Madrid, 19 ene (EFECOM).- El sistema bancario debe adaptarse para seguir siendo esencial en la economía del siglo XXI ante los riesgos geopolíticos, tecnológicos y de competencia, y debe usar su fortaleza actual para adaptarse a un entorno más incierto, según el último número de la publicación Papeles de Economía Española, de Funcas.
Está dedicado a los 'Nuevos desafíos del sector bancario' y en este análisis los expertos analizan los retos de la tecnología, la competencia y la regulación en el sector financiero.
Aseguran que la banca se enfrenta a una transformación estructural, con la inteligencia artificial (IA) redefiniendo la intermediación y la gestión de riesgos, y los nuevos competidores y modelos de financiación ampliando el perímetro del sistema financiero.
Además, apuntan, los bancos centrales ajustan sus estrategias en un entorno de balances más reducidos y monedas digitales emergentes.
Entre los colaboradores está la subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, que avanza qué cuatro ejes definirán el futuro del sector: el riesgo geopolítico, la transformación digital y la inteligencia artificial, la sostenibilidad y la simplificación normativa.
Para Leonardo Gambacorta, jefe de la unidad de mercados emergentes del Banco de Pagos Internacionales (BPI), la IA está impulsando la eficiencia en el crédito, los seguros, la gestión de activos y los pagos, pero también introduciendo nuevos riesgos.
Entre éstos cita las fragilidades en la cadena de suministro de la IA, donde el dominio de las grandes tecnológicas y los puntos únicos de fallo aumentan el riesgo sistémico, así como los efectos indirectos en la economía real a través de su impacto en el mercado laboral y en la calidad del crédito y los impagos.
Gambacorta aboga por marcos regulatorios adaptativos y cooperación internacional que garanticen transparencia, responsabilidad, equidad, seguridad y supervisión humana para salvaguardar la estabilidad financiera sin frenar la innovación.
Santiago Carbó, Pedro J. Cuadros-Solas y Francisco Rodríguez analizan la perspectiva del cliente bancario en la adopción de la IA y, a partir de una encuesta a 2.018 clientes en España, los autores muestran que ya está en todas las grandes entidades, aunque con intensidad desigual.
Según señalan, la receptividad del cliente depende de su perfil digital y los usuarios que usan frecuentemente los canales online y la banca móvil aceptan más fácilmente servicios automatizados (chatbots, detección de fraude, personalización).
En el artículo, defienden una integración más sofisticada y estratégica de la IA, deplegando estrategias inclusivas que eviten brechas de adopción entre segmentos de clientes.
Pedro J. Cuadros-Solas, Carlos Salvador y Nuria Suárez analizan en otro artículo el impacto en el poder de mercado bancario del crecimiento de nuevos competidores no bancarios a raíz del proceso de digitalización financiera y tecnológica, especialmente desde la pandemia.
Su estudio, con una muestra de 5.077 bancos en 27 países (2009-2023), refleja que el mayor peso de la conocida como 'banca en la sombra' reduce el poder de mercado de la banca tradicional, sobre todo cuando compite de forma directa por ahorro y financiación, como en la gestión de vehículos de inversión colectiva, intermediación de mercados con financiación a corto plazo y titulización.
Los autores indican que el efecto en el poder del mercado bancario no es homogéneo y se atenúa en países con mejor calidad institucional y mayor libertad económica, mientras que se intensifica cuando se endurecen las políticas macroprudenciales, con un desplazamiento de la actividad hacia el perímetro no bancario.
Por último, José Manuel Marqués y Sergio Gorjón analizan cómo la innovación tecnológica está transformando el sistema de pagos y concluyen que el sistema financiero entra en una nueva etapa en la que la tecnología amplía la eficiencia, pero exige redefinir los roles de bancos, reguladores y bancos centrales para preservar la confianza, la estabilidad y la soberanía monetaria. EFECOM


