La carne y el fuego también son ‘cosa de mujeres’: “Hay quien hace barbacoa los domingos y te da consejos”

Cinco de las mejores parrilleras de España se reúnen en el restaurante Piantao para reivindicar el papel de la mujer en este sector

Jayne, Vanesa, Irene, Anai y Lola hablan sobre su experiencia como mujeres en el universo de la carne.

La cerveza para ellos y el cóctel para ellas. La carne para ellos y la ensalada para ellas. No son asociaciones banales. Son testigo de unos estereotipos de género que siguen afectando, incluso, a aquello que comemos.

La Universitat Politècnica de Valencia revelaba un estudio hace solo unas semanas que nos daba una pista sobre ello. Los resultados, asegura la coordinadora del estudio Purificación García-Segovia, confirman que, aunque cada vez hablamos más de diversidad y de igualdad, en la práctica seguimos reproduciendo estereotipos muy arraigados cuando pensamos en comida. Aún hoy en España, ensaladas, frutas y postres como la tarta de chocolate se identificaron mayoritariamente con lo femenino, mientras que platos de carne se asociaron con lo masculino.

Quién se lo diría a Vanesa, Lola, Jayne, Irene y Anaí, cinco mujeres que han dedicado su vida a las carnes y que son, a la vez, cinco de las mejores parrilleras de toda España. Todas ellas se reunieron en Madrid, en el espacio que ocupa Piantao, uno de los templos de la carne a la parrilla argentina, para reivindicar el papel que ellas representan en un universo históricamente masculinizado que cada día se aleja más de los estereotipos.

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Jayne Hardcastle, 40 años en la parrilla

Jayne lleva 40 años frente a las brasas. Tiempo más que suficiente para convertirla en una voz de autoridad en esto de las llamas. Desde Blackpool, Inglaterra, llegó a Larrabetz, un recorrido que ha tenido como línea de meta la parrilla de Horma Ondo (Bizkaia). “Son bastantes años ya y yo siempre he visto lo mismo comer carne a uno que a otro, igual que ensalada o pescado. Hoy en día creo que la juventud ha cambiado muchos de esos estereotipos”.

El mayor reto que ha vivido durante su carrera, dice, tiene que ver con uno de los mayores problemas para las trabajadoras de hoy en día; la conciliación. “Lo más difícil ha sido ser profesional, madre y abuela y poder disfrutar de todo en conjunto. Es fascinante. Es fascinante porque tanto los hijos como los nietos aprenden y aprecian lo que haces. Este es otro estereotipo, que las mujeres no podemos combinarlo todo. Animo a todas a que lo intenten”.

Irene Nan, china, albina y parrillera

China, albina, sevillana, jefa de cocina y parrillera. Son todas ellas palabras que pueden definir a Irene Nan, a la que todos llaman ‘La China’. A pesar de su 87% de discapacidad visual, y de haber empezado en el mundo de las parrillas sin conocimiento alguno, se convirtió rápidamente en mano derecha de Javier Brichetto (Piantao) y logró hacerse un hueco llegando a ser jefa de cocina con 29 años. Sin poder confiar plenamente en la vista, desarrolló una sensibilidad especial para temperaturas, tiempos y texturas, métodos que ahora usa en los fuegos del restaurante Flore de Marbella.

Anaí Meléndez, Vanesa Martín, Jayne Hardcastle, Irene Nan y Lola Mira con el chef Javier Brichetto y Luis Suárez de Lezo, presidente de la Real Academia de Gastronomía (Cedida)

“Soy muy ordenada y eso me permite saber dónde tengo la sal, dónde tengo la pimienta, dónde tengo mis especias... Pero más allá de eso, en la parrilla, el tema de la visión no me influye tanto”, asegura la cocinera. “La clave es tener sensibilidad con la temperatura, con el corte que queramos trabajar, el objetivo que queramos conseguir con ese alimento y los tiempos. Si yo estoy cocinando y nadie toca lo que estoy haciendo, sé perfectamente qué tiempo lleva, qué temperatura lleva y qué quiero conseguir”.

Vanesa Martín Narganes, un ejemplo para todas

Vanesa se convirtió en 2024 en la primera mujer de la historia en ganar el XV Concurso Nacional de Parrilla tras competir contra los mejores parrilleros del país. Todo un honor y reconocimiento que para ella ha supuesto, además, una responsabilidad. “Fue a todas luces una manera de poder proyectar y ver a muchas mujeres que se vieron reflejadas en mí y que me dieron la enhorabuena de la manera más sincera”. Su victoria no fue cuestión de suerte, sino un fruto del trabajo incesante durante años en El Alfoz de Burgos, donde perfeccionó el arte de la chuleta de simmental.

En su experiencia, como mujer tras los fuegos, “tienes que ir haciéndote hueco porque nadie confía en ti. Tienes que estar tú constantemente demostrando lo que eres capaz. Tienes que tener personalidad, ser tenaz y seguir adelante con cualquier barrera que te pongan. Es lo que te lleva a poder estar hoy aquí y poder visibilizar”.

Anaí Meléndez, la publicista que volvió al pueblo

Publicista de profesión, Anaí se inició en el mundo de la carne en su piso de 40 metros cuadrados en Lavapiés durante el confinamiento. Organizaba catas de chuletas para cuatro amigos, una pasión que ha acabado convirtiéndose en su proyecto. Dejó su trabajo y Madrid para irse a Nava del Rey, su pueblo natal, para abrir Caín. “En el mundo de la comunicación no tienes tiempo para nada, todo es para ayer. Las canas que tengo no son de la parrilla, son de haber sido publicista”, dice entre risas la vallisoletana.

De la decisión de volver a su pueblo, de menos de 2000 habitantes, solo puede hablar en positivo. “Controlas tus propios tiempos; a mí el día me dura veintiocho horas. Y la tranquilidad; porque tú gestionas tus elaboraciones. Yo juego en casa, soy la sexta generación de Nava del Rey y tengo el apoyo de mis vecinos”.

Para ella, lo más duro de gestionar ha sido el recibir opiniones indeseadas. “Lo peor es la gente que todo lo sabe. Todo el mundo hace barbacoa los domingos y todo el mundo te da consejos, que algunos son bastante buenos, pero otros es como: ‘Ay, hijo, pareces de Tolosa’. Y de Tolosa yo solo tengo la chuleta”.

Lola Mira, una parrillera ambulante

“España es un país que avanza muy despacio y que se marca mucho por los estereotipos. Creo que va a costar mucho, pero en labores como la que se está haciendo hoy, homenajeando a la mujer parrillera, nos permiten que pasito a paso estas cosas vayan cambiando”, asegura Lola Mira, otra de las grandes voces femeninas de la parrilla española.

A sus 30 años, Lola Mira llegó al Chuleta Fest 2024 trabajando con leña (cuando todos usaban carbón) y se alzó con el tercer puesto. Siete años en Asador Torre de Gallarín la respaldan, pero ha seguido formándose de forma autodidacta. Ahora se ha lanzado al emprendimiento empresarial con La Indómita, un food truck ambulante, para poder lucir libremente su arte.

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