La Armada Española opera una flota de cazaminas que se ha convertido en pieza central para la protección de rutas marítimas y bases navales tanto en territorio nacional como en operaciones internacionales. La 1ª Escuadrilla de Medidas Contra Minas (MCM) está compuesta por seis buques, Segura, Sella, Tambre, Turia, Duero y Tajo, construidos en los astilleros de Navantia en Cartagena.
Varios cazaminas se despliegan rotativamente en los Grupos Permanentes de Contraminas de la OTAN (SNMCMG-2), participando en operaciones en el Mediterráneo. El contexto internacional marcado por la escalada en Oriente Medio podría implicar a uno de estos buques en una próxima misión marítima.
La Armada define su misión como “detectar y neutralizar minas marítimas” y asegura que “sin ellos, hasta la flota más peligrosa estaría en peligro”. Por ello, en un reciente mensaje en X los cataloga de “guardianes silenciosos del mar”. Explica que garantizan la libertad de maniobra y continuidad del resto de fuerzas".
Cómo son los cazaminas
Estas unidades destacan por estar fabricadas en plástico reforzado con fibra de vidrio (PRFV). Esto permite una alta resistencia ante el impacto de explosiones submarinas. Cada buque desplaza 550 toneladas, mide 54 metros de eslora y 10,7 metros de manga, y dispone de una autonomía de 2.000 millas náuticas. La dotación estándar de cada cazaminas está formada por seis oficiales, once suboficiales y veinticuatro marineros.
En el ámbito técnico, los buques están equipados con sónar de profundidad variable AN/SQQ-32 (Sp) y vehículos submarinos por control remoto como Pluto Plus y Minesniper, que permiten detectar, identificar y neutralizar minas de fondo y de orinque. El armamento principal incluye un cañón Oerlikon de 20 mm y sistemas de radar Kelvin Hughes Type 1007 y Koden MDC 1550.
El mando recae en un capitán de fragata, apoyado por una jefatura de órdenes, que coordina a los seis buques de la escuadrilla. Cada nave se organiza en una estructura administrativa, dedicada a la preparación y el mantenimiento, y otra operativa, que se activa en cada misión. Los controles táctico y de plataforma gestionan los sistemas de combate, sensores, comunicaciones, navegación y servicios de apoyo, lo que permite una respuesta eficaz ante amenazas submarinas.
Su función internacional
La escuadrilla está plenamente integrada en la OTAN. Varios cazaminas, como el Sella (M-32), rotan en estos grupos y completan despliegues junto a otras armadas europeas, consolidando el papel de la flota española en la defensa colectiva y la protección de infraestructuras clave. Uno de los últimos casos es el del cazaminas Tambre, durante su integración en la operación ‘Noble Shield’.
Tras la reciente tensión en el Estrecho de Ormuz, los cazaminas españoles mantienen un alto estado de alistamiento y capacidad de respuesta inmediata. El Tajo (M-36) se ha integrado en la fuerza contraminas europea EUROMARFOR, mientras que el Turia (M-34) finaliza su puesta a punto en Cartagena tras años de reparación. Podrían enfrentarse próximamente a una misión fundamental que solo este tipo de buques son capaces de hacer: proteger al resto de la flota de la amenaza de las minas.