Polizones que amenazan la biodiversidad: la mitad de las especies marinas exóticas llegan a Europa “escondidas” en los barcos

En el Mediterráneo, que es una de las zonas más afectadas por este grave problema, muchos de estos animales se introducen a través del Canal de Suez

El 51 % de las especies marinas exóticas que llegan a las aguas de la Unión Europea lo hacen mediante el tráfico marítimo. (Freepik)

Uno de los graves problemas que enfrenta la biodiversidad en todo el mundo es la introducción de especies exóticas o alóctonas. Algunas de ellas pueden convertirse en invasoras, desplazando la fauna y flora local —incluso provocando extinciones—, alterando el equilibrio de los ecosistemas, aumentando el riesgo de transmisión de enfermedades por patógenos o parásitos nuevos que las autóctonas no pueden resistir y generando serios problemas económicos.

En España existen ejemplos claros de estas introducciones, como es el caso de la tortuga de Florida, el cangrejo rojo americano, el mapache o el mejillón cebra, muy presente en cuencas como la del Ebro. También este problema supone una seria amenaza para la biodiversidad marina, por lo que resulta fundamental gestionarla.

Para ello, es importante conocer el alcance de las introducciones, así como las vías a través de las que llegan a aguas ajenas. Persiguiendo este objetivo, un reciente estudio internacional coordinado por la Agencia Europea de Medio Ambiente, que ha sido publicado en la revista Marine Pollution Bulletin, analiza las tendencias de estas especies exóticas que han llegado a los mares de la Unión Europea.

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El cangrejo de orilla japonés o asiático es una especie invasora en Norteamérica y Europa. Su llegada desde hacia se produjo por el tráfico marítimo. (Chuck Homeler - FocusOnWildlife.Me/Wikimedia Commons)

La investigación, en la que ha participado personal científico del Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), evalúa un total de 891 especies introducidas hasta 2021 en Chipre, Grecia, Italia, Malta, Francia (zonas mediterráneas), Eslovenia, Croacia, Montenegro, Albania y España.

La introducción a través del tráfico marítimo

Los resultados del estudio revelan que el 51% de las especies marinas alóctonas se introducen en la Unión Europea como polizones en el transporte marítimo, principalmente en los cascos de los buques o en las aguas de lastre —agua de mar o dulce que se carga en tanques de los buques para asegurar su estabilidad—.

Otras vías son la introducción no asistida —dispersión natural desde regiones adyacentes donde ya son no indígenas o exóticas—, que suponen el 20% del total; la escapada de confinamiento —escapes accidentales de especies mantenidas en acuicultura, acuarios u otras instalaciones controladas—, entre un 4% y un 16 %, siendo más relevante en el Báltico; y como contaminantes de transporte —en cargas, cultivos o equipos—, que alcanza un 16% en la zona del Atlántico analizada. La liberación deliberada o los corredores tienen un menor impacto a escala total, aunque son vías relevantes a nivel local.

El pez globo plateado (Lagocephalus sceleratus) es una especie invasora que llegó al Mediterráneo por el Canal de Suez. (Chih-Wei Chen/iNaturalist CC BY-NC 4.0)

Este estudio, según detalla el IEO, “proporciona una de las bases de datos más completas hasta la fecha y ofrece claves para mejorar la gestión de esta amenaza para la biodiversidad marina”. Sin embargo, la investigación enfrenta un problema significativo: falta evidencia directa en muchos casos, por lo que todavía existen incertidumbres en la asignación de vías de entrada. Esto limita la capacidad de diseñar e implementar controles preventivos efectivos para evitar las introducciones.

Otro de los resultados del estudio es que el ritmo de introducción se aceleró significativamente a partir de finales de los años 90, aunque los datos muestran una desaceleración desde 2018. Esto último, sin embargo, no necesariamente se debe a una posible eficacia de las medidas de gestión, sino que podría responder a retrasos en la notificación o a estabilización del esfuerzo de los investigadores tras años de incremento.

“El aumento del interés científico y de las políticas ambientales desde principios del siglo XXI ha permitido detectar especies que antes pasaban desapercibidas”, explica Maite Vázquez-Luis, investigadora del Centro Oceanográfico de Baleares. “Ahora, el reto es diferenciar entre un aumento real de introducciones y un mejor conocimiento de nuestra biodiversidad”.

Ejemplar de pez león, una especie exótica que llegó al Mediterráneo por el Canal de Suez. (Christian Mehlführer/Wikimedia Commons)

El Canal de Suez: la puerta de las especies exóticas hacia el Mediterráneo

Una de las zonas más afectadas por las especies exóticas son las aguas que rodean España: el Mediterráneo y el Atlántico nororiental. Estas cuentan con el mayor número de introducciones, con cifras muy superiores a las del Báltico o el Mar Negro.

Aunque la vía principal a través de la que llegan las especies alóctonas al Mediterráneo es también el transporte —como polizones en cascos de buques o en aguas de lastre; posiblemente sea lo que ocurrió con el cangrejo azul y el cangrejo de orilla japonés o asiático—, el peso de la introducción no asistida es significativo (28%), principalmente por la conexión con el canal de Suez: muchas especies entran en el este del Mediterráneo, incluyendo a países no pertenecientes a la Unión Europea, por este corredor y luego llegan a aguas de la Unión Europea mediante la introducción no asistida.

Cada verano, las medusas proliferan en las costas españolas. Aunque afectan al turismo, también cumplen funciones ecológicas y tienen aplicaciones científicas. Su presencia refleja desequilibrios ambientales y el calentamiento global.

Estas especies que se introducen a través del canal de Suez son conocidas como migrantes lessepsianos, en referencia al diplomático y empresario Ferdinand de Lesseps, promotor de la construcción de este corredor. Algunos ejemplos muy conocidos son el pez conejo, que ya se ha avistado en ocasiones en el Mediterráneo occidental, aunque todavía no está ampliamente establecido en España; el pez globo plateado; la medusa Rhopilema nomadica, o el pez león, que ya se ha encontrado en aguas cercanas a las islas Baleares.

Esta creciente expansión está en parte motivada por la tropicalización del Mediterráneo, ya que se está produciendo un aumento significativo en la temperatura del agua en esta zona.

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