Fran Sánchez, psicólogo: “Este es uno de los mitos más extendidos y dañinos sobre la depresión”

El experto señala que este trastorno del estado anímico no depende solamente de problemas visibles, sino que es multifactorial

En torno a la depresión existen ciertos mitos que pueden resultar muy dañinos. (Freepik)

La depresión sigue siendo uno de los trastornos del estado anímico más extendidos y, al mismo tiempo, más incomprendidos. Según los expertos de MedlinePlus, se caracteriza por “sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración” que “interfieren con la vida diaria durante un periodo de 2 semanas o más”.

A pesar de los avances en divulgación y de la creciente conversación pública sobre salud mental, persisten ideas simplificadoras que reducen la depresión a una cuestión de circunstancias externas, como si el bienestar emocional fuera el resultado automático de tener cubiertas determinadas casillas sociales.

En el imaginario colectivo, la tristeza profunda y persistente suele asociarse a situaciones límite: pérdidas devastadoras, ruinas económicas, soledad extrema o acontecimientos traumáticos. Bajo esa lógica, quien dispone de una red de apoyo, estabilidad laboral y un entorno aparentemente favorable quedaría, en teoría, al margen del riesgo. Sin embargo, la experiencia clínica y los testimonios de quienes la padecen muestran una realidad mucho más compleja.

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La depresión es multifactorial. (Freepik)

Esa brecha entre lo que se ve y lo que se siente genera un terreno fértil para el juicio, tanto externo como interno. Es precisamente ahí donde se instalan algunos de los mitos más dañinos. El psicólogo Fran Sánchez, en uno de sus vídeos de TikTok (@minddtalk) pone el foco en uno de los más extendidos: “No puedes estar deprimido si tienes familia, si tienes amigos, si tienes un trabajo, si tienes estabilidad, ¿cómo vas a estar deprimido con todo lo que tienes?”.

Un mito sobre la depresión que favorece el juicio externo e interno

Según explica el especialista, esta idea parte de una premisa errónea: “La depresión no depende solo de lo que ocurre fuera, no es una simple reacción a tener problemas visibles, es multifactorial”. Es decir, intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales que no siempre se traducen en una narrativa evidente desde el exterior.

De hecho, advierte de una paradoja poco reconocida. “Aunque muchos no lo crean, tener una vida que desde fuera aparentemente parece envidiable o socialmente deseable, puede muchas veces añadir un componente de dificultad, porque añade culpa, añade vergüenza y añade una falta de legitimidad a mi sentir”. Cuando el entorno percibe que “todo va bien”, el margen para expresar malestar se reduce.

Ciertos mitos relacionados con la depresión motivan el juicio externo e interno. (Freepik)

Esa falta de legitimidad se transforma con frecuencia en diálogo interno castigador. “¿Cómo voy a estar mal si tengo todo esto? ¿Cómo voy a estar mal si hay gente en situaciones mucho peores? Debería estar bien. Soy un desagradecido y un exagerado”. Estas frases, explica Sánchez, no siempre provienen solo de uno mismo, sino que a menudo encuentran eco fuera.

“Quien intenta ayudarte te recalca: ‘¿Cómo vas a estar mal con todo lo que tienes? Deberías ser más agradecido’”. El intento de consuelo se convierte entonces en invalidación. El mensaje implícito es que el sufrimiento necesita una justificación visible para ser aceptado.

Sin embargo, el psicólogo insiste en desmontar esa visión reduccionista. “Muchas veces pensamos que una persona solo puede deprimirse si está ante una situación adversa, estar completamente solo, no tener dónde vivir, tener grandes problemas económicos...”. Y matiza: “Y sí, por supuesto, todos estos contextos pueden aumentar el riesgo de caer en depresión y añaden sufrimiento, pero no es necesario tener una situación extrema para tener depresión”.

La clave, señala, está en comprender que no todo malestar es cuantificable en términos materiales. “A veces lo que falta no es externo, lo que falta es sentido, identidad, dirección, propósito”. En consulta, explica, se encuentra con personas que han construido su vida siguiendo expectativas ajenas, que han encajado en roles socialmente valorados sin preguntarse quiénes son realmente.

Algunas actitudes que tenemos, pueden ser señales de lo que somos según los psicólogos

También hay quienes alcanzan la meta que llevaban años persiguiendo y, en lugar de experimentar plenitud, sienten un vacío difícil de nombrar. La ausencia de propósito tras el logro puede resultar desconcertante y generar una sensación de pérdida que no encaja con el relato de éxito que el entorno espera.

Sánchez lanza además una advertencia necesaria: “Cuidado, esto no es una competición para ver quién tiene más derecho a estar deprimido o ver quién sufre más”. La comparación constante, alimentada por discursos que jerarquizan el dolor, solo contribuye a invisibilizar experiencias legítimas.

Porque, concluye, “la depresión puede aparecer en multitud de contextos, pero, si hay depresión, hay sufrimiento, y ese sufrimiento es real y muchas veces insoportable”. No siempre se manifiesta de forma evidente ni encaja con la imagen estereotipada del abatimiento permanente. Tampoco desaparece por el hecho de que desde fuera todo parezca funcionar. “Cuanto antes se entienda esto, antes podrá la persona con depresión dejar de castigarse por sentir algo que no ha elegido y antes podremos, desde fuera, empezar a escuchar sin juzgar”.

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