Niños que viajan a países con incidencia de tuberculosis tienen gran riesgo de contraerlo

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Barcelona, 15 abr. (EFE).- Los niños que viajan a países de alta o media incidencia de tuberculosis para visitar a amigos y familiares presentan un riesgo elevado -incluso superior al de la población autóctona- de infectarse o desarrollar la enfermedad.

Así lo demuestra el estudio 'Tuberculosis entre niños visitando a amigos y parientes', coordinado por el doctor Tomàs Pérez, pediatra del Hospital Universitari MútuaTerrassa (HUMT) y con la colaboración del Hospital Sant Joan de Déu, el Hospital Vall d'Hebrón y la Agencia de Salud Pública de Cataluña.

Desarrollada en Cataluña, la investigación ha contado con la participación de más de una veintena de Centros de Asistencia Primaria (CAP), cinco Unidades de atención al viajero y varios hospitales de la red pública.

En las últimas tres décadas se ha producido un importante aumento de los viajes internacionales para una práctica conocida como visitar a amigos y parientes (VFR, por sus siglas en inglés).

Estos se realizan a menudo en países donde la tuberculosis es más frecuente -mayor incidencia y prevalencia- que en España, y, según los investigadores, aunque en Europa Occidental la tuberculosis ha tenido un lento descenso, sigue siendo un problema de salud relevante.

El trabajo, publicado en la revista Journal of Travel Medicine y que evaluó a más de 700 niños entre 2017 y 2019, es el primero de ámbito mundial que establece el riesgo de infección latente tuberculosa y tuberculosis activa en estos niños de forma prospectiva en relación con los viajes VFR.

En el transcurso de los dos años y medio en los que se desarrolló el proyecto se llevó a cabo un test de tuberculina a los niños participantes antes de iniciar el viaje a países de alta o media incidencia de tuberculosis para visitar a amigos y parientes.

El requisito de todos ellos fue que tuvieran, al menos, un progenitor de un país con elevada incidencia de la enfermedad y que el desplazamiento al país en cuestión fuera de, como mínimo, tres semanas.

A la vuelta del viaje, una vez transcurridas entre ocho y doce semanas, se les realizó de nuevo pruebas para constatar si se habían infectado o enfermado por tuberculosis.

Completaron el estudio medio millar de niños que, sumando los tiempos de viaje de cada uno, representaron más de 73 años de estancia y, de ellos, un 2,6 % fueron diagnosticados con infección latente tuberculosa (once niños) y tuberculosis activa (dos).

Este porcentaje, de acuerdo con el estudio, se convierte en un riesgo "bastante elevado" y además es "similar o incluso superior" al que presentan los niños de los países autóctonos.

El trabajo también recoge que los niños que durante estos viajes residieron en un entorno en el que había fumadores tuvieron asimismo un mayor riesgo de infectarse.

Los investigadores han concluido que dichos hallazgos podrían explicar un porcentaje significativo de los casos de tuberculosis observados en los países occidentales, dada la importante proporción de viajes VFR. EFE

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