Ampliada la denuncia contra la iglesia evangélica de Terrassa por maltrato psicológico

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Barcelona, 5 mar. (EFE).- Los feligreses que presuntamente sufrieron agresiones sexuales en la iglesia evangélica Samaria de Terrassa (Barcelona) han ampliado la denuncia para añadir el maltrato psicológico vivido, con prácticas de exorcismos, e incluir por primera vez al pastor de la comunidad y su esposa.

Según la ampliación de la denuncia, avanzada este miércoles por El Periódico y a la que ha tenido acceso EFE, ésta también hace referencia a la "manipulación psicológica" ejercida contra ellos en el interior de esta comunidad perteneciente a la rama protestante del cristianismo.

Un juez investiga a un responsable de las actividades de ocio de la iglesia evangélica Samaria de Terrassa (Barcelona) que presuntamente agredió sexualmente a dos menores, y derivó a la Fiscalía de Menores la denuncia contra una segunda persona de la comunidad, de 16 años.

El juzgado de instrucción número 4 de Terrassa abrió diligencias de investigación contra el responsable de las actividades de ocio, a quien los denunciantes acusan de agredirles sexualmente de forma continuada.

En cuanto al otro denunciado por agresión sexual, que era menor de edad cuando presuntamente cometió la agresión, el titular dio traslado a la Fiscalía de Menores, a fin de que llevara a cabo las diligencias oportunas.

Con la ampliación, han señalado también, por primera vez, al pastor de esta comunidad y a su mujer.

Los denunciantes, representados por el despacho Vosseler Abogados, han explicado que en la iglesia se vivía "un clima de angustia y miedo por las enseñanzas que transmitían los pastores", que afirmaban que, de separarse de la comunidad, sufrirían grandes desgracias, como enfermedades graves o la muerte.

"Estas amenazas, proferidas desde muy corta edad, conseguían que los feligreses no abandonaran la iglesia y, quedándose en ella, sufrieran por hacer algo que pudiera no agradar al pastor", han expresado.

El escrito señala que una de las feligresas fue ridiculizada públicamente y tildada de "princesita" después de que le hubieran diagnosticado un trastorno alimentario y, cuando su estado empeoró, desde la iglesia le pidieron que no acudiera a ningún psiquiatra porque eran "el diablo".

Además, cuando la mujer tuvo un hijo entró en una grave depresión y el pastor presuntamente le hizo creer que en realidad sufría una "posesión demoníaca" y la sometió a dos exorcismos, con imposiciones de manos y oraciones.

Otro denunciante ha relatado también que en el interior de la comunidad se mostraban vídeos sobre el infierno a público de muy corta edad, lo que provocó en uno de los denunciantes problemas para conciliar el sueño desde muy joven o para transitar por zonas oscuras. EFE

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