunciadas puede reforzar prácticas peligrosas si los adultos desconocen el origen de estos cambios.
Para algunas familias, la magnitud de la desinformación resulta abrumadora.
Haitham Laila, padre de Zaid, reconoció a CBS News su preocupación por la salud de su hijo y la dificultad para distinguir verdad y mito en la información que los adolescentes encuentran y comparten. Pese a los mensajes de advertencia, Zaid insiste: “Estoy decidido a seguir usando esteroides. Conozco los riesgos”, declaró.