Tres hábitos que “todos hacemos y que destruyen nuestra salud mental”, según un psicólogo

El experto Ángel Macías señala que estas conductas, que son comunes en todas las personas, llevan al victimismo

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El psicólogo Ángel Macías explica los hábitos que afectan a la salud mental. (Freepik)

El bienestar psicológico no depende únicamente de grandes traumas o experiencias extremas. A menudo, son los pequeños hábitos cotidianos, repetidos de forma automática, los que terminan moldeando nuestra manera de pensar y relacionarnos con el mundo.

Estas conductas son aparentemente inofensivas y forman parte de dinámicas normalizadas en la vida diaria. Se repiten en conversaciones, redes sociales y entornos laborales hasta el punto de pasar desapercibidas. Sin embargo, algunos psicólogos alertan de que estas costumbres pueden convertirse en auténticos obstáculos para el equilibrio emocional.

El psicólogo Ángel Macías (@angelmaciaspsicologia en TikTok) pone el foco precisamente en esos comportamientos cotidianos que, según explica, deterioran progresivamente la salud mental. El experto las denomina “las tres mellizas del victimismo”, tres actitudes que considera profundamente arraigadas en la sociedad actual y que, en muchos casos, impiden asumir responsabilidades y afrontar los problemas de manera saludable. Estos son patrones “que todos hacemos y que destruyen nuestra salud mental”.

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Estos comportamientos se relacionan con el victimismo. (Magnific)

Las quejas, las excusas y los juicios

El primero de estos hábitos son las quejas. Según explica, existe una diferencia importante entre expresar malestar y quedarse atrapado en él. “Nos encanta quejarnos. Y es verdad que cuando nos pasa algo malo, todo el mundo tiene derecho a la pataleta, pero patalear sin hacer nada...”, señala. El problema no está en sentirse mal, sino en convertir la queja en una dinámica permanente sin intención de actuar o cambiar la situación.

En muchos casos, esta tendencia aparece ligada a la necesidad de desahogo inmediato. Compartir frustraciones puede generar sensación de comprensión o apoyo social, pero, cuando la queja se convierte en rutina, termina reforzando una visión negativa de la realidad. El foco deja de estar en buscar soluciones y pasa a centrarse únicamente en el malestar.

Macías también advierte sobre el papel de las excusas en la vida cotidiana. “Somos profesionales de las excusas. Somos unos máquinas. Tenemos excusas que no veas y una creatividad tremenda. ‘No voy al gimnasio hoy porque amaneció’”, ejemplifica Macías.

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Este comportamiento se relaciona con una dificultad creciente para tolerar la incomodidad. Las excusas funcionan como un alivio inmediato porque reducen la sensación de responsabilidad, aunque a largo plazo generan frustración y sensación de estancamiento. La persona encuentra motivos externos para explicar aquello que no hace, evitando enfrentarse a la posibilidad de cambiar hábitos o asumir esfuerzo.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

La tercera conducta señalada por el psicólogo es, para él, la más dañina: los juicios. “Nos encanta juzgar, juzgar al de fuera y juzgarnos nosotros mismos”. Macías sostiene que este hábito afecta tanto a la relación con los demás como a la percepción personal, alimentando dinámicas de culpa y victimismo.

“Juzgar te lleva a la culpa y la culpabilidad te lleva al victimismo. La culpa elimina toda capacidad de responsabilizarte de lo que te pasa o de lo que te han hecho, que sí es responsabilidad tuya también”, añade. El experto plantea así una diferencia entre culpa y responsabilidad: mientras la primera paraliza, la segunda permite actuar y tomar decisiones.

Así, muchas veces el deterioro emocional no aparece únicamente por factores externos, sino también por hábitos mentales aprendidos y repetidos diariamente; conductas normalizadas que, sin apenas percibirse, terminan condicionando la forma en la que las personas afrontan su propia vida.