Renfe y Adif han trasladado a la Generalitat su imposibilidad de reanudar la circulación normal de trenes de Rodalies este sábado, lo que ha llevado a determinar una nueva suspensión total del servicio en Cataluña. Así lo ha hecho público el departamento de Territorio de la Generalitat, que se ha encargado de comunicar esta decisión tras mantener un encuentro de más de ocho horas con todos los órganos implicados.
La conselleria de Territorio ha destacado que la notificación de Renfe Viajeros y Adif señalando la “incapacidad de operar el servicio ordinario de trenes de Rodalies y mercancías en toda la red ferroviaria” impide la puesta en marcha de los servicios ferroviarios habituales por segundo día en la misma semana.
Para afrontar la situación, la Generalitat ha anunciado que mantendrá los servicios alternativos por carretera para asegurar la movilidad de los viajeros, según ha confirmado el propio departamento de Territorio.
A la reunión, que se ha iniciado a las siete de la tarde y ha finalizado alrededor de las tres de la madrugada, han acudido los consellers de Presidencia, Territorio e Interior —Albert Dalmau, Sílvia Paneque y Núria Parlon—, así como representantes de Renfe, Adif, Protección Civil, el Servicio Catalán de Tráfico, los Mossos d’Esquadra y el Instituto Cartográfico, entre otros organismos.
Durante el encuentro se ha acordado convocar una nueva cita este sábado a las nueve de la mañana en la sede de Territorio con el propósito de “buscar soluciones que permitan retomar el servicio lo más pronto posible”, tal como ha trasladado el Govern.
Crisis en Rodalies
La movilidad ferroviaria en Cataluña ha sufrido una serie de incidencias desde el martes 20 de febrero, cuando se produjo un accidente mortal en la línea R4 a su paso por Gelida. En aquel episodio, un tren se detuvo contra un muro de contención caído sobre la vía a raíz de las intensas lluvias, provocando la muerte de un maquinista en prácticas y heridas a 37 personas.
El mismo día, horas antes del siniestro de Gelida, también en la línea R1 —entre Maçanet Massanes y Tordera (Barcelona)—, se produjo un descarrilamiento causado por la salida de un eje tras la colisión con una roca que había caído sobre la vía como consecuencia del temporal, aunque este suceso no dejó heridos.
Como consecuencia directa de estos dos accidentes, el servicio de Rodalies quedó interrumpido durante dos jornadas consecutivas —miércoles y jueves—, afectando a unos 400.000 usuarios privados de tren para desplazarse durante esos días.
La normalidad apenas se había recuperado a primera hora del viernes, momento en que se reanudó la circulación en todas las líneas. Sin embargo, la situación volvió a complicarse cuando, también en la R1, se registró un nuevo desprendimiento de tierras entre Blanes y Maçanet-Massanes. El maquinista logró detener el convoy a tiempo y regresar con la totalidad del pasaje hasta la estación más cercana, evitando lesiones entre los ocupantes.
El sindicato de maquinistas Semaf ha tildado de “intolerable” este último episodio de desprendimiento, asegurando que Renfe ha informado a la organización de que se “va a paralizar el servicio en los puntos de todas las líneas del ámbito de Rodalies que tengan categorizado riesgo de desprendimiento”, conforme han trasladado fuentes del sindicato al departamento de Territorio de la Generalitat.
Evaluación de riesgos y próximos pasos
Ante el escenario generado por estos incidentes, Adif ha decidido enviar a sus ingenieros geotécnicos para realizar una evaluación exhaustiva en todos los puntos de la red identificados como susceptibles de sufrir desprendimientos. Así lo ha comunicado el sindicato Semaf, que ha conectado la reanudación del servicio ferroviario con el resultado de estos análisis técnicos.
Según toda la información suministrada por el departamento de Territorio de la Generalitat y recogida por EFE, la previsión es que la suspensión del servicio de Rodalies se mantenga hasta que las diferentes partes encuentren una solución viable que garantice la seguridad y la operatividad de la red ferroviaria.