Greenpeace despliega en Madrid una pancarta gigante con el lema “No a la guerra”: “Los ataques militares nunca traen paz”

La organización reclama respeto al derecho internacional y el regreso a la diplomacia para frenar el conflicto en Oriente Medio

Imagen de la pancarta que ha desplegado Greenpeace en la Puerta del Sol de Madrid. (Greenpeace)

El pasado 8 de marzo el grito unánime de “no a la guerra” recorrió las diferentes manifestaciones de toda España por el Día Internacional de la Mujer, junto a otras consignas que mostraban un claro rechazo al autoritarismo global, en un contexto internacional atravesado por el auge de la extrema derecha, los ataques de EEUU e Israel contra Irán y los conflictos en Gaza y Ucrania, además de otras crisis humanitarias. Este martes la organización Greenpeace se ha sumado a ese lema para exigir “el fin inmediato de las hostilidades actuales” y para ello ha desplegado una enorme pancarta en la Puerta del Sol en Madrid.

“Las bombas, los ataques militares y las invasiones nunca traen paz: desestabilizan regiones enteras, multiplican el sufrimiento, cuestan la vida de civiles inocentes y destruyen el planeta. Nada justifica bombardear escuelas, hospitales o viviendas”, ha señalado Eva Saldaña, directora ejecutiva de Greenpeace España y Portugal, en un comunicado. Con el despliegue de la pancarta, la organización busca enviar un mensaje claro a los líderes políticos mundiales: “Las guerras nunca son la solución, es hora de elegir la paz”.

La organización advierte que el mundo atraviesa una peligrosa dinámica de escalada militar en la que se debilitan los mecanismos multilaterales y se consolida una política internacional basada en la fuerza bruta, el control de recursos y la imposición de intereses geoestratégicos por encima de la vida y los derechos de las personas.

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Con el “no a la guerra”, Greenpeace recupera el lema que en 2003 movilizó a millones de personas contra la invasión de Irak, una consigna que forma parte de la memoria social en España, para denunciar la actual escalada militar en Oriente Medio tras el ataque de EEUU e Israel contra Irán, que ha desatado una rápida expansión del conflicto en la región. Desde el inicio de la ofensiva, el 28 de febrero, los bombardeos y misiles han causado miles de víctimas civiles, entre personas fallecidas, heridas y desplazadas, y han impactado en escuelas, hospitales, viviendas e infraestructuras civiles.

Durante la manifestación del Día de la Mujer, una joven explica las razones de la protesta: "Nos están violando y no pasa nada, nos agreden sexualmente desde las instituciones y la justicia sigue siendo patriarcal".

“Se antepone el beneficio de unos pocos a la vida de la mayoría”

“Resulta imposible creer que quienes hoy bombardean Irán lo hagan en nombre de la libertad o de la seguridad. Pensar que más bombas traerán la estabilidad o los derechos que han sido negados al pueblo iraní durante décadas es, sencillamente, ignorar las lecciones de la historia reciente. Los Gobiernos y líderes del mundo tienen el deber moral de oponerse a este atropello contra el derecho internacional, la paz y la estabilidad del mundo como lo conocemos", ha indicado Saldaña, que también ha advertido de que esta atmósfera bélica “es el resultado de un sistema que antepone el beneficio de unos pocos -la industria fósil y armamentística, entre otros- a la vida de la mayoría”.

El mensaje de “No a la guerra”, añade la organización, tiene hoy más sentido que nunca y, en ese sentido, destacan “el derecho internacional, la protección de la población civil y la vuelta a la diplomacia y a un multilateralismo que apueste por el bien común frente a la lógica del militarismo, del miedo y de la ley del más fuerte”.

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