Carlos Meneses
Asunción, 16 ene (EFECOM).- La firma del histórico acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y los países del Mercosur, prevista para este sábado en Asunción, culmina un largo proceso negociador que duró 26 años entre avances, bloqueos y ultimátums.
Así se gestó el pacto para crear una zona de comercio común de 720 millones de personas:
Las negociaciones entre ambos bloques se lanzaron el 28 de junio de 1999 en Río de Janeiro.
Entonces la UE estaba formada por 15 países -hoy son 27- y el Mercosur lo integraban sus cuatro miembros fundadores: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, los mismos que este sábado estamparán su firma en el acuerdo.
Eran los tiempos del 'boom' del multilateralismo. Por aquel entonces, los países de América también negociaban crear una zona de libre comercio entre Alaska y Tierra del Fuego, la llamada ALCA.
La primera de las decenas de rondas de negociación que se han celebrado para eliminar sus barreras comerciales tuvo lugar en el año 2000, en Buenos Aires.
El diálogo avanzó lentamente en áreas como intercambio de datos, obstáculos no arancelarios, cooperación, pero el comercio, y sobre todo el sector agropecuario, tropezó con obstáculos entonces insalvables.
En 2004 se congelaron las conversaciones y no se retomaron hasta 2010 con el establecimiento de nuevos calendarios de trabajo.
En esos seis años China emergió como potencia mundial y ganó influencia en América Latina. Mientras, la UE aumentó su número de socios, y con ello la diversidad de intereses. La asociación comercial con el bloque suramericano pasó a un segundo plano.
Las negociaciones cobraron un impulso definitivo a partir de 2016 con los primeros avances sustanciales en áreas como automóviles y lácteos, aunque las diferencias en los sectores agrícola e industrial persistían.
Finalmente, el 28 de junio de 2019, el entonces presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anunciaba en sus redes sociales un acuerdo comercial de principios, de carácter político, con flecos aún por cerrar.
En aquella época, las dos mayores potencias del Mercosur, Brasil y Argentina, estaban alineadas ideológicamente al estar gobernadas por el ultraderechista Jair Bolsonaro, hoy en prisión por golpismo, y el liberal Mauricio Macri.
Y las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China ya eran una realidad. Donald Trump estaba en la mitad de su primer mandato como presidente de Estados Unidos; hoy está en su segundo.
Pese a ese principio de acuerdo, Francia y otro grupo de países europeos, como Irlanda y Polonia, siempre se opusieron.
El exsecretario brasileño de Comercio Exterior Lucas Ferraz, quien fue uno de los jefes negociadores del acuerdo y hoy es profesor en la Fundación Getulio Vargas (FGV), recuerda a EFE la carta que el presidente francés, Emmanuel Macron, envió a la Comisión Europea pidiendo que enterrara el acuerdo poco antes del anuncio de 2019.
En esa misiva, según Ferraz, Macron ya dejaba claro que su principal preocupación eran los impactos para el sector agropecuario de su país, aunque públicamente se escudó en la laxa política medioambiental de Bolsonaro en Brasil.
Ese argumento se cayó por tierra con el regreso a la Presidencia brasileña, en 2023, de Luiz Inácio Lula da Silva, quien volvió a fortalecer el combate a la deforestación.
Sin embargo, Lula no estaba conforme con el texto de 2019 y exigió cambios en algunos capítulos, consiguiendo cesiones, por ejemplo, en el apartado de compras gubernamentales para el sistema público de salud.
Por otro lado, se incluyó un anexo al acuerdo en el que las partes se comprometen con el Acuerdo de París, demandado por el bloque comunitario y que recoge la posibilidad de suspender el tratado comercial si se incumple el pacto climático o alguno lo abandona.
Y, finalmente, el 6 de diciembre de 2024, en Montevideo, se culminó el proceso negociador y se cerró el documento del acuerdo.
Todo estaba listo para que se firmara en diciembre de 2025, pero las repentinas dudas de Italia retrasaron la rúbrica unas semanas, en medio de los ultimátums de los socios del Mercosur, especialmente de Brasil.
No fue hasta el 9 de enero de este 2026 cuando la mayoría de los países de la UE dio luz verde a la firma del acuerdo. Votaron a favor 21 de los 27 socios comunitarios, Bélgica se abstuvo y se opusieron Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría.
Este sábado la cúpula de la UE y los representantes del Mercosur estamparán su firma en el acuerdo en Asunción, aunque para su entrada en vigor todavía faltan algunos pasos. EFECOM
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