El libro que desnuda a los funcionarios que ostentan el poder real en España con el carnet de los más listos: “Han creado un Estado dentro del Estado”

‘Infobae’ charla con el periodista Rafael Méndez, que acaba de publicar el libro ‘Los Dueños del Estado’, una investigación que destapa curiosas biografías e intereses de abogados del Estado, letrados de las Cortes, inspectores de Hacienda...

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El periodista Rafael Méndez (Foto: Península)
El periodista Rafael Méndez (Foto: Asis Ayerbe)

¿Quién manda en España? La pregunta no es baladí. Muchos responderán con total seguridad que son los políticos. Otros, que quien mueve los resortes del país son importantes empresarios, que realmente controlan a los primeros. Algunos, incluso, podrán aventurar que en la ecuación hay que incluir a la prensa o a otros protagonistas como la Iglesia o el estamento judicial. El periodista Rafael Méndez (Murcia, 1975) ofrece otra respuesta en un interesante libro titulado Los dueños del Estado (editorial Península), un viaje por los despachos donde realmente se toman las grandes decisiones y donde opera un poder tan determinante como invisble. “Un grupo muy selecto”, como define el autor, en el que hay abogados del Estado, Letrados de las Cortes, inspectores de Hacienda, letrados del Consejo de Estado y otros altos funcionarios...

Nunca ocupan grandes portadas pero han acumulado un gran poder. “El sistema español de oposiciones, duro y memorístico, ha evitado el clientelismo en el acceso a la Administración. Y eso está muy bien. Ellos son el necesario contrapoder al Gobierno, los que dicen qué ley se puede aplicar y cómo. Pero a la vez han creado un Estado dentro del Estado, una estructura endogámica y resistente al cambio. Y muy apetitosa para las empresas, porque ellos sben a qué puerta tocar, a quién llamar y qué fallos tienen las leyes", relata el autor, que como le dijo uno de ellos, “cuando te sacas la oposición, el Estado te está diciendo que eres listo. Es como si te dieran un carnet oficial de listo”. Estamos ante un texto que todo ciudadano que quiera presumir de su derecho a estar bien informado debería conocer y que, si me lo permiten, debería ser lectura recomendada en nuestros centros educativos.

- Pregunta: Políticos, grades empresas, medios de comunicación, la Iglesia... los tradicionales y grandes poderes del Estado. Pero este libro pone el foco allí donde nadie lo había hecho antes. ¿Qué se va a encontrar el lector?

- Respuesta: Espero que se encuentre una mirada, una mirada original a una parte del poder que normalmente yo creo que no tratamos. Tratamos la prensa, que es quien estamos en la intersección de todos esos sectores. Pero hay altos funcionarios que se manejan entre todos ellos, que pasan de un sitio a otro y que son abogados del Estado, letrados de las Cortes, letrados del Consejo de Estado, gente, generalmente, de muy buena familia, muy listos, muy preparados, con capacidad de sacar una oposición durísima y que son muy apreciados por todos. Y en el libro recopilo historias y cuento un poco quién es esta gente y cómo son un Estado dentro del Estado. Muchos han tenido una capacidad para manejar las normas a su antojo, en el sentido de que son un poder dentro del Estado.

Sede del Consejo de Estado, en Madrid
Sede del Consejo de Estado, en Madrid

- P: Como bien cuentas en el libro, hasta ellos mismos se definden como los más listos del país. ¿Lo son?

- R: Pues eso me lo dijo un Letrado de Las Cortes, que como muchos no me ha dejado citarle. Quiero ser justo, las oposiciones son muy duras y no es tan fácil enchufar ahí a un botarate. Te tienes que encerrar, tienes que estudiar un montón, pero claro, cuando el Estado te dice que eres listo, pues es una gran responsabilidad. Yo no sé si son los listos del país. Aquí se abre un debate sobre si las mejores mentes del país tienen que pasarse encerrados varios años memorizando temas de derecho sin valorar otras cosas. No creo que me gustara que mi hijo lo intentara. Pero... si son los listos del país... son listos en el sentido de que es gente que combina la seguridad que te da una oposición y un sueldo del Estado garantizado, con prestigio social, porque están muy bien considerados. Y a la vez, en muchos casos, se les permite pasarse a la privada y ganar dinero teniendo una red de seguridad.

