Entre La Alcarria y la Serranía de Cuenca se ubica el municipio de Torralba, en la provincia de Cuenca. Y a menos de tres kilómetros de este pueblo, en el que viven apenas 107 personas, se ubica una macrogranja porcina con capacidad para 1.999 cerdos de cebo. Muy pronto, sin embargo, esta cifra podría triplicarse.
Desde la asociación de movimientos vecinales Pueblos Vivos Cuenca denuncian que la empresa murciana Juan Jiménez García S.A. ha solicitado la ampliación de la explotación hasta las 6.000 cabezas, lo que supondría producir cerca de 14.400 cerdos al año. La Junta de Castilla-La Mancha ya ha comenzado a tramitarla y, de llevarse a cabo, habría 56 animales por cada vecino.
Consumiría el triple de agua que el pueblo de Torralba
Uno de los puntos del proyecto sobre los que Pueblos Vivos Cuenca pone especialmente el foco es el consumo de agua necesario para la macrogranja: 24.090 metros cúbicos al año, lo que es igual a más de 24 millones de litros. Este volumen de agua se obtendría, como hasta ahora ha hecho la explotación, de la red de abastecimiento municipal, contando con la autorización del Ayuntamiento, según indica el proyecto presentado.
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La asociación de movimientos vecinales señala que, según el Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo (SINAC), a los habitantes de Torralba les corresponde un abastecimiento de 7.811 metros cúbicos. En este caso, la explotación porcina ampliada consumiría más del triple que la población conquense.
A esto se suma el volumen de purines que produciría la macrogranja, que desde Pueblos Vivos Cuenca señala que sería “equivalente a cinco piscinas olímpicas”. El proyecto presentado recoge que las instalaciones contarían con un vallado independiente para la zona de tratamiento de purines, que se llevaría a cabo a través de una doble separación en fases con aprovechamiento mediante valorización agronómica del líquido y comercialización del sólido tras su secado solar.
“Hay que tener en cuenta que la mala gestión de los purines es responsable, junto con el exceso de fertilización, de la contaminación por nitratos de las aguas subterráneas, con el riesgo para la salud que eso supone”, explican desde Pueblos Vivos Cuenca, que indica que en la provincia de Cuenca hay 15 municipios que no pueden beber agua del grifo por contaminación de nitratos, así como 40 que están en situación crítica.
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Según la última analítica reportada al SINAC, en enero de 2026 en Torralba el nivel de nitratos era de 24 mg/L, una cifra que ha crecido desde la medición anterior. La asociación de movimientos vecinales cree que, al aumentar los purines por la ampliación de la explotación, se incrementaría también el riesgo de acercarse a 50 mg/L, que es el máximo permitido para consumo humano.
Junto a todo esto, “la macrogranja emitirá un volumen estimado de metano de aproximadamente 14 toneladas al año y unas 19 toneladas de amoníaco”, que son gases contaminantes.
Otra macrogranja a menos de 25 kilómetros
Esta no es la única explotación presente en la zona. A cerca de 24 kilómetros de Torralba se encuentra La Ventosa, un municipio de 103 habitantes donde, al igual que en este caso, se ha iniciado la tramitación administrativa para ampliar una macrogranja hasta las 6.000 cabezas, mientras que en la actualidad tiene capacidad para 2.496.
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Este proyecto “podría suponer afecciones en términos de calidad del aire y olores” por la producción de 12,9 millones de litros de purines al año, el equivalente aproximado a cinco piscinas olímpicas, y la emisión de “gases contaminantes como amoniaco, metano, óxidos de nitrógeno y dióxido de carbono”, que “están clasificadas dentro de las actividades potencialmente contaminadoras de la atmósfera”.
A esto se suman los 24 millones de litros al año que necesitaría para abastecer la explotación, que serían obtenidos mediante una captación propia de agua subterránea en un “entorno rural donde el agua es un recurso limitado”.
“Las macrogranjas solo dejan en los pueblos la mierda, los olores y los nitratos en el agua, con sus correspondientes riesgos en la salud”, denuncian desde Pueblos Vivos Cuenca, donde critican el “goteo constante” de nuevas explotaciones y de ampliaciones de las ya existentes. “El beneficio económico va a las grandes empresas cárnicas, detrás de las cuales están algunas de las personas más ricas del país. Es un modelo depredador que convierte nuestros pueblos en territorio de sacrificio, y no lo debemos consentir”.
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