Una profesora le dice a una alumna que “no llegará a nada” y que hiciera “una FP”: años después una compañera le contesta de diez

Más del 80% del profesorado percibe un aumento de agresiones verbales y físicas, según una encuesta

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Una profesora le dice a una alumna de segundo de la ESO que “no llegará a nada” y que hiciera “una FP”. (Imagen Composición Infobae)

La realidad de las aulas ha cambiado. La enseñanza pública en España atraviesa un periodo delicado tras los resultados de una encuentra realizada por el sindicato STEs-i, donde el profesorado afirma sentirse atrapado en un sistema marcado por la burocracia excesiva, las aulas masificadas y la pérdida de autoridad y respeto. El 77,5% de los docentes señala la carga administrativa como su principal preocupación. “Dedicamos más horas a rellenar informes que a dar clase”.

A este panorama, se suma la imposibilidad de atender individualmente a un alumnado cada vez más diverso. Mientras el número de estudiantes con necesidades específicas ha crecido un 75%, los recursos lo han hecho solo en un 30%. El resultado: aulas saturadas, frustración docente y un clima cada vez más tenso.

Con respecto a lo último, más del 82% del profesorado describe el ambiente en el aula como conflictivo y el 83% percibe un aumento de agresiones verbales o físicas, tanto por parte del alumnado como, en algunos casos, de las familias.

Esto conlleva que los profesores padezcan problemas de sueño, consumo de ansiolíticos o un incremento de bajas laborales. “Entré para enseñar, pero ahora soy una niñera con titulación universitaria”, resume uno de los testimonios recogidos en la encuesta. Así, el 85,8% de los profesores admite sentirse desprotegido por la Administración educativa.

Pedro Sánchez ha nombrado a la actual delegada del Gobierno en Castilla-La Mancha, Milagros Tolón, como nueva ministra de Educación y ha designado a la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, como nueva portavoz del Gobierno.

De un extremo a otro

En medio de este escenario, ha sonado con fuerza el recuerdo de Mada Mariño, quien ha contado su experiencia en las aulas cuando era más pequeña. La joven, hoy estudiante de un máster de Moda y Lujo ha relatado: “Una profesora le decía a una niña de mi clase: ‘Tú no te esfuerces, no te esfuerces mucho porque no vas a llegar mucho en la vida. Como mucho, cuando acabes el cole, yo te recomendaría que hicieses una FP o algo así’”.

Su reacción, años después, sigue siendo de incredulidad: “¿Cómo le dices eso a una niña de segundo de la ESO?”. En primer lugar, la estudiante ha denunciado el desprestigio de la Formación Profesional: “No desprestigies a una FP porque hay gente que la hace y son profesionales increíbles y hay profesiones que requieren de una”.

Para Mada, el problema no es recomendar itinerarios, sino jerarquizarlos: “Es una formación igual de válida que una carrera, y hay gente con puestos de trabajo impecables con una FP. Simplemente, es una vía diferente, pero es una vía superválida”. Un argumento que refuerza desde su experiencia familiar: “Mis hermanos, por ejemplo, lo han hecho los dos”.

Alumnos en una FP. (Cedida)
Alumnos en una FP. (Cedida)

“¿Quién eres tú para decidir hasta dónde llega?”

Pero lo que más la indigna, sin embargo, es que ese mensaje estuviera dirigido a una menor de 13 años. “¿Qué le vas a decir tú a una niña lo que tiene que hacer y lo que no cuando acabe el colegio?”, ha cuestionado. Y va más allá: “Me parece una locura que una profesora califique la inteligencia de un niño y decida: ‘tú vas a llegar a esto o vas a llegar a lo otro’”.

La compañera de Mada estaba en segundo de la ESO. “Tenía toa la vida por delante para descubrir lo que le gusta, a que se quiere dedicar, a lo que quiere echarle ganas… Que no le gusten las mates o la historia que hay en 2º ESO no implica que no haya a llegar a nada en la vida”, ha concluido.