La desnutrición, un silencioso efecto secundario del cáncer: hasta el 80% de los pacientes está en riesgo de sufrirla

Prevenir y tratar precozmente la desnutrición es fundamental para mantener la masa muscular y la calidad de vida de los pacientes

Comida de hospital. (Canva)

Entre los pacientes oncológicos se da un efecto adverso que, en ocasiones, puede pasar a un segundo plano, pero que resulta determinante para el bienestar general. Se trata de la desnutrición oncológica. La dificultad para alimentarse y la pérdida de peso pueden reducir la eficacia del tratamiento, por lo que saber identificarla es clave para desarrollar una terapia acorde al paciente.

Antes de llegar a iniciar una terapia con enfoque en la alimentación, la prevención es clave, puesto que el estado nutricional del paciente “condiciona la tolerancia a los tratamientos, las posibles complicaciones, así como su supervivencia y su calidad de vida”. Así lo asegura la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) con motivo de su campaña ’12 meses en Endocrinología y Nutrición, 12 pasos hacia la salud’,

En el contexto de una medicina cada vez más personalizada e interdisciplinar, la nutrición no puede entenderse como una terapia apartada de la quimioterapia o la radioterapia. De hecho, la doctora Ana Isabel Sánchez Marcos, vocal del Comité Gestor del Área de Nutrición de la SEEN, manifiesta que “la nutrición es un componente estructural en la terapia oncológica, por lo que debe contemplarse desde el momento del diagnóstico al mismo nivel que la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía”.

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El problema de la desnutrición no es residual en los pacientes oncológicos, pues entre el 15 y el 40 % sufren la llamada Desnutrición Relacionada con la Enfermedad (DRE). En función del tipo de tumor, estadio y método de evaluación, el riesgo puede aumentar hasta el 40 y 80 % durante el tratamiento de la enfermedad en el caso de los cánceres digestivos, de cabeza y cuello, pulmón y páncreas.

Por ello, la doctora Sánchez Marcos incide en que es esencial “prevenir y tratar precozmente la desnutrición para mantener la masa muscular, la funcionalidad y la autonomía en los pacientes, lo que es vital para que puedan tolerar y completar sus tratamientos”. Además, la desnutrición se asocia con una mayor tasa de infecciones, ingresos hospitalarios, peor tolerancia a la quimioterapia y radioterapia y una mayor mortalidad, especialmente cuando el paciente progresa a una situación de caquexia.

En el año 2024 se produjeron en España 433.357 defunciones, solo 194 defunciones más que el pasado año en la misma fecha, según los datos provisionales del informe 'Defunciones según la Causa de Muerte', publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que por segundo año consecutivo sitúa a los tumores como primera causa de muerte en 2024, con un 26,6% del total de defunciones, seguidos de las enfermedades del sistema circulatorio (26%). Fuente: Europa Press

La dieta mediterránea, clave en la nutrición oncológica

Dentro del tratamiento oncológico, resulta esencial seguir una alimentación que garantice un aporte energético adecuado y un modelo dietético saludable como la dieta mediterránea. Este patrón se caracteriza por incluir proteínas de alto valor biológico, una amplia variedad de alimentos mínimamente procesados y una correcta provisión de vitaminas y minerales.

La doctora Sánchez Marcos aclara que incrementar la cantidad de comida no siempre implica una mejor nutrición: “Podemos aumentar mucho el volumen de comida con productos energéticos, pero con baja densidad nutricional (proteínas, micronutrientes, fibra) contribuyendo a perpetuar una ‘desnutrición oculta’ basada en un peso estable, pero con pérdida de músculo y ganancia de grasa”.

Por este motivo, desde la SEEN subrayan la importancia de que la población comprenda la necesidad de conservar la masa muscular, la fuerza y la funcionalidad a través de una alimentación de elevada calidad nutricional, algo que puede lograrse siguiendo la dieta mediterránea.

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