La melatonina, el suplemento que salvó la vida a pacientes ingresados en la UCI durante la pandemia del COVID

En la primera ola de contagios, el equipo médico del Hospital Clínico San Carlos de Madrid llevó a cabo un estudio con los enfermos más críticos

Sanitarios tratando a un paciente de COVID en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. (Junta de Andalucía/Europa Press)

Seis años después de la pandemia de COVID-19, las investigaciones al respecto siguen ofreciendo nuevos ángulos de la crisis sanitaria global que acabó con la vida de unas 15 millones de personas entre 2020 y 2021, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El virus, cuyo origen tuvo lugar en Wuhan (China), rápidamente se extendió por todo el mundo y puso en pausa la vida, colocando un punto y aparte en nuestra memoria social.

En la primera oleada de la pandemia, el patógeno atacó con una virulencia inesperada tanto para la población como para la comunidad científica. En España, el primer caso importado se conoció el 31 de enero: un turista de La Gomera que se había infectado en Alemania. Solo mes y medio después, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declaraba el estado de alarma en toda España.

Durante aquellos primeros meses, las tasas de mortalidad eran muy elevadas y las opciones terapéuticas disponibles en ese momento no resultaban efectivas. Ante este escenario, el Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Clínico San Carlos de Madrid llevó a cabo un estudio abierto, casi experimental, con los pacientes más críticos.

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A medida que pasaban los días y la cifra de los muertos seguía aumentando, el equipo médico optó por probar una nueva vía: la melatonina. Esta hormona natural se toma como suplemento para conciliar el sueño: es uno de los más populares y más vendidos en las farmacias, junto con el magnesio o el colágeno.

Un médico atienden a un paciente con coronavirus. (Junta de Andalucía)

Sin embargo, la melatonina no solo regula los ritmos circadianos, pues algunos estudios previos habían sugerido sus capacidades antioxidantes, antiinflamatorias e inmunomoduladoras. Los modelos experimentales habían demostrado su eficacia en pacientes con infecciones pulmonares graves de origen viral que desembocaban en insuficiencias respiratorias que requerían de cuidados intensivos.

Hasta ese momento, su papel en pacientes críticos apenas se había explorado. Acogiéndose a los estudios realizados hasta el momento, el hospital dio un paso adelante. “La melatonina es fácil de conseguir, y barata, y el Servicio de Farmacia del Hospital Clínico San Carlos accedió a su adquisición y a la preparación de la suspensión y cápsulas para la administración oral”, explica en una entrevista a Infobae el doctor Miguel Sánchez, emérito del hospital y académico de número de Medicina Intensiva de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME).

Pese a que no pudieron realizar pruebas de laboratorio que midieran el efecto antiinflamatorio del suplemento ni la reducción del estrés oxidativo, consideraron que ambos efectos podrían estar detrás de que los enfermos ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos necesitaran menos respiración artificial.

El doctor Miguel Sánchez, emérito del hospital y académico de número de Medicina Intensiva de la Real Academia Nacional de Medicina de España. (Cedida)

Los pacientes de COVID que se salvaron gracias a la melatonina

Ahora, el papel que jugó el suplemento en estos pacientes críticos de coronavirus está siendo objeto de estudio por la ciencia. El doctor Sánchez García, investigador principal para España en más de 50 ensayos clínicos internacionales, es el autor principal de este estudio que ya ha sido publicado en la prestigiosa revista Journal of Medical Virology.

Al ser preguntado por el número de personas que se salvaron gracias a la melatonina, el experto aclara que, a 90 días de tratamiento y seguimiento, de cada 7 enfermos tratados con melatonina, se salvó una vida “respecto a no administrar melatonina”. “En términos absolutos, se reduce el riesgo en 15.3 puntos porcentuales y relativamente el riesgo de morir se reduce aproximadamente un 40% respecto al grupo de pacientes no tratados”.

El estudio incluyó a 335 pacientes hospitalizados en la UCI entre marzo de 2020 y abril de 2021, a los que se les incluyó en cuatro periodos de estudio consecutivos, alternando el tratamiento estándar (grupo control sin melatonina) o terapia estándar con dosis altas (50, 100 o 200 mg diarios en una dosis) de melatonina oral administrada a las nueve de la noche.

Los resultados fueron muy llamativos: la mortalidad a los 90 días fue significativamente menor en los dos grupos tratados con melatonina, un 20,8% frente al 36,1% de los grupos sin melatonina. “Este efecto significativo se mantuvo incluso tras tener en cuenta las variaciones de la carga asistencial de la UCI y otros factores clínicos relevantes que también pueden influir en la mortalidad. Además, los pacientes que recibieron melatonina mostraron una mejor evolución del fallo orgánico desde los primeros días de ingreso”, sostiene este académico.

El tratamiento con melatonina también se asoció a menos complicaciones graves, puesto que “se observaron menos infecciones nosocomiales, especialmente neumonía asociada a ventilación mecánica, menos necesidad de intubación, menor incidencia de barotrauma pulmonar y una reducción global de los eventos adversos graves”. Además, los pacientes tratados por el suplemento tuvieron estancias más breves en el hospital frente a quienes no lo hicieron.

Los suplementos están de moda y los de magnesio son de los más vendidos

La melatonina más allá del sueño

A raíz de la experiencia con los infectados más críticos durante la pandemia, los investigadores consideran que muchos otros pacientes podrían beneficiarse de la melatonina. Por ejemplo, quienes “sufren enfermedades que se parecen en su mecanismo, como son otras infecciones graves que causan disfunción orgánica (shock séptico) y aquellas que cursan con estrés oxidativo por liberación de radicales libres oxidantes que son tóxicos para el organismo (parada cardiaca resucitada, embolia y hemorragia cerebral)”.

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