Los problemas cardiovasculares son una de las asignaturas pendientes de los españoles en materia de salud. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 120.000 personas fallecieron por causas cardiovasculares en 2023, lo que equivale a una muerte cada 4 minutos.
De todos ellos, uno de los problemas más graves son los infartos. Estos se producen cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del corazón se bloquea, generalmente debido a la acumulación de placas de grasa.
Esta interrupción provoca que el músculo cardíaco no reciba suficiente oxígeno, lo que puede derivar en un daño irreversible e incluso la muerte si no se trata de manera inmediata.
Por este mismo motivo, es importante saber detectar los síntomas que tiene una persona antes de sufrir un episodio de tal calibre. Precisamente sobre esto ha hablado el doctor Manuel de la Peña, experto en longevidad, en el programa La Tarde de Telemadrid.
Según explica el especialista, en muchos casos el paciente no presenta síntomas previos. “Tú puedes estar comiendo con una persona y al cabo de media hora sufrir un infarto. El problema es que hasta que ocurre, es asintomático”, afirma Manuel.
El infarto se produce cuando una arteria coronaria, encargada de llevar la sangre al corazón, se estrecha debido a la acumulación de placas de grasa. Este estrechamiento puede culminar en la formación de un trombo, que bloquea por completo la arteria.
Al interrumpirse el flujo sanguíneo, el músculo cardíaco deja de recibir oxígeno, y es precisamente esta falta de oxígeno la que genera el dolor característico del infarto, conocido como dolor precordial, localizado en la zona del corazón. Por ello, el infarto puede aparecer de manera repentina y sin dar señales de alerta claras.
Qué hacer ante un infarto
Ante un posible infarto, el tiempo es un factor decisivo. Actuar con rapidez puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y consecuencias graves. Por ello, ante síntomas como dolor en el pecho, presión intensa, dificultad para respirar o malestar que se irradia al brazo, la mandíbula o la espalda, es fundamental llamar de inmediato a los servicios de emergencia y no esperar a que el dolor desaparezca.
Mientras llega la asistencia médica, se recomienda mantener a la persona en reposo, en una posición cómoda, y evitar cualquier esfuerzo físico. Si está consciente, intenta ayudarle a mantenerse tranquilo, ya que la ansiedad puede empeorar la situación.
Cómo reducir el riesgo de sufrir un infarto
Aunque los infartos pueden aparecer de forma repentina, en la mayoría de los casos están relacionados con factores que se pueden controlar. La clave está en adoptar hábitos que protejan la salud cardiovascular a largo plazo. Uno de los más importantes es la dieta, en la que bene predominar frutas, verduras, legumbres y grasas saludables.
El ejercicio físico regular también desempeña un papel fundamental. Realizar al menos 30 minutos de actividad moderada al día ayuda a mejorar la circulación, controlar el peso y reducir la presión arterial. A esto se suma la importancia de evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol, dos factores clave en el riesgo cardiovascular.