El universo de Mediaset ha vivido la noche de este viernes, 17 de abril, el regreso a los platós de televisión de Ylenia Padilla, la mujer que revolucionó el género del reality en España con su carácter volcánico y sus frases icónicas. Lo ha hecho tras casi seis años de un retiro absoluto, una etapa en la que la de Benidorm decidió apagar los focos para encontrarse a sí misma tras una caída mediática que casi acaba con ella.
Sin embargo, su regreso no ha sido un ejercicio de nostalgia. Sentada en el programa ¡De Viernes!, Ylenia ha decidido abrir el “libro de reclamaciones” de su vida pública. Y el capítulo más extenso ha sido, sin duda, el de su relación con Belén Esteban. Lo que nació como una hermandad inquebrantable en las paredes de Gran Hermano VIP 2015 se ha transformado hoy en un desierto de indiferencia y reproches cruzados.
La historia de Ylenia y Belén fue, durante años, el ejemplo perfecto de fidelidad televisiva. Compartieron bando en el reality, se defendieron a capa y espada en los pasillos de Telecinco y consolidaron un vínculo que parecía a prueba de bombas. Pero la realidad era bien distinta tras el decorado. “El cariño al principio era real. Y al principio nuestra defensa de los platos era real e hicimos un vínculo real en ese concurso. Pero conforme pasaba el tiempo, se fue apagando”, ha confesado Ylenia con una serenidad que denota el paso del tiempo. Según la de Benidorm, la llama de aquella amistad no se extinguió por un gran conflicto puntual, sino por un goteo constante de ausencias en los momentos en los que el suelo empezó a temblar bajo sus pies.
El “linchamiento” y la traición del silencio
El punto de no retorno llegó cuando Ylenia se convirtió en el centro de una agria polémica por sus opiniones sobre las leyes del colectivo LGTBIQ+. La joven describe ese periodo como un auténtico “linchamiento” público que destrozó su salud mental. Fue en ese abismo donde buscó la mano de su amiga y, según su relato, solo encontró el vacío de la pantalla. “He estado pasando el peor de los momentos de mi vida pública. ¿Y tú la has escuchado a defenderme en algún momento?”, lanzaba Ylenia de forma directa a cámara, apelando a una Belén Esteban que, por aquel entonces, seguía siendo la reina de la tarde en Sálvame.
Pero el reproche va más allá de la pasividad. Ylenia acusa a la de Paracuellos de haber priorizado el espectáculo sobre la lealtad: “En ese momento no me defendió y además echó más leña al fuego porque, claro, en el programa pues eso venía bien. Eso es lo que pasó”. La colaboradora admite que aquel sentimiento de abandono la llevó a una espiral de ira que descargó en sus redes sociales. Reconoce que sus polémicos directos de Instagram, donde cargó contra todo el universo de La Fábrica de la Tele, fueron el clavo final del ataúd de su amistad. “Pues mira, yo la verdad que hice unos directos donde os puse finos a todos porque me parecía, la verdad, que me habían tratado muy mal. Y quizá alguna le cayó a ella”, confesó con honestidad brutal.
Belén Esteban llama a Ylenia Padilla antes de su entrevista en ‘¡De Viernes!’
Uno de los momentos más tensos de la entrevista llegó cuando Ylenia reveló un detalle de última hora: Belén Esteban intentó ponerse en contacto con ella apenas 24 horas antes de su reaparición televisiva. Un movimiento que la invitada no ha dudado en calificar de sospechoso tras un lustro de silencio absoluto. “Yo quiero demasiado siempre. Seguramente habrá algo pendiente que hablar, pero, por ejemplo, ayer me llamó y no se lo cogí”, explicó tajante.
Para la de Benidorm, el timing de la llamada invalida cualquier intención genuina de reconciliación. “Hombre, después de 5 años, tantas cosas que se han dicho de mí, y tantos titulares, no me ha llamado. Entonces es un poco rarete que me haya llamado ahora”, añadió, dejando entrever que percibe más un interés mediático por el “ruido” del estreno que una verdadera preocupación por su bienestar.
A pesar de la dureza de sus palabras, Ylenia no ha querido cerrar la puerta con llave y candado. Aunque ahora mismo asegura no tener ganas de explicaciones —“ahora mismo no tengo ganas. Ni decirle nada ahora mismo”—, deja una pequeña rendija abierta al futuro: “Yo no me niego a que algún día hablemos”.
Lo que ha quedado claro en este esperado regreso es que la Ylenia que se marchó no es la misma que ha vuelto. Durante su retiro, la de Benidorm asegura haber aprendido a discernir entre los compañeros de foco y los amigos de verdad. “He aprendido a apreciar mucho quién ha estado”, sentenció, subrayando que su prioridad actual es la paz mental lejos del ruido que un día la devoró.