Roma, 20 ene (EFE).- El italiano Raffaele Palladino, nuevo entrenador del Atalanta, consiguió revivir en las últimas semanas a un equipo que no comenzó con buen pie la temporada pero que, ahora, ha recuperado su esencia y atraviesa su mejor momento para recibir en Bérgamo (norte Italia) al Athletic Club de Bilbao en Liga de Campeones.
La marcha de Gian Piero Gasperini, actual entrenador del Roma, dejó muy tocada a la 'Dea', que perdió además a su máximo goleador, el italoargentino Mateo Retegui, nuevo jugador del Al-Qadsiah saudí y máximo artillero de la Serie A la pasada campaña con 25 tantos y 8 asistencias.
Perdió el rumbo el combinado bergamasco. Algo un tanto inexplicable porque fue el croata Ivan Juric, aprendiz y discípulo del propio Gasperini, tanto como jugador a sus órdenes como integrante de su cuerpo técnico durante varios años, el que se puso a los mandos. La esencia de ese equipo vertiginoso, con sello propio, se fue disipando poco a poco.
Hasta que la directiva dijo basta. Nueve años de Gasperini a los mandos y Juric fue destituido tan solo unos meses después comenzar su aventura. Malos resultados y poca continuidad con la filosofía instalada fueron los motivos. Entró entonces en escena Raffaele Palladino, un técnico joven, de 41 años, que también sabe perfectamente lo que es la filosofía 'gasperiana', pues estuvo a sus órdenes cuando era jugador del segundo equipo del Juventus Turín y, años después, del Génova.
Allí aprendió todo de Gasperini. La presión alta, los ataques lanzados, la inteligencia táctica en el centro del campo para no descompensar el equipo... Y en 2022 le llegó su gran oportunidad. Silvio Berlusconi y Adriano Galliani le dieron las llaves del recién ascendido Monza e hizo un gran trabajo. Salvó al equipo durante dos campañas consecutivas, algo que no consiguió su sucesor.
Dio el salto en 2024 al Fiorentina. Llegó a las semifinales de la Liga Conferencia, en las que cayó ante el Betis. Pero el club 'Viola' le había entregado su confianza. Se encomendó a él para un proyecto largo. Firmó hasta 2027 y tan solo tres semanas después, en mayo de 2025, dimitió de manera inesperada.
Desde entonces, sin equipo. Sonó para varios italianos, pero no fichó por ninguno. Y cuando empezó el baile en los banquillos esta temporada, con destituciones en el Génova o en la propia 'Fiore', supo esperar. Le llegó la llamada del Atalanta y no dudó. Se vistió de su maestro Gasperini para intentar revertir la situación.
Lo está consiguiendo. La 'Dea' solo ha perdido dos de los últimos doce partidos. Es más, desde la llegada del nuevo técnico, solo ha perdido en tres ocasiones y empatado una, en la reciente jornada ante el Pisa.
No es aquel temible equipo que construyó Gasperini hace años, empresa casi irrepetible, pero este Atalanta una versión adaptada e inteligente que conserva ciertas maneras. La presión alta, los ataques bien organizados y numerosos, el equilibrio en el centro del campo y la defensa de tres centrales que tan bien le funciona a este equipo históricamente. Está al alza el combinado de Bérgamo, que con una victoria ante los vascos deja encarrilada su presencia en los octavos de final, pues cierra la fase liga ante el Real Union Saint-Gilloise.
Es ya séptimo en Serie A con aspiraciones europeas y en 'Champions' es quinto, el italiano mejor colocado, ubicado por encima incluso del Inter de Milán. Solo sabe lo que es perder un partido en esta edición del máximo torneo continental. Y fue ante el PSG en la primera jornada, ante el vigente campeón.
Después derrotó al Brujas, empató con el Slavia Praga, se impuso al Olympique de Marsella y doblegó al Eintracht de Frácfort y al Chelsea. Un recorrido que le permite soñar ahora con la clasificación directa a octavos de final. Con Palladino, el nuevo Gasperini, el Atalanta sueña con esa ronda. EFE
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