Francesc Augé, de 56 años, fue ingresado la madrugada del domingo en un hospital de la provincia de Barcelona después de un intento autolítico. El catalán lleva 768 días a la espera de su proceso de eutanasia, que fue concedido en agosto de 2024. Una denuncia de su padre, de 96 años, paralizó el proceso hace más de dos años y continúa sin tener resolución firme.
Según ha adelantado Cadena Ser, Augé llevaba días transmitiéndole a su entorno que le costaba “contener la desesperación” ante la paralización de su proceso judicial. La madrugada del domingo envió un mensaje de despedida a un amigo cercano.
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El hombre fue encontrado con vida por los bomberos y los Mossos d’Esquadra, junto a una nota en la que cargaba contra el sistema judicial. Los equipos de emergencia le trasladaron de inmediato al hospital, donde ingresó con un cuadro de intoxicación. Según Cadena Ser, podría ser internado en un centro sanitario psiquiátrico.
La eutanasia se judicializa en España
Francesc Augé solicitó la eutanasia a los 54 años. El barcelonés había sufrido cuatro ictus y dos infartos, que le habían dejado importantes secuelas en el movimiento y el habla. Augé pasó por todo el proceso como dictamina la Ley de Eutanasia y, en 2024, la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC) avaló su petición. Su padre no estaba de acuerdo y decidió recurrir la decisión ante los juzgados.
El caso de Augé saltó a los titulares junto con el de Noelia Castillo. Aunque la joven logró acceder a la eutanasia el pasado mes de abril, el hombre continuó su periplo judicial hasta el Tribunal Supremo, que en junio sentenció la legitimidad de los familiares para recurrir un proceso de muerte digna ante la justicia.
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La decisión del Alto Tribunal implicaba que el catalán debía comenzar de cero su periplo judicial, desde las primeras instancias. Fue en ese momento cuando su padre decidió retirar su recurso, alegando que estaba cansado, enfermo y que era demasiado mayor para continuar. La abogada de Augé, sin embargo, no ha recibido notificación alguna de la paralización del proceso. La dilatación del proceso ha hecho que Augé lleve más de 700 días esperando para saber si finalmente podrá o no acceder a la eutanasia que le autorizaron en 2024.
Una ley para acelerar los procesos judiciales
Mientras Augé aguarda, el Congreso trabaja en una norma que acelere los trámites en los tribunales cuando se recurra un proceso de eutanasia. La iniciativa, remitida por el Parlament de Cataluña y defendida por PSC, Junts y ERC, abre una reforma para que los recursos contra las comisiones de garantía no prolonguen de forma innecesaria el procedimiento.
El texto sostiene que una demora en estos procedimientos impondría un sufrimiento añadido a la persona titular del derecho. Esa situación, argumenta, equivaldría a una vulneración de su integridad y a un trato inhumano de los prohibidos expresamente por el artículo 15 de la Constitución. La proposición prevé un plazo de 25 días para dictar una respuesta judicial.
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