La ciencia ha demostrado que la meditación produce una serie de cambios eléctricos en la actividad cerebral. Con esta práctica se pretende llegar a una concentración intencional, que a su vez mejora la capacidad de atención y de memoria. La meditación también puede mejorar tanto la salud mental como la salud física, en tanto que ayuda a controlar los síntomas y afecciones del dolor crónico o de las enfermedades cardiacas, según la Clínica Mayo.
Ahora, un estudio del National Institute of Mental Health and Neurosciences de Bangalore (India) ha revelado cuánto tiempo de meditación necesitamos para obtener estos beneficios. Según publican los científicos en la revista Mindfulness, los cambios eléctricos en la actividad cerebral asociados a la meditación se producen de manera rápida y alcanzan su punto álgido en torno a los siete minutos de práctica.
La investigación indica que la meditación genera alteraciones medibles en las ondas cerebrales en dos o tres minutos, con una intensificación del fenómeno entre los minutos siete y diez. Estos datos muestran que, independientemente del grado de experiencia, la mente humana puede responder de forma rápida a ejercicios meditativos, iniciando un proceso mensurable de transformación cerebral en un corto periodo de tiempo.
El equipo ha liderado el análisis monitorizando en tiempo real la actividad eléctrica cerebral de tres grupos diferenciados: personas sin experiencia, practicantes noveles y expertos en la meditación Isha Yoga basada en la atención a la respiración. Cada voluntario llevó un casco provisto de 128 sensores dispuestos a registrar la actividad cerebral durante las sesiones de meditación. El patrón temporal de estos cambios fue muy parecido para todos los participantes, pero la magnitud de la respuesta y el tipo concreto de ondas cerebrales difería en función de la experiencia previa en la práctica.
La meditación modifica las ondas eléctricas del cerebro
De acuerdo con los resultados obtenidos, el cerebro humano comienza a modificar su patrón de ondas eléctricas dentro de los dos o tres primeros minutos de meditación. Este proceso incluye incrementos en las ondas alfa y theta—relacionadas con la calma y la concentración—y en las beta 1, asociadas a un estado de alerta atenta.
Paralelamente, se registra un descenso en las ondas delta (vinculadas al sueño y la somnolencia) y en las gamma 1. Destaca la situación de quienes tienen una experiencia avanzada, ya que en ellos se ha detectado una firma eléctrica cerebral específica ya a los treinta segundos de iniciarse la sesión, lo que apunta a una predisposición particular desde el mismo comienzo de la práctica.
Qué efectos produce meditar unos minutos
El momento de mayor transformación en la actividad cerebral tiene lugar en la franja comprendida entre los minutos siete y diez. Uno de los descubrimientos considerados más llamativos es que los meditadores expertos no alcanzan ese pico antes que quienes se inician, aunque experimentan un efecto mucho más intenso cuando llegan a ese umbral. “Nuestro estudio sugiere que la respuesta del cerebro a la meditación puede ser rápida y varía según la experiencia del practicante, con consecuencias potenciales para el procesamiento cognitivo y emocional”, exponen.
La investigación concluye que, incluso en situaciones de mucha presión y agenda apretada, unos pocos minutos de realizar ejercicios meditativos son suficientes para observar transformaciones objetivamente detectables en la actividad cerebral, y esto es válido para cualquier persona, sin importar el nivel de experiencia ni el contexto.