Las aerolíneas ‘low cost’ como Ryanair, Transavia y Volotea son las primeras en recortar vuelos por el aumento del precio del queroseno

El comisario europeo de Energía advierte de que las vacaciones de verano de millones de personas se verán afectadas por cancelaciones o por billetes “muy, muy elevados”

Una persona observa las pantallas informativas en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (Europa Press)

El precio del combustible de los aviones, denominado queroseno, se ha duplicado desde que comenzó el conflicto en Irán, y las aerolíneas de bajo coste han sido las primeras en actuar. Siendo las que tienen los márgenes más estrechos y, al mismo tiempo, los billetes más baratos del mercado, las low cost son las que menos capacidad tienen para absorber la factura del combustible que, en algunos mercados europeos, ha pasado de 99 dólares por barril a finales de febrero a cerca de 209 dólares en los primeros días de abril.

Una crisis que tiene un origen geopolítico, ya que los ataques contra Irán el pasado 28 de febrero precipitaron el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% de la producción mundial de hidrocarburos. Europa importa habitualmente la mitad de su queroseno de los países del Golfo Pérsico, y ese suministro se ha cortado de golpe.

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Vacaciones en riesgo: cancelaciones y billetes más caros

El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, explicó en Sky News el pasado 22 de abril que “desgraciadamente, es probable que las vacaciones de mucha gente se vean afectadas, ya sea por cancelaciones de vuelos o por precios de billetes muy, muy elevados”.

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Y es algo que ya está ocurriendo. Las aerolíneas de bajo coste controlan algo más de un tercio del mercado mundial y, precisamente por su modelo de negocio —tarifas reducidas y márgenes más pequeños—, son las más expuestas a una subida de costes de esta magnitud. Cuando el combustible se encarece de forma tan brusca, los vuelos que antes eran poco rentables dejan de tener sentido económico.

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Ryanair reduce vuelos y culpa a las tarifas

En el caso de Ryanair, la aerolínea irlandesa ya arrancaba la temporada alta -de marzo a octubre- con 1,2 millones de asientos menos en los aeropuertos regionales de España respecto al mismo periodo del año anterior. Un recorte que anunció en octubre y que se acumula a los 3 millones de plazas que ya retiró a lo largo de 2025.

El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha transmitido un mensaje de tranquilidad sobre el sector turístico, asegurando que el transporte aéreo, principal vía de llegada de visitantes, tiene garantizado el suministro energético y que las reservas de vuelos hacia España están en aumento.

Primero, la compañía argumentó que las tarifas que cobra el gestor aeroportuario, Aena, a las aerolíneas por operar en sus instalaciones son desproporcionadas. Pero, el pasado lunes, la low cost advirtió que habrá nuevos ajustes para la temporada de invierno por el encarecimiento del queroseno derivado del conflicto bélico.

En principio, la compañía tiene cubierto el 80% de su combustible mediante contratos de cobertura fijados en torno a 67 dólares por barril hasta 2027. El 20% restante, sin cobertura, se ha disparado de 74 a 150 dólares en abril, lo que ha supuesto un sobrecoste de 50 millones de dólares solo en este último mes.

¿Quién recorta y cuánto?

El ajuste en el sector no es igual, sino que depende de la aerolínea y de si las aerolíneas firmaron contratos de cobertura para comprar combustible a un precio fijo antes de que comenzara la guerra. Las europeas, por ejemplo, lo hacen con más frecuencia que las del resto del mundo, lo que les da cierto margen.

El grupo alemán Lufthansa también ha anunciado la cancelación de 20.000 vuelos de corta distancia o regionales hasta finales de octubre, con el cierre de su filial CityLine. Su rival, la franco-neerlandesa Air France-KLM, también ha eliminado el 2% de los vuelos de Transavia en mayo y junio. Por su parte, KLM ha cancelado menos del 1% de sus rutas europeas.

Asimismo, la canadiense Air Transat ha recortado un 6% su programa de mayo a octubre. También la tailandesa AirAsia X ha suprimido determinados vuelos e incluso rutas completas, como la que unía Bangkok Don Muang con Shanghái, sin dar una cifra global. Y aquí en España, Volotea ha cancelado cerca del 1% de sus vuelos desde el 1 de abril y hasta finales de septiembre.

Pero no todas las aerolíneas han optado por recortar vuelos. Jozsef Varadi, director general de la aerolínea húngara Wizz Air, explicó su posición desde Berlín: “No es necesario correr más rápido que el oso, pero sí más rápido que el tipo de al lado”. La compañía confía en que las reducciones de sus rivales alivien la presión sobre el mercado sin necesidad de retirar aviones.

El viajero español no saldrá del país este verano

La crisis del queroseno ha provocado que la actitud del viajero español cambie de cara al verano. De hecho, el 77% prevé hacer al menos un viaje entre julio y septiembre, tres puntos menos que el año anterior, según el Barómetro de Vacaciones 2026 elaborado por Europ Assistance e Ipsos. Pero lo llamativo es que el 55% de quienes tienen previsto viajar no saldrá de España.

Y la tendencia hacia el destino nacional no es solo una cuestión de precio. El clima geopolítico pesa de forma directa en estas decisiones, ya que el 71% de los encuestados reconoce que los conflictos armados en otros países les quitan las ganas de viajar, y casi la mitad (49%) señala las tensiones políticas internacionales como un criterio determinante a la hora de elegir a dónde ir.

Más allá de la seguridad, la economía es otro factor que condiciona sus vacaciones. El 79% de los españoles considera que la inflación y los precios elevados en el extranjero son una preocupación determinante para viajar fuera del país. Entre quienes directamente han descartado viajar este verano, el 39% afirma que no se lo puede permitir, y un 20% adicional antepone el ahorro a las vacaciones.

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