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Para qué sirve la cuadrícula de rayas amarillas: infringir esta medida de la DGT puede costarte 200 euros

Esta señalización, conocida como cuadrícula M-7.10, recuerda a los conductores que no deben entrar en una intersección si el tráfico no permite atravesarla por completo y pueden acabar bloqueando el paso a otros vehículos

Cruce con cuadrícula amarilla (Alamy)

La cuadrícula de rayas amarillas que aparece pintada en algunos cruces tiene una función muy sencilla: evitar que los coches se queden parados en mitad de una intersección y bloqueen el paso al resto de vehículos. La norma es clara y puede salir cara para quien la incumpla: la infracción puede suponer una multa de hasta 200 euros.

Su nombre oficial es cuadrícula M-7.10 y está recogida en el Reglamento General de Circulación. Aunque pueda parecer una señalización más del asfalto, sirve para recordar al conductor una regla básica: no se puede entrar en un cruce si, por culpa del tráfico, existe el riesgo de quedarse detenido dentro. Y aquí está el detalle que puede generar más confusión: esto se aplica incluso cuando el semáforo está en verde.

Si no puedes salir del cruce, no debes entrar

La situación es fácil de imaginar. El semáforo se pone en verde y los coches empiezan a avanzar. El conductor llega a la intersección, pero se encuentra con que los vehículos que están delante siguen parados porque hay una retención. Aun así, decide avanzar porque tiene el semáforo a favor. El problema llega cuando el espacio que tenía previsto ocupar deja de existir. El coche entra en el cruce, pero no puede continuar y termina detenido justo sobre la cuadrícula amarilla. Cuando el semáforo cambia para los vehículos que circulan por la calle perpendicular, estos se encuentran con la intersección ocupada. El resultado es un cruce bloqueado que puede provocar todavía más retenciones y dificultar el paso de otros conductores.

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Cruce con cuadrícula amarilla (Alamy)

Precisamente eso es lo que pretende evitar esta señalización. El Código de Marcas Viales del Reglamento General de Circulación establece que la cuadrícula M-7.10 recuerda la prohibición de entrar en una intersección “aun cuando el semáforo lo permita o gocen de prioridad” cuando las condiciones del tráfico hacen prever que el vehículo puede quedarse detenido e impedir u obstruir la circulación transversal.

En otras palabras: que el semáforo esté en verde no significa que tengas que entrar en el cruce sí o sí. Si ves que los coches están parados al otro lado y no tienes espacio suficiente para atravesarlo, debes esperar antes de entrar.

La cuadrícula amarilla funciona precisamente como un aviso visual para recordar esta obligación. No es necesario que el conductor llegue a quedarse atrapado para que la norma tenga efecto: lo que debe evitarse es entrar cuando ya se puede prever que va a ocurrir.

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¿Y si ya estás parado sobre las líneas amarillas?

La situación cambia cuando el conductor ya ha entrado en la intersección y, por un cambio en el tráfico, acaba detenido sobre la cuadrícula. En ese caso, lo importante es dejar libre el cruce en cuanto sea posible y siempre que pueda hacerse con seguridad. Quedarse detenido sobre esta zona puede considerarse una infracción grave y conllevar una multa de hasta 200 euros. La razón es que el vehículo está ocupando un espacio que debe permanecer libre para permitir la circulación transversal.

El director recuerda que en caso de avería o accidente, el no uso de la V16 puede llevar a sanciones.

Ahora bien, intentar salir de la cuadrícula tampoco permite hacer cualquier maniobra. Dar marcha atrás, por ejemplo, está sometido a unas condiciones concretas y realizar esta maniobra cuando no está permitida puede suponer otra infracción. Por eso, la mejor forma de evitar el problema está en tomar la decisión antes de entrar en el cruce. Si el tráfico está parado y no existe espacio suficiente para continuar al otro lado, hay que esperar. Aunque el semáforo esté en verde.

La cuadrícula M-7.10 no cambia las prioridades de circulación ni sustituye a los semáforos. Su función es recordar al conductor que un cruce debe mantenerse despejado y que tener prioridad no autoriza a bloquearlo.

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