Día del Matcha: cómo y cuándo beber este té ritual japonés y qué opinan los nutricionistas

Cada 6 de febrero se celebra en Japón el Día del Matcha, una fecha que pone en valor una tradición milenaria que hoy vive un auténtico renacimiento viral

Taza de matcha latte (Freepik)

Cada 6 de febrero se celebra en Japón el Día del Matcha, una fecha que pone en valor una tradición milenaria que hoy vive un auténtico boom. Lo que empezó como un ritual ceremonial se ha convertido en una de las bebidas favoritas de quienes buscan cuidarse sin renunciar al placer. Es una de esas modas de storie de Instagram que ya se ha convertido en un ritual imprescindible en la vida de muchos, una forma de empezar el día con una energía sostenida y, por qué no decirlo, con una bebida aesthetic.

Según explica la nutricionista Laura Jorge, el aumento del consumo de matcha responde a una mayor conciencia sobre la importancia de la alimentación en nuestro bienestar diario. “Al ser rico en antioxidantes, el matcha se posiciona como una bebida ideal para quienes buscan apoyar su salud de forma natural”, asegura la nutricionista. A esto se suma, por supuesto, la influencia de las redes sociales, donde perfiles ligados al estilo de vida saludable han normalizado su consumo; así como su creciente accesibilidad en cafeterías y tiendas especializadas.

Más allá de su popularidad, muchos se preguntan sobre su verdadero interés nutricional. A diferencia de otros tés, en los que se infusionan las hojas, el matcha se consume en polvo, lo que permite aprovechar al máximo todos sus nutrientes. Es especialmente rico en catequinas, antioxidantes con efecto antiinflamatorio, y aporta vitaminas como A, B2, C, D, E y K, además de minerales como calcio, hierro y potasio. También contiene clorofila, un compuesto asociado a la protección frente al daño oxidativo.

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Té Matcha (pixabay)

Pero podría decirse que la gran razón por las que muchas personas han cambiado el café por el matcha tiene que ver con la energía. “El matcha contiene cafeína, pero también L-teanina, un aminoácido que favorece un estado de concentración calmada”, explica Laura Jorge. Esta combinación permite una energía más estable y prolongada, sin los picos de nerviosismo ni el bajón posterior que pueden suceder con otras bebidas energizantes como el café, y con un efecto que puede durar hasta seis horas.

En cuanto al momento ideal para consumirlo, la especialista asegura que la mañana es una de las mejores opciones, para así aprovechar esa energía sostenida desde primera hora. También puede tomarse después de comer, ayudando a combatir la somnolencia típica de estas horas del día sin interferir en el descanso nocturno.

A pesar de sus beneficios, cabe destacar que no se trata de una bebida milagrosa, ni tampoco una opción adecuada para todos. Su consumo no está recomendado para personas con ansiedad, insomnio o niveles elevados de estrés, ya que, a pesar de sus diferencias con el café, sigue conteniendo niveles de cafeína. Tampoco para quienes padecen de reflujo gástrico o acidez estomacal, o personas con patologías hepáticas o en tratamiento con anticoagulantes.

El ritual para prepararlo

Este té verde en polvo es más que una bebida; para muchos, es un símbolo de meditación, comunidad y conexión con las raíces. Así lo asegura Michiko Tomioka, experta en ceremonia del té, quien creció rodeada de los campos de té de Nara y de los rituales que rodean a esta bebida. La japonesa compartía su experiencia sobre la preparación y ritual en torno al matcha en un artículo para la CNBC.

ARCHIVO - A la matcha se la suele caracterizar como "superalimento". Pero el té verde en polvo puede contener aluminio. Por lo tanto, es mejor no consumirlo en grandes cantidades. Foto: David-Wolfgang Ebener/dpa

Según describe la experta, la preparación del matcha no es un proceso apresurado sino un ritual meditativo que implica concentración, cuidado y respeto hacia los elementos involucrados. Así es como realiza su ritual diario para preparar un cuenco de matcha:

  1. Preparar herramientas y calentar agua: Comience a hervir aproximadamente 60 ml de agua. Antes de agregar el matcha, vierte un poco de esta agua caliente en el cuenco y utiliza el Chasen, un batidor de té tradicional hecho de bambú, para girar el agua varias veces. Este proceso sirve para purificar las herramientas. Luego, el agua se drena y el recipiente se limpia cuidadosamente con un paño o toalla de papel.
  2. Medir el matcha: Usando un chashaku, una cuchara especial hecha de bambú, mide aproximadamente dos gramos de polvo de matcha y colócalo en el fondo del recipiente.
  3. Mezclar y batir: Vierte los 60 ml de agua previamente hervida sobre el matcha, dejando que el aroma emergente invada el ambiente. A continuación, con cuidado, utilice el Chasen para batir la mezcla. Este paso se realiza sujetando el cuenco con una mano mientras la otra emplea el batidor en movimientos rápidos durante unos 20 segundos, hasta que se obtiene una textura espumosa y uniforme.
  4. Disfrutar el momento: El proceso de preparación, descrito como un “momento de regalo zen”, culmina con la degustación del té caliente, pudiendo adaptarse según las estaciones. En verano, por ejemplo, la experta introduce algunas variaciones, como transferir el té preparado a un termo y añadir hielo para disfrutar de una bebida refrescante.

Cómo beberlo (y comerlo)

La forma más común de disfrutar de este té en España es preparando un matcha latte, una combinación de este té con leche y que se puede preparar tanto fría como caliente. Esta sencilla mezcla ha evolucionado hasta el punto de mezclarse con otros sabores como purés de frutas, siendo el mango o la fresa algunas de las opciones más frecuentes.

Latte de matcha, preparado con la tradicional bebida japonesa en polvo. Foto: (iStock)

Si optamos por alternativas vegetales, lo ideal será encontrar opciones sin azúcar añadido. Para prepararlo, combinaremos 250 ml de bebida de almendras sin azúcar como la de YOSOY, una cucharadita de té matcha y, de manera opcional, una cucharadita de miel. Integraremos un poco de la bebida vegetal con el matcha y la miel hasta obtener una mezcla homogénea y, el resto de la bebida de almendra, la espumaremos con un batidor. En caso de querer una opción fría, verteremos la mezcla en un vaso con hielo, completándolo con la bebida espumada y logrando una textura cremosa en la superficie.

Más allá de su papel como ingrediente ceremonial y como infusión, su color verde intenso y su especial sabor lo han convertido en un ingrediente fetiche para reposteros de todo el mundo. Al combinar este té verde con queso crema y una base de galletas, obtenemos como resultado una deliciosa tarta de queso con matcha que podemos preparar sin horno, perfecta para esos momentos en los que queramos sorprender con algo diferente.

Bizcocho de té matcha (Flickr)

Otra forma de disfrutar de este té en forma de postre es preparar un bizcocho de matcha, una elaboración para la que podemos seguir la receta tradicional del bizcocho de yogur aunque añadiéndole algunas cucharadas de té verde en polvo.

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