- P. Tu investigación explica muy bien cómo estos funcionarios cruzan con gran facilidad el camino que va de lo público a lo privado y viceversa. Con historias que escandalizan. Por ejemplo, ese letrado de las Cortes, Serrano Alberca, que ideó una nueva teoría jurídica para elevar el precio de las expropiaciones y cuenta sin ningún reparo que se ha hecho rico y ha ha hecho ricos a muchos.

- R: Serrano Alberca es Letrado de Las Cortes y estaba en la ponencia constitucional. Es una persona muy respetada, que por ejemplo cuando abidcó Juan Carlos I le llamaron los medios como experto. Y a la vez tenía un despacho de abogados que desarrolló una teoría jurídica que tuvo éxito y que la acabó comprando el Tribunal Supremo, por la cual elevó el precio de las expropiaciones en miles de millones. Y eso hizo rico a un montón de gente del municipio de Alcobendas y gente muy conocida como Juan Abelló, los Franco, los Serrano Súñer... lo que me parece interesante es que Serrano Alberca salía en entrevistas como abogado, abogado de expropiaciones, y no se contaba que ese señor era funcionario a la vez. Pero tenía la compatibilidad, como tantos letrados de las Cortes, para pleitear contra la Administración General del Estado, contra los ministerios, porque al ser funcionario de las Cortes no vas contra tu administración. Y nada de esto parece corrupción. Y todo esto pasaba a la luz del día. No será delito, pero a mí me parece interesante que se sepa.

El periodista Rafael Méndez (Foto: Asis Ayerbe)
El periodista Rafael Méndez (Foto: Asis Ayerbe)

- P: Dedicas un capítulo a la historia y las funciones del Consejo de Estado, de sus letrados y de los consejeros. Unas vacas sagradas, grandes juristas con un gran sueldo de por vida, secretaria y chófer. La historia de los consejeros a los que querían jubilar pero no se querían ir es muy ilustrativa.

- R: Los consejeros permanentes son cargos vitalicios, una tradición que creó Franco y que Franco la quitó. Pero en la Transición, Gregorio Peces-Barba y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón la recuperan. El padre de Gregorio Peces-Barba fue consejero permanente del Consejo de Estado y murió siendo consejero permanente. Y ahora lo es Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón. Se han dado casos en los que el Consejo no podía reunirse porque había dos consejeros permanentes con más de 90 años con problemas de salud y encima no querían irse. Y les tuvieron que crear, en plenos recortes, una pensión acorde a lo que habían cobrdo esos años en el Consejo, porque si no, no se iban. Me contaron que se llegó incluso a discutir que la pensión fuera transmisible a sus herederos en caso de fallecimiento.

- P: De hecho, titulas el capítulo “los consejeros permanentes jamás enferman... y rara vez mueren”.

- R: Hay muchos consejeros que se han muerto en el cargo. Y además hay un dicho: jamás enferman y rara vez mueren, porque tienen una longevidad tremenda. En el caso del Consejo de Estado está ahí en pleno centro de Madrid, oímos hablar mucho de él, pero es el típico caso de insitución a la que no le he prestado mucha atención. Por ejemplo, Teresa Fernández de le Vega, que fue vicepresidenta del Gobierno, entró como consejera vitalicia, y lo dejó para ser presidenta, que no es un cargo vitalicio. Pues dejó esa presidencia para volver al puesto vitalicio. En fin.

- P: Y luego están los letrados, que asesoran a los consejeros.

- R: Hacen los informes, los elevan y luego los firman en el Consejo. Muchos letrados trabajan en la privada a la vez y no sabemos para qué les contratan. Se ha dado un caso que el letrado mayor de la sección quinta del Consejo, que es la que analiza las normas del Banco de España, era al mismo tiempo consejero de un banco andorrano, donde tenía una cuenta Juan Carlos I. Todo esto es público si lo sabes buscar. En la web del banco ponía que letrado del Consejo de Estado.

