Roberto, el empresario que gana 10 millones de euros al año comprando paquetes de Amazon sin abrirlos: “El 90% busca la sorpresa”

El hombre afirma que ahora los jóvenes “no quieren poseer nada” en la época del consumismo

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Roberto, el empresario que gana
Roberto, el empresario que gana 10 millones de euros al año comprando paquetes de Amazon sin abrirlos. (REUTERS/ Albert Gea)

Roberto Zaltieri es, probablemente, el hombre que más paquetes compra. Pero nunca los abre. Los adquiere al peso y los revende por lo mismo, sin saber qué hay dentro, y sin querer saberlo. Este mayorista de lo desconocido, con almacenes en CastEmpelel Goffredo, al norte de Italia, facturó 9,5 millones de euros en 2025.

Su empresa, Stock Italwear, opera en un nicho que pocos conocen pero que mueve cantidades industriales de mercancía: los excedentes, las devoluciones y los artículos con los que las grandes empresas no saben qué hacer. “Excedentes de almacén, mercancía no vendida, devoluciones, artículos obsoletos, direcciones incorrectas, entregas rechazadas...”, ha enumerado el empresario en el medio italiano Il Corriere della Sera.

El más llamativo de sus acuerdos es el que mantiene con Amazon. En doce meses está obligado a retirar 200 toneladas de parquetes sellados. Los recoge en Bruselas, un viaje en camión de una semana, 33 palés de envío. 9.000 kilos de mercancía sin abrir. Paga “unos 3 euros el kilo, más IVA” y asume además unos 2.000 euros por camión en transporte. “Cada envío me cuesta unos 30.000 euros”, ha precisado.

La lógica detrás del negocio es sencilla. Amazon entrega entre 8.000 y 10.000 millones de paquetes al año. Con una tasa de devolución de entre el 5% y el 15%. Eso supone un mínimo de 400 millones de bultos. “Abrirlos costaría demasiado. Antes creo que los quemaban, pero luego aplicaron nuevas políticas ambientales”, ha señalado.

Pero Amazon no es la única empresa con la que trabaja. Roberto también compra a Zara, Zalando, Carrefour, Coop, Coop, Trussardi, Penny Market, Media World, Asics, Bikkembergs, Diadora, Ellesse y a la cadena holandesa de descuentos Action. Además, vacía almacenes de fabricantes de calcetines y ropa interior como Goldenpoint, Pompea, Twinset, Liabel, Triumph o Leilieve by Manicardi. Solo mercancía seca: “De todo, excepto alimentos. Electrodomésticos, electrónica de consumo, artículos para el hogar, calzado, muebles, ropa, cosméticos”.

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mazon entrega entre 8.000 y 10.000 millones de paquetes al año. (REUTERS/Soren Larson)

Comprar sin mirar, vender sin mirar

El principio que rige su negocio es la abstención total. “Si abriera el paquete, sería otro trabajo”. La mercancía llega siempre precintada y sin indicaciones de destinatario. Aproximadamente un tercio son bultos grandes (lavadores, frigoríficos...), y un tercio medianos y el resto pequeños. “No quiero saberlo por principios”, ha insistido sobre su política.

Todo se mide en kilos. Compra a unos tres euros y revende a unos cuatro. Un margen del 33% sobre una operación que, multiplicada por miles de toneladas, da lugar a una facturación de casi diez millones de euros al año. Sus compradores son “mayoristas, outlets y vendedores ambulantes que no saben qué compran". El cliente final paga entre 5 y 20 euros por cada paquete cerrado. “El 90% busca la sorpresa”, ha apuntado el empresario.

Además de los contratos directos, participa en subastas online de Amazon con mercancía procedente de Italia, España, Alemania, Francia, Eslovaquia y Croacia, lo que supone otros ocho camiones al mes.

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De obrero metalúrgico a empresario de éxito

Pero Roberto no llegó a este negocio por formación o herencia familiar. “Entré en el negocio por mi mujer. Antes hice infinidad de trabajos”, ha reconocido. Fue obrero metalúrgico a los 16 años, alicatador a los 19, albañil en la empresa de su padre a los 21 y especialista de pavimentos por cuenta propia a los 26. El salto al sector lo dio gracias al negocio mayorista de ropa interior que tenía su suegro.

Hoy gestiona 15.000 metros cuadrados de almacén propios y otros 12.000 en dos centros logísticos externos. A sus once horas diarias de trabajo (entra a las 8:00 y sale a las 19:00), ha añadido otra preocupación que va más allá de la venta al kilo: “La guerra en Ucrania. El 40% de nuestra facturación viene del extranjero.”, ha explicado.

Para él, que construyó su negocio sobre el exceso de producción del consumismo, la señal es inequívoca. Los jóvenes “no quieren poseer nada. Ni coches ni ropa”, ha dicho, añadiendo que “todo gira alrededor de la web y la tele”. Algo que desde su punto de vista está costando asimilar... y adaptarse. “En mi vida he enfrentado infinitos cambios porque tenía visión de futuro. Ahora entiendo que debería cambiar de nuevo, pero no sé cómo hacerlo”, ha sentenciado.