En días de frío intenso, las dificultades para arrancar el coche se multiplican y los riesgos de dañar el motor aumentan, especialmente para quienes conducen vehículos diésel. Juan José Ebenezer, mecánico experimentado, desmitifica en un vídeo de TikTok (@talleresebenezer), el arranque en invierno al advertir que “no es llegar y darle a la llave y vámonos que nos vamos”, y sostiene que comprender los sistemas de precalentamiento es esencial para evitar visitas inoportunas al taller.
Ebenezer detalla en el vídeo que, en los coches diésel, se debe prestar atención al proceso de calentamiento previo: “Tenemos que precalentar muy bien el motor para que coja su temperatura de ignición correcta”, expone. La explicación es técnica pero sencilla: “Tiene una aguja en cada cilindro que se encarga de precalentar el cilindro para que cojas mayor temperatura y le sea más fácil encender el motor”.
Según Ebenezer, esto garantiza que las combustiones sean más estables y evita arranques fallidos. El mecánico diferencia los sistemas de calentamiento de motor que existen en los modelos actuales y en los antiguos. Respecto a los modernos, indica: “Pones el contacto y el coche solo se encarga, en función de la temperatura, de poner un temporizador más largo, si es necesario, para calentar bien el motor”.
Esperar antes de circular
La recomendación en estos casos es clara: “Simplemente tenemos que esperarnos más tiempo a que el coche caliente unos veinte segunditos, treinta segunditos y después ya entonces procederemos a arrancar”, recalca Ebenezer. Para quienes manejan vehículos antiguos, el procedimiento requiere más paciencia.
“El sistema del temporizador puede ser fijo. Por lo tanto, solamente va a funcionar durante un tiempo determinado que tenga estipulado el propio fabricante cuando diseñó el coche”, afirma. La pauta consiste en poner el contacto, esperar unos segundos, quitarlo y repetir el proceso varias veces. Incluso en coches con temporizador automático sugiere: “Repetir ese proceso varias veces, para así empezar de cero y que el coche le ayude a calentar más todavía ese cilindro”.
Todo este esfuerzo tiene una razón práctica, apunta Ebenezer: “Que en el primer arranque esté lo más caliente posible, porque la batería con el frío es lo que más se resiente y encima el motor, al estar muchísimo más frío, va a costarle mucho más girar”. En contraste, para los coches de gasolina el escenario es mucho más simple: “Nada, simplemente poner contacto, no hace falta que caliente y arranca”, explica Ebenezer.
Riesgos y alternativas
Sin importar el tipo de combustible, una vez que el motor entra en funcionamiento, Ebenezer insiste en que “no circules. Te esperas, te quedas tranquilito a que el motor pase aproximadamente, dependiendo del frío, un minutito, dos minutitos, que el motor se estabilice un poco, que los lubricantes se calienten un poco, que el motor coja un poquito de lubricación, de movimiento, de temperatura y después iniciaremos la marcha de forma lenta”.
El riesgo de omitir este breve periodo de espera es contundente: “Si no nos acabaremos cargando el coche y acabaremos pagando factura en el taller”. Ante situaciones críticas en las que el vehículo se niega a arrancar, el mecánico menciona el uso de productos de autoarranque como último recurso: “Son los típicos que llegas de la grúa cuando tu coche no arranca, le das dos toquecitos de un espray y hace el coche ¡brrrum! Y arranca”.
Ebenezer advierte, no obstante, que se trata de soluciones de emergencia y que emplear estos aerosoles sin conocimiento “tiene su peligro si no sabes usarlo”, por lo que recomienda utilizarlos solo en casos extremos y con precaución.