Muchos dueños notan que sus perros parecen más apagados o tristes durante los meses fríos. El invierno no solo afecta el ánimo de las personas: también puede producir cambios en el comportamiento de las mascotas. Cuando las temperaturas bajan y los días se vuelven más cortos, algunos perros muestran signos que pueden confundirse con simple pereza, pero que en realidad pueden indicar un problema más profundo.
Carolanne Cicero, veterinaria, señala que los perros no sufren el Trastorno Afectivo Estacional igual que los humanos, pero sí pueden atravesar lo que se llama “depresión invernal”. Según la especialista, estos cambios suelen notarse en la actitud y los hábitos diarios de las mascotas. Por eso, es importante que las familias aprendan a identificar las señales que pueden indicar que su perro necesita ayuda.
Reconocer estos signos a tiempo y acompañar a los perros con pequeños cambios en la rutina puede marcar una diferencia significativa en su bienestar. Si tu perro parece diferente o más decaído este invierno, estar atento a ciertos comportamientos puede ayudarte a saber cuándo actuar y cómo mejorar su ánimo.
Señales de que tu perro está deprimido
La veterinaria Carolanne Cicero explica que uno de los primeros signos de tristeza en los perros es el cansancio. Si notas que tu perro tiene menos ganas de jugar, se muestra reacio a salir a pasear o pasa muchas más horas durmiendo de lo habitual, puede estar atravesando un bajón anímico por la estación. Este cambio suele ser sutil, pero es clave observar si disminuye su interés por las actividades que antes disfrutaba.
Otra señal que suele aparecer es la alteración en el apetito. Algunos perros pierden el interés por la comida y comen menos, mientras que otros pueden parecer hambrientos todo el tiempo. Ambos extremos pueden indicar que algo no está bien. Cicero recomienda prestar atención a estos cambios, ya que el apetito es un reflejo importante del estado emocional y físico del animal.
El aislamiento es otro de los comportamientos que puede alertar a los dueños. Si tu perro comienza a evitar el contacto con la familia, se esconde o ignora sus juguetes favoritos, conviene observarlo con detenimiento. Además, la especialista advierte que hay señales que requieren una consulta veterinaria inmediata. Entre ellas se encuentran la rigidez o lentitud de movimientos, que pueden deberse a dolores articulares agravados por el frío y no necesariamente a la tristeza, así como los tics ansiosos, como lamerse o morderse las patas en exceso. Si cualquiera de estos síntomas persiste durante más de dos semanas, lo recomendable es pedir turno con el veterinario para descartar otras enfermedades.
Cómo ayudar a tu perro si está triste
Para acompañar a los perros durante el invierno y prevenir la tristeza, la experta aconseja maximizar la exposición a la luz natural. Abrir cortinas, acercar la cama del perro a una ventana y programar los paseos en las horas más soleadas puede contribuir a mejorar su ánimo. En algunos casos, el uso de lámparas especiales puede ser útil, pero siempre bajo la orientación de un veterinario.
Mantener la actividad física es fundamental, incluso cuando el clima no acompaña. Carolanne Cicero recomienda seguir saliendo a pasear, adaptando la duración y el abrigo según la raza y la edad del perro. Para los días en que las salidas sean imposibles, los juegos y retos mentales dentro de casa resultan una excelente alternativa. Esconder premios, enseñarle trucos nuevos o incorporar juguetes de olfato estimulan la mente del animal y le ayudan a combatir el aburrimiento.
Crear un ambiente cálido y cómodo también es parte del cuidado. Colocar mantas en un rincón sin corrientes de aire y asegurarse de que el perro esté protegido frente al frío mejora su bienestar general. En cuanto a la alimentación, la especialista recuerda que no se deben dar suplementos de vitamina D sin indicación profesional, ya que pueden ser peligrosos. En cambio, consultar sobre la posibilidad de añadir ácidos grasos omega-3, como el aceite de pescado, puede favorecer la salud mental y física del perro, siempre con el visto bueno del veterinario.