No es la primera vez que se producen incidentes en aviones o se toman decisiones de última hora por la seguridad de los pasajeros. Pero esta en concreto ha estallado en redes sociales a través de un vídeo de una usuaria. Esta semana, el comandante de un vuelo con destino a Nápoles salió de la cabina antes del despegue para anunciar a los 186 pasajeros a bordo que sus maletas no viajarían con ellos. El motivo: el avión pesaba demasiado para despegar con seguridad desde el aeropuerto de Skiathos, en Grecia. Lo que siguió fue un tenso intercambio entre el piloto y varios viajeros que una usuaria de TikTok, Marianna Manna, grabó y publicó con un comentario escueto: “Grande comandante. Decisione giusta” (“Gran comandante. Decisión correcta”). El vídeo se viralizó en horas.
El escenario no era cualquier aeropuerto. El Aeropuerto Internacional Alexandros Papadiamantis de Skiathos tiene la pista más corta de Europa con apenas 1.628 metros, construida sobre terreno ganado al mar y flanqueada por colinas y agua. Varios rankings internacionales lo sitúan entre los cinco aeródromos más difíciles del mundo. Ese día, la combinación de viento fuerte y temperatura elevada reducía aún más el margen de maniobra disponible para el despegue.
“El rendimiento significa que debido al viento y a que la pista en Skiathos es pequeña y corta, no podemos llevarnos todo: a todas las personas y todas las maletas”, explicó el comandante a los pasajeros. Ante esa disyuntiva, negoció con la compañía una solución. Todos volarían a Nápoles, pero el equipaje lo haría en un vuelo posterior y sería entregado en los domicilios o alojamientos de cada viajero. “Esta es mi opinión. Un mal menor”, concluyó.
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La propuesta no convenció a todos. Varios pasajeros alzaron la voz. Algunos cuestionaron si las condiciones meteorológicas eran realmente imprevisibles, otros temieron no recuperar sus pertenencias. “¿Cómo que los vientos no son previsibles?”, espetó uno de ellos. Otro llegó a llamar “villano” al piloto. El comandante aguantó el envite y respondió con calma a cada objeción, hasta que llegó el momento de zanjar el debate: “Mira, yo soy el comandante del avión y yo soy el que decido. Si no quiere, haré que desembarque, no hay problema, pero tengo que dar seguridad a todos”.
La firmeza del piloto, lejos de encender más los ánimos, los apaciguó. Sus palabras fueron recibidas con aplausos en la cabina. Fuera del avión, en los comentarios del vídeo de Manna, la reacción mayoritaria también fue de respaldo. “Está este pobre que encontró la solución para no dejar a los pasajeros y encima se quejan”, escribió un usuario. Otro apuntó en la misma dirección: “La gente se piensa que sabe más que el comandante”. Aun así, no todos los comentarios fueron así, algunos apuntaban al problema del overbooking de los aviones, aunque el piloto había explicado que el problema no era de plazas, sino de peso y condiciones meteorológicas.
El comandante recordó además que, antes del embarque, ya se había preguntado en la puerta si algún pasajero cedía su plaza voluntariamente, sin que nadie aceptara. Las maletas quedaron en tierra. El avión despegó.
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