Mayo es uno de los meses más importantes para la jardinería. Esto se debe, entre varios factores, a que las temperaturas aumentan, hay más horas de luz solar y el suelo comienza a calentarse, lo que genera las condiciones ideales para la siembra.
Por todos estos motivos, este mes es uno de los momentos cruciales para replantearnos qué rumbo queremos darle a nuestro jardín, ya sea apostando por nuevas plantas o reorganizando el espacio del que disponemos.
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Si eres una de esas personas que no sabe qué hacer, es importante que conozcas todas las posibilidades antes de tomar una decisión. A continuación, os damos varias ideas para planificar tu espacio:
Siembra de hortalizas
Según explica el medio francés Ouest France en su sección de jardinería, hay varias opciones. Durante estas semanas se puede apostar por la siembra directa de variedades como cebollino, zanahorias, nabos, hinojo, calabazas, perejil, lechuga o judías verdes.
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También es momento de avanzar con algunos trasplantes, como el de coliflores y coles de cara a la próxima temporada. En paralelo, cultivos más exigentes como tomates, berenjenas, melones, pimientos o albahaca ya pueden instalarse directamente en la tierra.
Siembra de árboles frutales
En el caso de los árboles frutales, mayo también es una época especialmente importante. Es el momento en el que se pueden disfrutar de las primeras cerezas del año, ya que es uno de los mejores momentos para su recolecta.
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Además, es un buen mes para incorporar nuevos ejemplares. Especies como el manzano o el peral pueden plantarse en esta época, adaptándose bien a las condiciones y asegurando un buen desarrollo de cara a los próximos años. Opciones como el ciruelo pueden ser una alternativa interesante si se busca diversificar la producción.
Flores y plantas para la decoración
Mayo es un mes especialmente generoso en cuanto a opciones decorativas, ya que permite combinar nuevas plantaciones con especies ya en pleno desarrollo. Es el momento ideal para colocar en tierra o en macetas las flores de verano, como los geranios, que aportan color de forma constante durante toda la temporada.
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También se pueden seguir sembrando plantas de variedades trepadoras como la capuchina, la campanilla o el guisante de olor, muy útiles para cubrir estructuras y aportar volumen visual. En zonas con más sombras, el lirio de los valles encuentra su lugar perfecto, mientras que los estanques pueden enriquecerse con nenúfares y otras plantas acuáticas que aportan un efecto más natural y equilibrado al conjunto.
Además, es un buen momento para retirar bulbos ya marchitos y continuar con la plantación de especies de verano. Por último, la incorporación de arbustos ornamentales en maceta y la poda ligera de setos y coníferas ayudan a mantener una estructura ordenada y coherente en tu jardín.
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Por último, es importante es importante poner el foco en el mantenimiento en esta época del año. Con el crecimiento rápido de las plantas, conviene adaptar el riego al calor y evitar tanto la falta como el exceso de agua. Además, es un buen momento para enriquecer la tierra con abonos orgánicos sencillos, que ayudan a que las plantas crezcan más fuertes y sanas.