La vida de Vitantonio Lovallo, nacido en la pequeña aldea de Sarnelli, en la provincia de Potenza, ha captado la atención de quienes buscan comprender los secretos de la longevidad. Con 112 años cumplidos, este hombre no solo ostenta el título de persona más anciana de Italia, sino que se ha convertido en una figura reconocida más allá de sus fronteras. Su historia, ligada a la sencillez y a la rutina del mundo rural, despierta la curiosidad sobre cómo determinados factores pueden influir en la duración y calidad de la vida.
La biografía de Lovallo está marcada por una existencia sencilla y laboriosa, forjada en una familia campesina y modelada por el trabajo en los campos de trigo y la crianza de animales. Desde niño, su vida transcurrió entre el pastoreo y las labores agrícolas, prácticas que mantuvo hasta bien entrada la vejez. Quienes conocieron a “Ziton”, como lo llaman en su pueblo, coinciden en señalar que el apego a la tierra y a las costumbres tradicionales ha sido una constante inquebrantable. Incluso en la actualidad, cuando la aldea de Sarnelli es conocida internacionalmente gracias a él, sus hábitos siguen siendo motivo de admiración.
El paso de Lovallo por el siglo XX y las primeras décadas del XXI incluye episodios de gran dureza, como la participación en la Segunda Guerra Mundial y su reclusión en el campo de prisioneros Sagan-Stalag VIII en Alemania durante dos años. A pesar de las adversidades, su actitud ante la vida y su capacidad para adaptarse a los cambios históricos han marcado su trayectoria. La reciente publicación de su diario personal, a través de una entrevista realizada por su nieta Sara Lovallo en La Cucina Italiana, aporta valiosos testimonios sobre su experiencia vital y las estrategias cotidianas que han sostenido su longevidad.
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La rutina con más de 100 años
La rutina de Lovallo ha estado regida por la actividad física constante y el rechazo deliberado de ciertas comodidades modernas. Hasta los 109 años, realizaba por sí mismo tareas como el afeitado, y a los 103 aún llevaba a pastar a los animales y cuidaba de los viñedos y campos. Todo este esfuerzo lo realizaba a pie o montado en una mula, pues nunca aprendió a conducir ni utilizó bicicleta. Este estilo de vida, lejos de ser una excepción, reproduce patrones comunes entre los centenarios de la región, caracterizados por la movilidad diaria y la interacción permanente con el entorno natural.
La vida en Sarnelli, donde la tecnología y el ritmo urbano apenas han alterado las costumbres, ha favorecido la preservación de una existencia activa y en contacto directo con la tierra. Lovallo forma parte de una generación que ha enfrentado los desafíos del siglo pasado con resiliencia y trabajo diario. A pesar de los altibajos de salud asociados a la edad, como la aparición de la demencia en los últimos años, su autonomía se mantuvo intacta durante más de un siglo. La comunidad reconoce en él el ejemplo de una vida dedicada al esfuerzo físico y a la simplicidad de las pequeñas rutinas.
Alimentación y el secreto de su longevidad
Uno de los aspectos más destacados en la vida de Lovallo es su alimentación, que sigue el patrón característico de los centenarios. La base de su dieta siempre ha sido lo que la tierra produce: verduras, frutas y legumbres frescas. Este enfoque alimenticio, sostenido por generaciones en Basilicata, prescinde de productos procesados y privilegia la frescura y la estacionalidad. La nieta de Lovallo ha señalado que su abuelo mantenía el hábito de beber una copa de vino propio con cada comida, una práctica que él consideraba esencial para acompañar el almuerzo o la cena.
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La preferencia por alimentos sencillos se refleja también en la elección de la “carchiola”, un pan plano de harina de maíz, manteca y verduras, que Lovallo consumía especialmente durante las jornadas de trabajo en el campo. Esta preparación tradicional, elaborada con ingredientes locales, le aportaba energía y un contacto permanente con las raíces de su cultura alimentaria. El hecho de que nunca haya buscado lujos ni variaciones sofisticadas en su menú confirma la influencia de la sencillez y la austeridad en su longevidad.
El secreto de la longevidad de Vitantonio Lovallo no se reduce a un solo factor, sino que surge de la combinación entre una vida activa, la conexión con la naturaleza, la ausencia de excesos y una alimentación coherente con las tradiciones campesinas. Aunque Basilicata no se considera una de las llamadas Zonas Azules, regiones con la mayor concentración de personas centenarias en el mundo, la experiencia de Lovallo y otros habitantes muestra que la sencillez, tanto en la mesa como en el día a día, puede ser clave para alcanzar una edad avanzada manteniendo la calidad de vida.