Portada del libro 'Los Dueños del Estado'
Portada del libro 'Los Dueños del Estado'

- P: La solución puede parecer lógica. Que los políticos, los legisladores, regulen mejor las incompatibilidades de estos altos funcionarios.

- R: Pero para un político cambiar todo esto no compensa, porque te vas a enfrentr a funcionarios muy poderosos, y lo que quiere el político es llevarse bien con ellos. Le viene bien llevarse con los abogados del Estado, que te hagan los informes como tú los quieres. En el Consejo de Estado igual, los consejeros no se quieren enfrentar con sus letrados. Hubo un presidente del Consejo de Estado que llegó y dijo: “Tenemos que conseguir que los letrados vengan por la tarde”. Y le dijeron: “Presidente, antes tendrán que venir por la mañana”. Cambiar todo esto es admitir que nuestras élites no son ejemplares. Pero podemos vivir más tranquilos pensando simplemente que sí lo son. Además, estos temas no tienen rédito electoral. Cambiar el régimen de compatibilidades de los abogados del Estado, por ejemplo, no vende.

- P: Uno de esos abogados del Estado es Tomás González Cueto, que asesoró a Luis Rubiales y la Federación Española de Fútbol para lograr el millonario contrato de la Suercopa en Arabia Saudí.

- R: Tomás González Cueto era abogado del Estado y se fue a la excedencia. Por lo menos no estaba compatible, se fue a la excedencia y montó un despacho y a la inauguración fue todo Madrid, incluido el ministro de Justicia de entonces, Rafael Catalá. Fíjate la capacidad de mando de un despacho que nace de cero y al que va el ministro. Era el despacho cabecera de Luis Rubiales en la Federación. Rubiales quería tener un abogado del Estado y González Cueto había estado en el Tribunal Administrativo del Deporte. Conocía a todo el mundo del deporte, y era el perfecto para llevar todo esto.

- P: El libro no podía obviar a los inspectores de Hacienda. Y ahí tiene que aparecer Fernando Peña, que lo fue todo en la Agencia Tributaria y que acaba de ser condenado a 80 años de prisión en el caso ‘Nummaria’ por ayudar a evadir impuestos a grandes patrimonios.

- R: Todo cambia con el caso de Messi. A Messi lo condena el Supremo por delito fiscal, porque tenía sociedades en Uruguay. Pero los jueces dicen que tenían que haber juzgado al asesor fiscal. Porque obviamente Messi es el que defrauda, pero no ha creado él toda esa estructura. Y ahí es donde empiezan los jueces a ir a por los asesores fiscales, muchos de los cuales son inspectores de Hacienda. Es que van y vuelven de lo público a lo privado. Cuando los despachos los jubilan, vuelven a administración. Tienen ya un montón de dinero, y cuando vuelve a la administración no regresan ni con la mejor disposición ni el mejor ímpetu. Vuelven a cotizar los últimos años de su carrera y el Estado los acoge. El problema es que cuando se pillan la excedencia luchan contra Hacienda desde el otro lado. Y la gracia de Fernando Peña, en su declaración, es que dice que él es un colaborador de la Agencia Tributaria y que si él lo hacía, estaba bien hecho.

El periodista Rafael Méndez (Foto: Asis Ayerbe)
El periodista Rafael Méndez (Foto: Asis Ayerbe)

- P: El lector también podrá encontrar cómo la prensa, que se supone que está para fiscalizar todo tipo de poder, también suele mirar para otro lado.

- R: Me salió de forma natural. Me dije: “Joder, a mí me molesta mucho la gente que escribe sus cosas y no cuenta la verdad”. A mí las memorias que me gustan, y leo muchas, son de gente que cuenta la verdad, aunque sea un secundario. Hay un libro de un tenista que acabo de leer, un tenista irlandés que solo llegó a ser el 130 del mundo, pero es muy interesante porque lo cuenta de verdad. Entonces, si vas, vas y cuentas, y si no, pues no vas.

- P: El libro ya lleva un par de semanas a la venta. ¿Has recibido muchas llamadas de altos funcionarios enfadados?

- R: Un alto funcionario me ha dicho: “Te has quedado corto”.

Quizás para incluso quejarse, estos dueños del Estado son los más listos.