Juan Javier Ríos
Madrid, 11 feb (EFE).- Los tonos oscuros, fúnebres, han sido los protagonistas en la tractorada de este miércoles en Madrid bajo un cielo plomizo y lluvioso que parece haberse aliado con los agricultores para expresar la pena que sienten por un campo que se 'ahoga', en sentido literal y figurado.
Literal porque muchos de ellos han acudido a la protesta con sus cultivos inundados tras el tren de borrascas que está recorriendo la Península desde mediados de enero.
Y figurado porque creen que el acuerdo de libre comercio entre la UE y los países del Mercosur y el anuncio de recortes en la futura Política Agrícola Común no hace sino profundizar en ese ahogamiento, que, dicen, les viene de años atrás.
El ambiente fúnebre, solo roto por el ruido de pitos, petardos y bocinas de tractores, se ha materializado con la exhibición de dos ataúdes para simbolizar "la muerte del campo", con el porte de una gran cruz custodiada por un agricultor disfrazado de sacerdote y por el llamamiento de los convocantes para lucir vestimentas negras, muchas de ellas impermeables negros para protegerse de la lluvia.
Hasta la cita ha acudido el agricultor de Los Palacios y Villafranca (Sevilla) Luis Pajuelo, quien, a sus 70 años, no ha dudado en trasladarse hasta Madrid a pesar de que su cultivo de remolacha y trigo está completamente inundado por el temporal, según ha contado a Efeagro.
Más allá de pedir mejores seguros agrarios y la declaración de zona catastrófica, este productor rechaza el acuerdo con Mercosur, porque "nos arruinará del todo y hará que perdamos lo poquito que tenemos".
Óscar Chamorro ha llegado desde el Valle del Jerte (Cáceres) y ha lamentado igualmente que se "premie" a los agricultores del Mercosur "cuando producen con menos requisitos".
Aunque a la producción de cereza no le afecta mucho este pacto, ve necesario participar en la manifestación por compañerismo y para pedir también que mejoren los seguros agrarios para cubrir los efectos de las lluvias.
El agricultor de cereales y leguminosas de Urones de Castroponce (Valladolid) Pedro Fernández ha criticado dicho pacto comercial porque se intentan equiparar unas producciones "que no son iguales".
Los costes son "muy diferentes" porque los países del Mercosur asumen "menos costes de producción, menos impuestos y contra eso no podemos luchar".
María Castellanos es vallisoletana pero residente en Madrid y se ha unido a la protesta como consumidora, porque asegura no entender el mensaje que quieren trasladar las administraciones.
Cree que caen en "contradicción y marean al consumidor", ya que, por un lado, lanzan el mensaje de potenciar el consumo de alimentos de kilómetro cero y sostenibles y, por otro, cierran acuerdos con países trasatlánticos cuya importación proviene de zonas deforestadas y requieren un "largo" transporte en barcos con "elevadas emisiones".
Son solo algunos testimonios con nombres y apellidos dentro de los centenares que podrían haberse recopilado en esta marcha que se ha prolongado varias horas por el centro de la capital, desde la plaza de Colón hasta la sede del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), frente a la estación de Atocha.
Durante el trayecto han exhibido pancartas en las que se leían mensajes como 'En defensa del campo que alimenta Europa'; 'Por una PAC fuerte y justa'; o 'No a Mercosur. Comeremos carne hormonada'.
La marcha, encabezada por los manifestantes a pie y cerrada por los tractores, ha transcurrido entre sonido de bocinas, silbatos y petardos y ha parado brevemente frente a las inmediaciones del Congreso para dedicar una pitada a la clase política.
Con una hora de retraso respecto al horario previsto, han llegado frente al Ministerio para culminar así esta jornada en la que la única nota de color y alegría se ha visto en los puestos de flores de Colón, cuyos propietarios exhibían sus coloridas margaritas, crisantemos y tulipanes en contraste con las tonalidades y el ánimo grisáceo de unos agricultores que ven languidecer su campo. EFE
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