La traición de Sarah Ferguson a Diana de Gales que quedó sin perdón y que la sigue torturando a día de hoy: “Diana nunca volvió a hablar con ella”

La duquesa de Gales y su excuñada formaron durante años uno de los dúos más icónicos de Reino Unido

La princesa Diana con Sarah Ferguson, 9 de marzo de 1988. (Globe Photos/ZUMAPRESS.com)
La princesa Diana con Sarah Ferguson, 9 de marzo de 1988. (Globe Photos/ZUMAPRESS.com)
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Sarah Ferguson cumple 67 años este jueves, 15 de octubre, en uno de los momentos más complicados de su vida pública. La exduquesa de York, que durante décadas ha reivindicado su estrecha amistad con Diana de Gales, sigue a la espera de conocer qué sucederá con ella tras las últimas revelaciones del caso Epstein y la detención de su exmarido, el expríncipe Andrés de Inglaterra. Pero hay otra herida del pasado que continúa ligada a su historia personal: el distanciamiento con la madre de los príncipes Guillermo y Harry, una ruptura que nunca llegaron a resolver.

Durante años, Sarah habló con cariño de Diana y recordó las risas, la complicidad y el apoyo que compartieron cuando ambas formaban parte de la familia real británica. Sin embargo, según Paul Burrell, antiguo mayordomo de la princesa, las dos llevaban cerca de un año sin hablarse cuando Diana murió en agosto de 1997. El origen de aquella ruptura estaría en una indiscreción que la princesa no consiguió perdonar.

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La relación entre ambas venía de mucho antes de que Sarah se casara con el príncipe Andrés en 1986. Se conocían desde jóvenes y, cuando Ferguson se incorporó a la familia real, encontraron en la otra una aliada con la que compartir las dificultades de vivir bajo la presión de la institución. Sus matrimonios atravesaron problemas y ambas acabaron separándose de sus respectivos maridos en los años noventa.

Princesa Diana - Sarah Ferguson
(Instagram/@sarahferguson15)

En aquella etapa, su cercanía era evidente. Sarah llevaba a sus hijas a tomar el té con Diana, Guillermo y Harry en el palacio de Kensington, y las dos llegaron a disfrutar de unas vacaciones en el sur de Francia junto a sus hijos en 1996. “Pienso en ella casi todos los días porque era la única persona que la conocía y que estaba presente en aquella época de los 80, cuando todos usábamos esa ropa tan rara”, admitió Ferguson en una entrevista en HELLO!.

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Sin embargo, la publicación de My Story, la autobiografía de Ferguson, en noviembre de ese mismo año, habría cambiado definitivamente las cosas. Según las informaciones difundidas sobre aquella ruptura, Diana había apoyado que su amiga contara su propia historia, pero le había pedido que no incluyera referencias personales sobre ella ni sobre sus hijos.

Sarah no respetó esa petición. Uno de los detalles que más molestaron a la princesa, según la biógrafa Tina Brown, fue una anécdota sobre unas verrugas plantares que Ferguson atribuía a unos zapatos prestados por Diana: “Cuando vivía en Clapham, Diana me ayudó dándome todos sus zapatos (y sus verrugas) usábamos la misma talla”.

“La duquesa divorciada había sacado provecho de unas memorias anodinas, llenas de buenos comentarios sobre su cuñada, salvo por una frase fatal. Escribió que, al pedir prestados unos zapatos de Diana, se había contagiado de verrugas. Las diosas no tienen verrugas. A pesar de las disculpas de Fergie, Diana nunca volvió a hablar con ella”, explicó Brown en la biografía The Diana Chronicles.

La princesa Diana y Sarah Ferguson, duquesa de York, regresan de Pony Wines (Foto de Graham Wood/Daily Mail/Shutterstock).
La princesa Diana y Sarah Ferguson, duquesa de York, regresan de Pony Wines (Foto de Graham Wood/Daily Mail/Shutterstock).

Diana murió sin que pudieran reconciliarse

Con el paso de los años, Sarah reconoció que nunca llegó a comprender por completo por qué Diana había dejado de hablarle. En su autobiografía posterior, Finding Sarah: A Duchess’s Journey to Find Herself, explicó que intentó recuperar el contacto mediante cartas y que confiaba en que terminarían arreglando sus diferencias.

Ferguson también aseguró que, el día anterior a la muerte de la princesa, una amiga recibió una llamada de Diana preguntando por ella: “Y sabía que volvería. De hecho, el día antes de morir, llamó a una amiga mía y le dijo: ‘¿Dónde está Red? Quiero hablar con ella’”. Sin embargo, el accidente de París impidió cualquier posibilidad de reconciliación.

Desde entonces, Sarah ha seguido dedicándole palabras afectuosas. En distintas entrevistas ha recordado su sentido del humor, su risa y la complicidad que mantuvieron durante años. También en su libro, insistió en que continúa pensando en ella y que “siempre mantuvimos una amistad firme. (...) Nuestro vínculo nunca se rompió”.

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