El 83% de los españoles se muestra abierto a invertir su dinero, pero solo el 41% lo hace actualmente. En la práctica, hay un claro interés por obtener rentabilidad de los ahorros, pero de cada dos personas que se lo plantean, solo una acaba dando el paso.
El principal freno es la falta de margen económico. Entre quienes no invierten, el 35% considera que no dispone de suficiente dinero y el 27% necesita mantener sus ahorros disponibles para afrontar los gastos cotidianos. A ello se suman el miedo a perder lo acumulado, citado por el 28%, y la escasa confianza en los propios conocimientos financieros, señalada por el 24%, según el Barómetro Mintos 2026.
Invertir resulta mucho más sencillo cuando existe un colchón suficiente para dejar una parte del dinero a medio o largo plazo. La decisión se complica cuando esos mismos ahorros tienen que servir para pagar una avería, afrontar una subida del alquiler o cubrir cualquier otro gasto imprevisto.
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Cuatro de cada diez invierten y otros dos ya lo hicieron
El 41% de los encuestados invierte en la actualidad. Entre el resto, un 38% nunca ha invertido y otro 22% lo hizo en el pasado, pero ya no mantiene ninguna inversión.
El informe no explica por qué abandonaron. No permite saber si retiraron el dinero para cubrir gastos, si obtuvieron pérdidas, si alcanzaron un objetivo concreto o si simplemente cambiaron de estrategia. Por tanto, no puede afirmarse que dejaran de invertir por una mala experiencia.
Un perfil prudente y con conocimientos básicos
El retrato que ofrece el barómetro del inversor más habitual en España es el de un hombre de entre 35 y 44 años, residente en una gran ciudad como Madrid o Barcelona, con conocimientos financieros básicos y una posición conservadora ante el riesgo.
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La confianza y la seguridad aparecen como los factores prioritarios al escoger una plataforma. Además, solo el 21% de quienes invierten se considera bastante conocedor de este ámbito, lo que refleja que entrar en los mercados no implica necesariamente dominar su funcionamiento.
El 46% de los inversores actuales declara tener entre 1.000 y 19.999 euros ahorrados. La horquilla es demasiado amplia para perfilar con precisión su capacidad económica: no afronta la misma situación una persona con poco más de 1.000 euros que otra con casi 20.000. Aun así, el dato apunta a que la inversión no se limita exclusivamente a quienes disponen de grandes patrimonios.
Por edades, las personas de 25 a 34 años presentan la tasa más elevada, con un 56% que invierte actualmente. Este resultado no contradice necesariamente que el perfil más común tenga entre 35 y 44 años: una franja puede registrar el mayor porcentaje de participación y otra aportar un número superior de inversores en términos absolutos.
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Seguridad e independencia financiera
Las principales motivaciones para invertir están vinculadas a la búsqueda de estabilidad. El 32% menciona el objetivo de alcanzar una mayor seguridad e independencia financiera y otro 32% señala el ahorro para la jubilación o para metas a largo plazo. Un 28% también identifica como incentivo comprender mejor cómo funciona la inversión.
La contradicción atraviesa todo el estudio: una parte amplia de la población quiere prepararse para el futuro, pero el presente limita su capacidad para hacerlo. La necesidad de conservar un colchón para el día a día y el temor a perderlo pesan más que la voluntad de obtener rendimiento.
El Barómetro Mintos 2026 fue elaborado por Sapio Research a partir de una encuesta online realizada a 1.200 consumidores en España entre marzo y abril de 2026.
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