El “reequilibrio comercial” que busca la UE ya tiene reacción en China: Pekín lo tacha de proteccionismo y asegura que “tomará las acciones necesarias”

El Gobierno chino rechaza las posibles restricciones para reducir el déficit entre regiones un día antes del debate que la Comisión Europea celebrará sobre su relación comercial con Pekín

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El presidente chino Xi Jinping y el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez llegan a una reunión bilateral. (ANDRES MARTINEZ CASARES/Pool vía REUTERS)

El Gobierno chino ha cargado contra la política de “reequilibrio comercial” por la que han abogado algunos representantes europeos en los últimos meses, tachándola de “medida proteccionista” y advierte de que China “tomará las acciones necesarias” para proteger sus intereses. La portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, lanza este aviso en una rueda de prensa este jueves, un día antes del debate que la Comisión Europea celebrará el viernes sobre el rumbo de sus vínculos comerciales con el gigante asiático.

La reacción de Pekín llega días después de que España se sumara, con una postura propia, a la línea general europea. El 22 de mayo, la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López, defendió ante el Consejo de Comercio de la UE en Bruselas un enfoque “constructivo, amplio y de equilibrio” que combine la reducción del déficit con un aumento de la presencia de empresas españolas en el mercado chino. López reconoció que la dependencia europea de China “es algo que nos preocupa a todos” y apostó por avanzar hacia la autonomía estratégica a través de la diversificación comercial, con especial atención a la cadena de suministro del sector de la automoción.

Por su parte, la portavoz china argumenta que Bruselas incurre en un análisis parcial al observar únicamente el comercio de bienes, sin tener en cuenta el superávit europeo en servicios, los retornos de inversión ni las restricciones a la exportación que la propia UE aplica. “China no busca deliberadamente un superávit comercial con Europa”, ha subrayado, para añadir que tanto la reducción de dependencias como el reequilibrio comercial son formas de proteccionismo que perjudicarán a los consumidores europeos, elevarán los costes empresariales y debilitarán la competitividad industrial del continente a largo plazo.

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¿Qué es la política de reequilibrio comercial?

El concepto parte de una asimetría que Bruselas considera insostenible. En 2025, la UE exportó bienes a China por valor de 199.500 millones de euros e importó 559.500 millones, lo que arrojó un déficit comercial de 359.800 millones de euros, según datos de Eurostat. Esa brecha creció un 2,7% respecto a 2024 y se ha más que duplicado en valor en la última década. La UE mantenía un superávit en el comercio de servicios con China de 21.300 millones de euros en 2025, aunque este se reduce año tras año.

Desde la Comisión Europea, el reequilibrio no se plantea como una ruptura con Pekín, sino como la corrección de lo que Bruselas describe como diferencias en el acceso a los mercados: las empresas europeas enfrentan barreras persistentes para operar en China, mientras el mercado europeo permanece abierto. A ello se añade lo que la Comisión califica de políticas industriales distorsionantes: subsidios masivos al sector manufacturero chino que generan sobrecapacidad y presionan a la baja los precios en los mercados internacionales, con efectos negativos para los socios comerciales de Pekín, según ha señalado también el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reafirma la buena salud de las relaciones bilaterales entre China y España, instando a fortalecer los lazos. Al mismo tiempo, lanza una dura crítica a la violación del derecho internacional, señalando directamente al gobierno de Israel por la situación en Gaza.

Las medidas concretas que engloba esta política y podría bajar Europa incluyen la reducción de dependencias en sectores estratégicos (como paneles solares, baterías, semiconductores, telecomunicaciones), la aplicación de aranceles a productos considerados subsidiados de forma desleal como los vehículos eléctricos chinos, y el impulso a la reindustrialización europea bajo el lema “made in Europe”. En paralelo, Bruselas ha limitado la participación de proveedores chinos en contratos públicos superiores a cinco millones de euros.

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El ‘factor Trump’ y la reacción europea

El principal impulsor del debate actual es el vicepresidente de la Comisión Europea responsable de Industria y Mercado Único, Stéphane Séjourné, que la semana pasada aseguró que “la apertura al comercio, que está en el ADN de Europa, sigue siendo una prioridad para nosotros, pero debe haber un reequilibrio del comercio, dado que actualmente tenemos un déficit de más de 360.000 millones de euros con China”.

Séjourné instó además a las empresas europeas a integrar el riesgo geopolítico en sus modelos de negocio y a no depender de un solo país para abastecerse. De hecho, el endurecimiento del discurso europeo no responde solo a las cifras bilaterales. Los aranceles de la administración de Estados Unidos sobre productos chinos han empujado a Pekín a redirigir hacia Europa exportaciones que antes absorbía el mercado estadounidense.