La Generalitat de Cataluña ha colocado 292,75 millones de euros en deuda nueva a largo plazo con tres entidades financieras, a un tipo medio del 2,331%. Esta operación, según la información oficial difundida, representa un hito porque es la primera vez en 14 años que el gobierno catalán recurre directamente a la banca para financiarse, tras un largo periodo en el que el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) ha sido la vía casi exclusiva de obtención de recursos para cubrir el déficit.
La Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos decidió el pasado diciembre autorizar a las comunidades autónomas adheridas al FLA a financiar parte de la desviación del déficit de 2024 mediante operaciones bancarias a largo plazo. En el caso de Cataluña, esa autorización se concretó en los 292,75 millones adjudicados ahora por la Generalitat, marcando así el regreso a los mercados bancarios tras más de una década.
Siete entidades financieras presentaron ofertas para quedarse con esta colocación de deuda, aunque solo tres resultaron adjudicatarias. El comunicado oficial no revela cuáles son estos bancos. Los préstamos tendrán una duración de seis años y el coste se ha situado por debajo del máximo permitido por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, que establecía como techo el coste de financiación del Tesoro más 20 puntos básicos. Finalmente, la operación se cerró con un margen de entre 5 y 10 puntos básicos por encima del Tesoro, lo que para la administración catalana supone una muestra de confianza de los bancos en la solvencia de la Generalitat.
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Diversificación de la financiación y ahorro en intereses
La Generalitat ha subrayado que en los últimos años ha apostado por diversificar sus fuentes de financiación para evitar depender de un único mecanismo y mejorar las condiciones de su deuda. Ejemplo de ello es la firma de varios préstamos con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), así como la refinanciación, el pasado verano, de 3.500 millones de euros de deuda del FLA a través de siete préstamos con diferentes bancos. Según los datos oficiales, esa operación permitió ahorrar 126,7 millones en intereses, lo que refuerza la estrategia de buscar alternativas al FLA siempre que sea posible.
Esta apuesta por la diversificación responde a la intención de la Generalitat de reducir la vulnerabilidad ante posibles cambios en la política estatal de financiación autonómica y de mejorar progresivamente las condiciones de sus préstamos, algo que consideran clave para la sostenibilidad de la deuda pública.
Nueva etapa para la financiación autonómica
Desde 2012, la financiación del déficit se había canalizado principalmente a través del FLA, un fondo estatal creado para garantizar la liquidez de las comunidades autónomas en situaciones de tensión financiera. El regreso a la banca, aunque sea de forma parcial y limitada a una parte de la desviación del déficit de 2024, se interpreta como una señal de recuperación de la confianza de los inversores privados.
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La operación también implica una mayor autonomía de la Generalitat en la gestión de su deuda, ya que permite negociar condiciones y plazos directamente con las entidades financieras, dentro de los límites de prudencia financiera impuestos por el Estado. De acuerdo con el comunicado oficial, el hecho de que hasta siete bancos se hayan interesado por la operación indica una percepción más favorable del riesgo catalán en los mercados.