La psicóloga Silvia Severino afirma a través de TikTok (@silviaseverinopsico) que la mayor parte del sufrimiento cotidiano no está arraigada en las experiencias directas, sino en la interpretación que cada persona hace de ellas. Su frase, “El 90 % de tu sufrimiento no viene de lo que te pasa, sino de lo que piensas que te pasa”, condensa una visión que invita a repensar el modo en que las personas enfrentan sus dificultades diarias. Esta perspectiva resulta especialmente relevante en un contexto donde la ansiedad y el miedo parecen omnipresentes.
Según Severino, el origen de la ansiedad o el miedo no se encuentra en la situación que se vive, sino en el pensamiento que surge ante esa situación. Muchas veces, estos pensamientos no corresponden a hechos concretos, sino que son interpretaciones personales. La psicóloga destaca que este mecanismo mental puede llevar a que una persona sufra por eventos que nunca han ocurrido, que quizás jamás sucedan o que ya no pueden modificarse.
La diferencia clave, sostiene Severino, radica en comprender que no todo pensamiento refleja una realidad objetiva. En sus palabras, “ese pensamiento casi nunca es un hecho, es una interpretación”. De este modo, se plantea la necesidad de separar las circunstancias reales de las ideas que la mente genera sobre ellas, evitando así que el sufrimiento aumente innecesariamente.
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Por qué sufrimos por lo que imaginamos
El cerebro humano no distingue fácilmente entre un hecho real y un pensamiento sobre ese hecho, asegura Silvia Severino. Cuando una persona imagina un escenario negativo o interpreta una situación de manera pesimista, su cerebro reacciona como si aquello estuviera sucediendo en ese momento. Este fenómeno explica por qué muchas personas experimentan miedo o ansiedad, aunque objetivamente no estén en peligro.
Severino ejemplifica cómo el sufrimiento puede surgir por cosas que no han pasado, por situaciones hipotéticas o por recuerdos de hechos que ya no pueden cambiarse. El cerebro trata cada pensamiento como si fuera verdad, lo que puede llevar a estados prolongados de ansiedad o tristeza. Así, se termina sufriendo por problemas inexistentes o por escenarios que nunca llegarán a materializarse.
Esta reacción automática del cerebro muestra que el sufrimiento no depende tanto de la realidad externa, sino de la interpretación interna. Por ello, la psicóloga enfatiza que gran parte del malestar emocional diario tiene su raíz en el hábito de identificar pensamientos con hechos, sin cuestionar su veracidad.
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Aprender a no creer todos los pensamientos
Frente a este mecanismo, Silvia Severino propone una alternativa: la solución no radica en intentar controlar o eliminar los pensamientos, sino en aprender a no creerlos todos. Un pensamiento, aclara, “es solo un pensamiento, no es una orden y tampoco es quién eres”. Esta distinción resulta fundamental para reducir el sufrimiento innecesario.
La psicóloga aconseja observar los pensamientos sin identificarse con ellos ni obedecerlos de inmediato. Reconocer que un pensamiento no equivale a una verdad permite a la persona tomar distancia y evitar reacciones automáticas. Esta práctica sencilla puede consistir en recordar que los pensamientos son interpretaciones momentáneas, no instrucciones obligatorias.
El objetivo es que cada persona logre convivir con sus pensamientos sin dejar que estos definan su estado emocional o su conducta. Severino destaca que esta actitud ayuda a disminuir el miedo y la ansiedad, ya que el individuo aprende a distinguir entre lo que ocurre y lo que imagina. Así, el sufrimiento se reduce al no dar por ciertos todos los relatos mentales que surgen en la vida cotidiana.
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