Pasada la medianoche, con calor y una densa niebla sobre el Estrecho, decenas de jóvenes se apuraban para comprar flotadores en la antigua medina de Fnideq —Castillejos, en español— dispuestos a lanzarse al mar cuanto antes, según cuenta Efe. Marruecos había reforzado los controles en carreteras y estaciones de transporte para frenar el flujo hacia el norte, pero muchos de ellos habían llegado andando decenas de kilómetros entre los bosques. Nada los detuvo. Esta noche ha sido la más grave en la frontera entre España y Marruecos desde la crisis de mayo de 2021: ha habido 18 muertos y miles de personas que siguieron presionando sobre Ceuta y Melilla pese a los refuerzos de seguridad en ambos lados de la frontera.
El centro de Fnideq estaba tomado. Los restaurantes y cafés habían cerrado antes de su horario habitual por temor a disturbios, desplazarse en coche era prácticamente imposible por los atascos y los cortes de tráfico, y oleadas de jóvenes burlaron durante la madrugada los controles instalados a un kilómetro de la verja fronteriza. En el mar, las fuerzas auxiliares marroquíes no lograron detener el flujo permanente de personas que bordeaban la costa hacia el espigón de Ceuta, uno de los últimos escollos antes de pisar territorio español. Quienes sí llegaron a las colinas próximas a la frontera lanzaron piedras a las fuerzas de seguridad. Un autobús ardió a unos cientos de metros del paso fronterizo —sin víctimas— en circunstancias que aún se investigan.
El rumor que alimentó la movilización era falso, pero se extendió con rapidez. “¿Es verdad que han abierto la frontera y se puede pasar sin papeles a España?”, preguntaba un joven marroquí que corría junto a un grupo de amigos hacia Ceuta, según recogió la agencia Efe. Una mujer llamada Hadiya, que llegó a Castillejos acompañada de sus hijas, explicó a la agencia que viajó hasta allí porque vio “en el teléfono un aviso de que España abría la frontera para entrar sin papeles”.
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Este mensaje que se propagaba fue el que movilizó a miles de personas que, en muchos casos, recorrieron a pie largas distancias para llegar al norte del país. “Hemos despejado la zona más próxima a la frontera. Seguiremos avanzando para despejar todo esta noche”, aseguraba una fuente policial en las primeras horas del viernes.
Goteo de entradas en Ceuta
En Ceuta, la noche llegó sin que se detuviera el goteo de entradas que había comenzado horas antes con una avalancha sin precedentes recientes. Fuentes policiales advirtieron de que el total de entradas irregulares podría haber superado las 10.000 personas a lo largo del jueves, entre quienes cruzaron a pie bordeando el espigón del Tarajal y quienes lo hicieron a nado. El saldo más dramático lo dejó el mar: 18 cuerpos sin vida fueron recuperados en las últimas 24 horas, 15 de ellos identificados por la Guardia Civil a lo largo de la tarde del jueves y el resto localizado por Salvamento Marítimo esta mañana.
Ante el desbordamiento de los dispositivos, el Gobierno central activó el despliegue de urgencia del Ejército en Ceuta nueve horas después de la gran oleada del jueves. Madrid y Rabat anunciaron que los migrantes entrados de forma irregular serían devueltos a Marruecos, pero el anuncio no redujo la presión sobre la frontera.
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La crisis alcanza Melilla
La crisis alcanzó también a Melilla. La frontera de Beni Enzar —único paso operativo entre España y Marruecos en la ciudad— permaneció cerrada durante la noche tras los intentos de entrada irregular registrados en varios puntos simultáneos. La Delegación del Gobierno en Melilla pidió a la ciudadanía que no se acercara al perímetro fronterizo para no entorpecer la actuación de las fuerzas de seguridad. Según pudo comprobar Efe sobre el terreno, en Beni Enzar se escucharon disparos durante un intento de entrada a la carrera, y efectivos policiales españoles condujeron a varios grupos de personas desde la zona fronteriza.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) alertó desde sus redes sociales de que se estaban produciendo entradas “masivas” en los perímetros fronterizos de las dos ciudades autónomas y reclamó al Ministerio del Interior el refuerzo inmediato del dispositivo. “La situación es muy complicada”, publicó la AUGC, que argumentó que jurídicamente sería aplicable la figura del rechazo en frontera dado que no había guardias civiles suficientes para gestionar el volumen de entradas.
El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, cifró en “unos 300, 400 como mucho” las entradas irregulares producidas durante la noche en la ciudad autónoma y subrayó que lo ocurrido allí “no tiene comparación” con la situación en Ceuta. Calificó de “ejemplar” la actuación conjunta de los cuerpos de seguridad e indicó que la gendarmería marroquí colaboró en la contención.
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Alta sensibilidad diplomática
Esta crisis se ha desatado en un momento de alta sensibilidad diplomática. Los intentos masivos de entrada coincidieron con el 27 aniversario de la coronización del rey Mohamed VI, que el jueves ofreció una recepción oficial en M’diq (Rincón), a unos 20 kilómetros de Castillejos, y que en su discurso a la nación del miércoles no hizo mención alguna a la situación fronteriza.
La presión sobre Ceuta comenzó a principios de semana, días después de que España avanzara hacia el reconocimiento de la nacionalidad a los saharauis nacidos bajo administración española, y una semana después de la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Argelia, país con el que Marruecos no mantiene relaciones diplomáticas. Medios locales marroquíes especulan con que esta crisis puede superar a la de 2021, cuando 10.000 inmigrantes llegaron a Ceuta en un contexto de tensión bilateral alimentado por las diferencias sobre el Sahara.