La selección inglesa verá hoy el debut de su selección en el Mundial 2026 frente a Croacia, pero en las horas previas al partido el protagonismo ha estado lejos del césped. Dallas se ha convertido en el punto de encuentro de cientos de seguidores de los Tres Leones, que han tomado un pub de la ciudad texana en una larga jornada de cerveza, cánticos y ambiente festivo que ha terminado con la intervención de la Policía.
La noche del martes también estuvo marcada por la concentración de aficionados en el pub Londoner de Mockingbird Lane. Lo que comenzó como una reunión organizada a través de redes sociales acabó reuniendo a cientos de ingleses llegados desde distintos puntos del Reino Unido para acompañar a su selección en el estreno mundialista.
El local vendió más de 5.000 cervezas en una sola noche y recaudó más de 30.000 libras esterlinas (casi 35.000 euros). Algunos aficionados llegaron a lanzar plantas desde el balcón, mientras otros pasaron cerca de una hora pateando un balón por la calle, que en ocasiones acabó sobre los capós de vehículos aparcados.
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El hombre que reunió a los aficionados
Detrás de la convocatoria estuvo John Gallivan, aficionado del Bristol Rovers y uno de los rostros más conocidos entre los seguidores ingleses desplazados a Estados Unidos. “Lo publiqué en la página de Facebook del club de aficionados y la cosa se ha descontrolado por completo”, ha explicado a la agencia Press Association.
Gallivan ha asegurado que organizar este tipo de encuentros en EEUU resulta mucho más complicado que en los torneos disputados en Europa: “Estados Unidos es enorme, es tan grande, tan vasto. Cuando vamos a Europa, es muy fácil: sabes dónde vas a estar. No tienes que preguntar, no tienes que mirar, simplemente sabes dónde vamos a estar”.
Por eso, la idea era encontrar un local, negociar precios para las consumiciones y darlo a conocer entre los aficionados. El resultado fue un lleno absoluto desde primera hora de la tarde. “Para eso venimos, literalmente. Para ser honesto, esto significa más para mí que el partido en sí. La noche anterior a cada partido de Inglaterra es para lo que estamos aquí: para cantar, bailar, para todo”, ha justificado.
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La intervención policial
La fiesta se prolongó durante horas hasta que el local alcanzó el límite de aforo. Poco antes de las diez de la noche, el personal del establecimiento y varios agentes solicitaron el desalojo del pub. Según ha confirmado la Policía de Dallas, el cierre anticipado se produjo porque el recinto estaba al máximo de su capacidad y únicamente contaba con dos vigilantes de seguridad de servicio.
La petición no fue atendida de inmediato. Cientos de aficionados permanecieron durante más tiempo en el balcón mientras decenas de vehículos policiales se alineaban en la calle. Los agentes abandonaron inicialmente la zona, aunque regresaron después para completar el desalojo.
Al cierre de la jornada, el Londoner había vendido más de 5.000 cervezas, incluidas 2.352 botellas. Algunos seguidores permanecieron después para ayudar al personal del establecimiento a recoger y limpiar el local.
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La FIFA vigila los cánticos contra Starmer
La previa del partido también ha estado marcada por otra cuestión incómoda para las autoridades de la FIFA. Los aficionados ingleses han sido advertidos de que podrían ser expulsados de los estadios si continúan entonando cánticos ofensivos contra el primer ministro británico, Keir Starmer.
Durante el amistoso disputado ante Costa Rica en Orlando ya se escuchó a un sector de la afición cantar insultos dirigidos al dirigente británico utilizando la melodía de “Seven Nation Army”. Según diversos medios ingleses, esos mismos cánticos también se han escuchado en establecimientos de Dallas durante los días previos al debut mundialista.
La FIFA mantiene una política estricta contra cualquier mensaje de carácter político u ofensivo. Su normativa prohíbe pancartas, banderas o prendas consideradas políticas y establece que los aficionados no deben utilizar “lenguaje ni gestos ofensivos”. La Federación Inglesa de Fútbol es consciente de la situación y teme posibles sanciones si el comportamiento se repite durante el torneo.
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