La transición de Markwayne Mullin en el Departamento de Seguridad Nacional enfrenta retos por crisis internas y presión migratoria

La nueva administración prioriza abrir espacios a los mandos directos de agencias migratorias y distanciarse del modelo de dirección centralizada aplicado por la antecesora Kristi Noem en medio de desafíos presupuestarios y tensiones políticas

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Markwayne Mullin asume la dirección del Departamento de Seguridad Nacional con el reto de restaurar la confianza pública tras meses de controversias y endurecer la política migratoria (REUTERS/Jonathan Ernst)
Markwayne Mullin asume la dirección del Departamento de Seguridad Nacional con el reto de restaurar la confianza pública tras meses de controversias y endurecer la política migratoria (REUTERS/Jonathan Ernst)

En su desembarco como nuevo secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin enfrenta el desafío de cumplir con la agenda de deportaciones impulsada por el presidente Donald Trump y de restaurar la imagen pública de la institución, afectada tras la muerte a tiros de dos ciudadanos en Minneapolis en enero y varios meses de controversias bajo la dirección de su antecesora, Kristi Noem.

Tras jurar en la Oficina Oval el jueves, Mullin optó por un estilo discreto: evitó el uso de chaleco antibalas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que caracterizó a Noem en su presentación, y en cambio, centró sus primeros días en encuentros con el Congreso y en destacar el trabajo de los empleados bajo su mando.

Según el diario estadounidense The New York Times, la expectativa es que la agencia logre una transición que evite la hostilidad pública de gestiones anteriores sin abandonar el endurecimiento migratorio requerido por el mandatario.

La Casa Blanca mantiene la presión sobre el nuevo secretario para que cumpla con la promesa de aumentar las expulsiones de migrantes durante la actual administración (REUTERS/Evan Vucci)
La Casa Blanca mantiene la presión sobre el nuevo secretario para que cumpla con la promesa de aumentar las expulsiones de migrantes durante la actual administración (REUTERS/Evan Vucci)

El Departamento de Seguridad Nacional, bajo la conducción previa de Noem, fue objeto de críticas por sus métodos y por la asignación de contratos, incluida una campaña publicitaria de USD 200 millones.

Esta situación derivó en una investigación de la inspectoría general del Departamento de Seguridad Nacional y en el rechazo al financiamiento total del organismo, cuyo presupuesto sigue parcialmente paralizado por la negativa demócrata a las tácticas migratorias de la administración Trump. The New York Times señala que el Congreso permanece estancado, manteniendo así la presión sobre la agencia y su secretario.

En su audiencia de confirmación, Mullin, de 48 años y ex senador republicano por Oklahoma, reiteró su intención de adoptar un perfil más bajo en los medios: “Mi objetivo en seis meses es que no seamos la noticia principal todos los días. Lo que quiero es que la gente entienda que estamos ahí, protegiéndolos y trabajando junto a ellos”, declaró Mullin, según The New York Times.

Esta estrategia busca equilibrar un reposicionamiento comunicacional del enfoque migratorio, cumpliendo simultáneamente la promesa presidencial de incrementar las expulsiones de migrantes.

El funcionario plantea un enfoque más reservado en la gestión y busca reducir la exposición mediática del organismo sin apartarse de los objetivos presidenciales (REUTERS/Nathan Howard/File Photo)
El funcionario plantea un enfoque más reservado en la gestión y busca reducir la exposición mediática del organismo sin apartarse de los objetivos presidenciales (REUTERS/Nathan Howard/File Photo)

Cambios en la gestión y diferencias con la etapa de Kristi Noem

Las aspiraciones dentro del Departamento de Seguridad Nacional apuntan a una modificación en la estructura de gestión respecto de la etapa anterior, caracterizada por la supervisión centralizada ejercida por el entorno inmediato de Noem, especialmente por figuras como Corey Lewandowski, quien presionó para intensificar arrestos y deportaciones y participó activamente en la toma de decisiones estratégicas dentro de ICE.

Durante esa gestión, según un funcionario de rango medio del área migratoria citado por The New York Times, la cadena de mando resultó desdibujada: directivos intermedios como Gregory Bovino pasaron a liderar operaciones migratorias e informar directamente a Noem, eludiendo la estructura de la Patrulla Fronteriza.

El nuevo secretario permitiría a los responsables directos de ICE y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza mayor margen de acción, indican funcionarios de alto rango de la administración citados por el diario estadounidense. Se trata de un cambio respecto del modelo anterior, que generó cuestionamientos tanto dentro como fuera del departamento y que finalizó con la destitución de Noem este mes.

La anterior titular dejó la agencia tras cuestionamientos internos y públicos por su estilo confrontativo y el manejo de contratos millonarios (REUTERS/Kevin Lamarque)
La anterior titular dejó la agencia tras cuestionamientos internos y públicos por su estilo confrontativo y el manejo de contratos millonarios (REUTERS/Kevin Lamarque)

El compromiso legal y el contexto electoral

Mullin manifestó públicamente su objetivo de implementar la política de deportaciones de Donald Trump sin politización ni concesiones ideológicas. Para Mark Morgan, quien dirigió de manera interina ICE durante el primer mandato de Trump, “la responsabilidad es hacer cumplir la ley en su totalidad, sin favoritismos, sin carve-outs políticos, sin estar influenciado por grupos de interés”. Morgan advirtió que priorizar solo casos de criminales graves, como se analizó bajo la gestión anterior, disminuiría la eficacia respecto de la meta de deportaciones masivas planteada desde la campaña.

Morgan también señaló la preocupación entre republicanos sobre el impacto electoral de la estrategia migratoria en el año intermedio: “Los republicanos ahora, en mi opinión, están asustados y preocupados por las elecciones de medio término, y quieren ajustar lo que están haciendo”.

Dentro del gobierno, declaraciones oficiales refuerzan la línea firme establecida en campaña. Abigail Jackson, portavoz de la Casa Blanca, afirmó al diario estadounidense: “El secretario Mullin está perfectamente capacitado para liderar el Departamento de Seguridad Nacional y trabajar junto al presidente Trump para continuar ampliando sus logros”. Añadió: “Ya sea protegiendo de criminales, frenando el tráfico de drogas o expulsando a los peores delincuentes extranjeros, Mullin trabajará incansablemente para implementar la agenda del presidente”.

El Departamento enfrenta exigencias para aplicar con rigor las leyes migratorias, en medio de divisiones políticas y el impacto potencial de la estrategia en las próximas elecciones (REUTERS/Evan Vucci)
El Departamento enfrenta exigencias para aplicar con rigor las leyes migratorias, en medio de divisiones políticas y el impacto potencial de la estrategia en las próximas elecciones (REUTERS/Evan Vucci)

Perspectivas desde el sector progresista en inmigración

Las organizaciones y referentes que apoyan posiciones progresistas anticipan que, pese al cambio de liderazgo, no habrá alteraciones profundas en las operaciones migratorias diarias.

Claire Trickler-McNulty, ex funcionaria sénior en ICE durante el mandato de Joe Biden, explicó al diario estadounidense que “algunas cuestiones administrativas cambiarán y probablemente mejoren la experiencia profesional y la gestión interna, pero no veo que haya mejoras sustanciales que no sean meramente cosméticas, especialmente con Stephen Miller aún al mando”.

En paralelo, el Departamento de Seguridad Nacional permanece bajo escrutinio público y político, cuestionado por la transparencia de sus procedimientos de expulsión y por el impacto de sus decisiones en la población general, mientras afronta restricciones presupuestarias debido al cierre parcial resultado de los desacuerdos con la oposición demócrata sobre la política migratoria federal.