La reina Margarita cede a Federico X de Dinamarca el castillo de Marselisborg: un legado histórico construido en el siglo XIX

Pese a las polémicas que rodean al monarca danés, el marido de Mary Donaldson ha ampliado su patrimonio con la nueva adquisición que le ha dado su madre

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La familia real danesa en el Castillo de Marselisborg durante sus vacaciones (Instagram / @detdanskekongehus)
La familia real danesa en el Castillo de Marselisborg durante sus vacaciones (Instagram / @detdanskekongehus)

El patrimonio de la monarquía danesa suma un nuevo capítulo con la reciente adquisición —ya oficial— del Castillo de Marselisborg por parte del rey Federico X de Dinamarca. Situado en la ciudad de Aarhus, este emblemático enclave ha sido durante décadas uno de los escenarios más íntimos de la familia real, cargado de historia, simbolismo y recuerdos personales para el monarca.

La noticia, adelantada por la revista danesa Se og Hør, ha sido confirmada posteriormente por el propio Palacio de Amalienborg, que ha validado la transferencia de la propiedad en el marco del reciente cambio en la jefatura del Estado danés. “Con motivo de la sucesión al trono, cedió este castillo a su hijo, hecho que ya ha sido inscrito oficialmente en los registros públicos”, ha confirmado la Casa Real al medio danés.

La reina Margarita II de Dinamarca  junto a su hijo el entonces príncipe heredero Federico en la cena de gala. (Nicolás Stulberg)
La reina Margarita II de Dinamarca junto a su hijo el entonces príncipe heredero Federico en la cena de gala. (Nicolás Stulberg)

El traspaso, que ha tenido lugar este 30 de marzo de 2026, pone fin a un proceso que se ha prolongado durante dos años y que culmina con la consolidación de Federico X como propietario legítimo de una de las residencias más significativas de la realeza danesa. “La Casa Real confirma que el cambio de propietario se ha producido como consecuencia natural del cambio de trono”, ha añadido Palacio.

El contexto en el que se ha producido esta transacción ha tenido lugar en un momento delicado para la Corona danesa, pues su pueblo se encuentra descontento con Federico X debido a la frecuencia y duración de sus vacaciones, tiempo en el que ha dejado el trono en manos de la reina Margarita, de 85 años.

La historia del Castillo de Marselisborg, que ahora pertenece a Federico X de Dinamarca

El Castillo de Marselisborg no es una propiedad cualquiera. Más allá de su valor arquitectónico y patrimonial, se trata de un espacio profundamente ligado a la historia personal del rey, quien lo conoce desde la infancia gracias a su madre, la reina Margarita II de Dinamarca. Fue ella quien, durante su reinado, convirtió este enclave en un refugio familiar donde se celebraban algunas de las citas más señaladas del calendario, como la Pascua o el Año Nuevo.

La familia real danesa en el interior del  Castillo de Marselisborg durante sus vacaciones (Instagram / @detdanskekongehus)
La familia real danesa en el interior del Castillo de Marselisborg durante sus vacaciones (Instagram / @detdanskekongehus)

Desde el punto de vista económico, la operación presenta cifras llamativas. La propiedad ha sido transferida por 1,5 millones de coronas danesas —unos 200.000 euros—, un valor muy inferior a su tasación en 2020, cuando alcanzaba los 41,5 millones de coronas (alrededor de 5,5 millones de euros), según informó TV2. Sin embargo, la Casa Real ha aclarado que “la totalidad del importe se pagó como herencia o donación”, lo que sitúa la transacción dentro de los márgenes habituales de gestión patrimonial de la familia.

Marselisborg forma parte del patrimonio privado de la realeza danesa, al igual que el Castillo de Cayx, ubicado en la región francesa de Lot. De hecho, su estatus está claramente definido desde hace más de un siglo. “Debería pertenecer al Príncipe Heredero Christian [el futuro Christian X] y, después de él, al Rey reinante de Dinamarca en todo momento”, especificaba la escritura de 1900, citada por Randi Buchwaldt en su obra ‘Marselisborg: Castillo y Santuario’.

La familia real danesa en el Castillo de Marselisborg durante sus vacaciones (Instagram / @detdanskekongehus)
La familia real danesa en el Castillo de Marselisborg durante sus vacaciones (Instagram / @detdanskekongehus)

La historia del castillo se remonta a finales del siglo XIX, cuando surgió como un proyecto con fuerte respaldo popular. “Con motivo del compromiso del Príncipe Heredero Christian (quien se convertiría en Christian X) con la Princesa Alexandrine en 1897, se propuso recaudar fondos para construir un castillo de verano en Jutlandia para la pareja, y con la autorización de Christian IX, se lanzó una campaña nacional de recaudación de fondos para tal fin”, relata el Palacio de Amalienborg.

El terreno fue facilitado por el Ayuntamiento de Aarhus, que ofreció parte de la finca de Marselisborg para levantar la residencia. “Cuando el Ayuntamiento de Aarhus ofreció ceder gratuitamente parte de la finca de Marselisborg para este fin, se eligió este lugar”, continuaba la Familia real. La construcción se llevó a cabo entre 1899 y 1902, consolidando el castillo como uno de los símbolos arquitectónicos de la monarquía en Jutlandia.

Los reyes de Dinamarca, Federico X y Mary, en su nuevo retrato oficial. (Steen Evald/Casa Real de Dinamarca)
Los reyes de Dinamarca, Federico X y Mary, en su nuevo retrato oficial. (Steen Evald/Casa Real de Dinamarca)

Décadas más tarde, en 1967, el entonces rey Federico IX de Dinamarca decidió poner la residencia a disposición de su hija, la futura reina Margarita II, quien junto a su esposo convirtió Marselisborg en su residencia estival predilecta. A pesar de su relevancia histórica y cultural, el interior del castillo ha permanecido cerrado al público. Durante años, su carácter de residencia oficial en los meses de verano y su uso en celebraciones privadas han impedido el acceso de visitantes, reforzando su aura de exclusividad. Con este traspaso, Federico X no solo hereda una propiedad de gran valor, sino también un legado familiar profundamente arraigado.