La oleada de cierres gastronómicos continúa en Barcelona. Después de decir adiós a Slow & Low, un restaurante del Eixample que consiguió en 2022 su primera estrella Michelin, este distrito barcelonés dice adiós a otro de sus locales más queridos. Ahora, LomoAlto&LomoBajo, un doble proyecto de restauración que abrió sus puertas en 2016, dice adiós definitivamente y cierra la persiana sin siquiera dar tiempo a que sus comensales se despidan.
Este popular restaurante de Barcelona ha anunciado su cierre a través de sus redes sociales, un anuncio definitivo que se ha hecho efectivo de forma automática. El local aparece ‘Cerrado permanentemente’ en su perfil de Google, mientras que su web y sus redes dan las gracias a sus comensales con una despedida llena de cariño.
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“Después de muchos años compartiendo nuestra pasión por la buena carne, ha llegado el momento de cerrar esta etapa”, escribe el restaurante en su perfil. “Esta decisión marca el final de un capítulo y queremos despedirnos poniendo el foco en las personas que lo han hecho posible. Gracias por vuestra confianza”, concluían el mensaje. El local se despide sin dar explicaciones sobre el motivo del cierre, a pesar de que hace solo cuatro días sus redes seguían publicando imágenes invitando a sus seguidores a acudir a sus mesas.
Se trataba de un restaurante destinado a los amantes más férreos de la carne, un espacio dividido en dos conceptos diferentes: LomoAlto, en la primera planta, y LomoBajo en el nivel del suelo. A pesar de ser el mismo restaurante, la oferta de las dos versiones era diferente.
En la planta superior, la cocina se centraba en carnes prémium a la brasa con altos niveles de maduración, un espacio con una capacidad de unas 120 personas en comedor principal, sumando una sala privada para hasta 55 comensales. En la planta baja, Lomo Bajo ofrecía un concepto más informal, donde la carne compartía protagonismo con el pan en forma de bocadillos y hamburguesas gourmet.
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Un templo a la maduración de la carne
El LomoAlto era una propuesta pensada para carnívoros, una brasería moderna donde se especializaban en todo tipo de carnes maduradas, desde la ternera con 20 días de reposo al buey con maduración extrema de 365 días, pasando por la vaca vieja con 120 días. LomoAlto llegó a trabajar con hasta nueve razas de vacuno diferentes y convirtió las cámaras de maduración en parte del decorado en un momento en el que el interés por las carnes maduradas todavía no había alcanzado las dimensiones actuales.
Incluso organizaban eventos gastronómicos como el ‘descuelgue de la vaca’, un espectáculo en el que descolgaban y troceaban frente a los comensales la pieza de vaca que había en su cámara cuando esta alcanzaba su punto óptimo de maduración. Ese mismo día, servían un menú especial elaborado con esa carne: chuletas, filetes, hamburguesas...
Las mismas carnes, pero esta vez con el pan como coprotagonista del plato, se servían en LomoBajo. El restaurante apostó por reinventar el bocadillo para convertirlo en un producto gourmet, en una carta que también incluye rolls, hamburguesas y ‘pepitos’.
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Lomo Alto/Lomo Bajo abrió en 2016 bajo la dirección gastronómica del chef Carles Tejedor y pertenecía a SB Hoteles, una cadena hotelera que no ha aclarado las razones concretas que han llevado al final del proyecto. La misma empresa mantiene, no muy lejos, en pleno Paseo de Gracia, el multiespacio gastronómico El Nacional, integrado por cuatro restaurantes y diversas barras especializadas.
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