Este es el castillo más antiguo de Canarias: una fortaleza del siglo XV que resistió los ataques piratas del capitán Drake

Esta construcción fue levantada por orden de Isabel la Católica y a día de hoy acoge la Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino

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Castillo de la Luz, en
Castillo de la Luz, en Gran Canaria (Adobe Stock).

Gran Canaria despliega ante el viajero un abanico de paisajes y monumentos en los que la historia y la cultura se entrelazan con el ritmo pausado del Atlántico. Desde las dunas doradas de Maspalomas hasta los cascos antiguos de sus pueblos, la isla invita a descubrir un patrimonio rico y heterogéneo, salpicado de fortalezas, iglesias y edificaciones que narran siglos de encuentros, desafíos y conquistas. En el corazón de Las Palmas de Gran Canaria, una estructura sobresale por su antigüedad y su valor simbólico: el castillo de la Luz, la fortaleza más antigua del archipiélago canario.

La presencia de castillos en las Islas Canarias es escasa, pero el castillo de la Luz ha resistido el paso del tiempo y las embestidas de la historia para convertirse en un emblema de la ciudad y en uno de los testimonios más vivos del pasado defensivo de la isla. Sus muros, testigos de asedios, naufragios y celebraciones, encierran relatos de resistencia y adaptación, y hoy se han transformado en espacio museístico y centro de arte contemporáneo.

Orígenes: una fortaleza para proteger la isla

El castillo de la Luz surge en un momento clave para Gran Canaria: su construcción, en 1478, coincide con la fundación del Real de Las Palmas y la llegada de las primeras tropas castellanas lideradas por Juan Rejón. El emplazamiento, estratégico junto a la costa, respondía a la necesidad de proteger la naciente ciudad de ataques piratas y de potencias extranjeras, en una época en la que el control sobre el Atlántico era vital para la Corona de Castilla.

La fortaleza original, de planta cuadrangular y tres alturas, fue erigida por orden de la reina Isabel la Católica y bajo la supervisión del gobernador Alonso Fajardo. A lo largo del siglo XVI, el castillo fue objeto de varias ampliaciones y refuerzos: en 1547 se añadió una barrera artillera para potenciar su capacidad defensiva, y en 1563 se culminó la construcción de la muralla exterior, que envolvía y protegía el núcleo medieval.

Castillo de la Luz, en
Castillo de la Luz, en Canarias (Wikimedia).

El castillo de la Luz ha sido protagonista de numerosos episodios bélicos. Sufrió ataques franceses, como el de 1553, y resistió el asalto de corsarios, incluido el efímero dominio del francés Jean Alfonse de Santoinge en 1544. Especialmente célebre fue la defensa frente a la escuadra inglesa de Drake y Hawkins en 1595, cuando la población isleña jugó un papel fundamental y la victoria se asoció a la protección de la Virgen de la Luz, dando nombre definitivo a la fortaleza.

No todo fueron victorias: en 1599, el holandés Pieter Van der Does tomó e incendió el castillo, dominando la ciudad durante varios días antes de retirarse. A raíz de estos acontecimientos, el edificio fue objeto de reparaciones y adaptaciones, perdiendo progresivamente su función militar para erigirse en símbolo de la ciudad y del espíritu insular.

Del baluarte defensivo al espacio de arte

A partir del siglo XVIII, la fortaleza dejó de tener un papel defensivo activo y se consolidó como icono paisajístico. Durante el siglo XX, el castillo fue declarado Monumento Histórico Artístico y, posteriormente, Bien de Interés Cultural. La intervención arquitectónica de Nieto y Sobejano entre 1998 y 2001 supuso un punto de inflexión: durante las obras para convertir el inmueble en espacio museístico, se descubrieron restos de la construcción primitiva y elementos arqueológicos ocultos durante cinco siglos.

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En 2014, tras una profunda restauración, el castillo reabrió como museo y, poco después, se inauguró la Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino, que ha dotado al recinto de una nueva dimensión cultural, integrando arte contemporáneo en un entorno cargado de historia.