Juan José Lahuerta
Getafe (Madrid), 16 ene (EFE).- Martín Satriano, primera adquisición del Getafe en el mercado de invierno, es un fichaje perfecto para el perfil que gusta a José Bordalás, que contará con un atacante preparado para fijar centrales, rematar balones laterales y con mucha capacidad para presionar las defensas rivales.
El atacante uruguayo aliviará las necesidades del conjunto azulón, muy necesitado de caras nuevas en el mercado de invierno para completar una plantilla con muchos huecos. Uno de ellos lo tenía en la delantera, en la que no puede contar con su mejor activo, el lesionado Borja Mayoral, y tiene a otros dos jugadores como Juanmi Jiménez y Abu Kamara que no convencen a Bordalás.
Satriano no es un hombre de muchos goles, pero sí los genera. Su envergadura (1,87 metros) y su capacidad de pelea le convierten en un delantero que puede aportar mucho en ataque en un equipo que, con 15 tantos esta temporada, es el segundo que menos tantos ha marcado en Liga, sólo por detrás del Oviedo.
"Al nueve siempre se le pide gol, obvio. Pero tengo otras características. Tirarme atrás y presionar mucho, me gusta robar la pelota rápido. A todos los delanteros hoy en día se le pide eso, hacer goles y ayudar al equipo de otra forma", dijo en una entrevista a El Espectador hace siete meses.
Esas declaraciones gustarán a Bordalás, un entrenador cuya principal exigencia con sus jugadores es la cultura del esfuerzo. Para el técnico del Getafe, es innegociable vaciarse físicamente en cada partido y Satriano cumple con esa cualidad.
24 años y seis cesiones
De momento, la carrera del nuevo delantero del Getafe ha estado marcada por un crecimiento lento pero seguro y por una gran cantidad de cesiones que, tal vez, han mermado sus posibilidades de alcanzar más estabilidad.
A sus 24 años, y después de formarse en el Nacional de su país, firmó por el Inter de Milán en la temporada 2019/20. Allí continuó su evolución en las categorías inferiores del club italiano hasta que debutó con el primer equipo en el curso 2021/22, el mismo en el que jugó cedido en el Brest francés.
En la temporada 2022/23 volvió a Italia para jugar cedido en el Empoli para después regresar al Brest, de nuevo en condición de cedido, y donde firmó la que tal vez es su mejor temporada: participó en 36 encuentros, marcó 6 goles y dio 4 asistencias.
Su siguiente cesión, en el curso 2024/25, fue al Lens -también en Francia-. Ese fue, sin duda, su peor año, porque se rompió el ligamento cruzado de su rodilla izquierda y estuvo seis meses ausente de los terrenos de juego. Aun así, pudo disputar siete encuentros, los suficientes para convencer a su club, que pagó 5 millones de euros al Inter y se hizo con todos sus derechos.
Sin embargo, ese cambio no impidió que esta temporada fuera de nuevo cedido. Esta vez al Lyon, donde ha disputado 19 choques en los que ha marcado tres goles. La llegada del madridista Endrick hace tres semanas relegó a Satriano al banquillo y al Getafe se le abrió una oportunidad que no ha desaprovechado.
La del Getafe es la sexta cesión de su carrera. Satriano tiene contrato con el Lens hasta junio de 2028 e intentará demostrar en el conjunto azulón que puede tener una oportunidad de quedarse la próxima temporada en el club francés.
Pero, de momento, tendrá que convencer a Bordalás, que contará con un jugador que dice ser admirador del delantero argentino del Atlético de Madrid Julián Álvarez y del uruguayo del Al-Hilal Darwin Núñez. Además, de todos los que ha visto en directo, guarda un buen recuerdo de otro futbolista con quien coincidió en el Inter: "Lukaku era impresionante en los entrenamientos y en la cancha".
Satriano, internacional con Uruguay en una ocasión cuando Diego Alonso era el seleccionador, es un refuerzo, a priori, perfecto para el Getafe. Sin duda, es un 'perfil Bordalás' por su cultura del esfuerzo y su capacidad para abrir defensas. Y, además, tiene hambre: "Haré todo lo necesario para ir al Mundial 2026". EFE


