El yoga se ha convertido en una de las disciplinas más populares de los últimos años. Este auge no es casual: responde a problemas muy comunes en la actualidad, como el estrés, el cansancio o la búsqueda de espacios para socializar y conectar con otros.
Los ejercicios que conforman esta modalidad ayudan a aliviar tensión, fortalecer el cuerpo y, en muchas ocasiones, te permite conocer a personas con gustos similares que acuden a tu clase. Todos estos factores llevan a mejorar nuestro autoestima y sentirnos más plenos a nivel físico y mental.
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Uno de sus principales puntos positivos es que, debido a la gran diversidad de ejercicios y estiramientos disponibles, es fácil encontrar una rutina que se adapte perfectamente a tus necesidades, sin importar la edad. De hecho, hay ciertos ejercicios que pueden ayudar a recuperar la movilidad, especialmente en personas mayores de 55 años.
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Postura del gato-vaca
Esta postura es ideal para mantener la flexibilidad de la columna vertebral, aliviar la tensión acumulada en la zona lumbar y el cuello, y mejorar la movilidad articular. También favorece la respiración profunda y ayuda a relajar la mente, reduciendo el estrés. Es especialmente útil para personas que pasan muchas horas sentadas o sufren rigidez en la espalda.
Cómo hacerla:
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- Colócate en cuatro apoyos, manos alineadas con los hombros y rodillas con las caderas.
- Inhala arqueando la espalda hacia abajo, levantando la cabeza y el coxis.
- Exhala redondeando la espalda y llevando la barbilla al pecho.
- Repite suavemente 8–10 veces, coordinando movimiento y respiración.
Postura del perro boca abajo
Esta postura estira de manera completa la espalda, hombros y piernas, ayudando a aliviar rigidez y tensión muscular. Favorece la circulación sanguínea y la oxigenación de todo el cuerpo, contribuyendo a una sensación de energía renovada. Para personas mayores, también puede mejorar la movilidad de la cadera y la fuerza de brazos y hombros.
Cómo hacerla:
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- Apoya manos y pies en el suelo, con caderas levantadas formando una “V” invertida.
- Flexiona ligeramente las rodillas y mantén los talones levantados si es necesario.
- Mantén la postura 20–30 segundos, respirando profunda y lentamente.
Postura del niño
Esta postura ayuda a relajar la espalda, hombros y caderas, alivia tensión y estrés, y favorece la respiración profunda. Es especialmente útil para descansar entre posturas más activas, mejorar la flexibilidad de la columna y reducir la rigidez muscular. También proporciona un momento de calma mental, ayudando a conectar cuerpo y mente.
Cómo hacerla:
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- Siéntate sobre los talones, con las rodillas separadas al ancho de las caderas o un poco más.
- Inclínate hacia adelante apoyando la frente en el suelo y los brazos estirados hacia adelante o a los lados del cuerpo.
- Mantén la postura 30–60 segundos, respirando lenta y profundamente.
- Para salir, hazlo despacio, primero levantando la cabeza y luego incorporándote.
Postura de la montaña
Aunque parece sencilla, esta postura ayuda a mejorar la postura corporal, el equilibrio y la estabilidad. Fortalece los músculos de las piernas y la espalda baja, y enseña a mantener una correcta alineación del cuerpo. También aumenta la conciencia corporal y la concentración, lo que puede prevenir caídas y mejorar la seguridad al caminar.
Cómo hacerla:
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- Ponte de pie con los pies separados al ancho de las caderas.
- Distribuye el peso de manera uniforme en ambos pies.
- Mantén la columna recta, hombros relajados y mirada al frente.
- Respira profundamente durante 30–60 segundos, sintiendo la conexión con el suelo.