Ricardo Gil, empresario: “Si no puedes pagar sueldos dignos, tu negocio no es rentable”

El empresario considera legítimo que un emprendedor obtenga una remuneración justa por su trabajo y su riesgo

Ricardo Gil sobre los salarios dignos. (Composición fotográfica)

El mundo laboral es un espacio donde se puede observar fácilmente cómo las personas persiguen sus propios incentivos. Los empresarios buscan maximizar sus beneficios y los empleados aspiran a mejores condiciones salariales y laborales. Esto puede derivar en un acuerdo o en un conflicto de intereses entre ambas partes.

Frente a esta creencia popular, el empresario Ricardo Gil defiende que la sostenibilidad de un negocio no puede medirse únicamente por su capacidad de generar beneficios para el empresario. Además, cuestiona los modelos empresariales que no garantizan condiciones salariales dignas para sus trabajadores.

“No es posible trabajar 12 o 15 horas y cobrar como si fueran ocho”, afirma el hombre. A ello, se suma su crítica a la contradicción estructural de muchos negocios que aspiran a ser viables mientras sostienen jornadas laborales extensas y salarios precarios.

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El problema es el modelo

Ricardo Gil sostiene que un negocio solo puede considerarse rentable si permite que todas las partes implicadas, tanto empleado como empresario, obtengan un salario que garantice una vida digna. El experto en negocios insiste en que, en caso contrario, algo falla en la estructura del proyecto empresarial.

De este modo, el empresario considera legítimo que un emprendedor obtenga una remuneración justa por su trabajo y su riesgo. Sin embargo, advierte de que ese derecho no puede ejercerse a costa de precarizar a quienes sostienen el día a día del negocio. “Si el modelo no funciona, se cambia”, resume.

Los trabajadores de hostelería. (Europa Press)

Gil defiende que modificar un modelo empresarial no es un fracaso, sino parte natural del aprendizaje. Ajustar procesos, replantear costes o redefinir servicios forma parte del camino tanto de empresarios como de empleados. “Modifiquemos tantas veces como sea necesario porque aprendemos de los errores y los errores son muy comunes en los empresarios y en los empleados" apunta.

Salarios dignos y cohesión

Un salario digno no es solo una cuestión económica, sino también un factor clave para la cohesión y el buen funcionamiento de los equipos. Cuando trabajadores y responsables de la empresa comparten condiciones justas, se genera un entorno laboral más estable y productivo.

Gil apuesta por una gestión basada en la colaboración y no en la confrontación. Considera que empresarios y empleados pueden construir juntos modelos de negocio más atractivos y sostenibles si existe voluntad de revisar lo que no funciona.

Los empleados tendrán un aumento del salario mínimo. (Imagen Ilustrativa Infobae).

“Menos llorar, más gestión”, resume el empresario. Una buena organización, según Gil, debe traducirse en beneficios reales para todos los implicados. No solo para quien dirige el negocio, sino también para quienes trabajan en él.

Derechos y beneficios compatibles

Cuando una empresa no puede pagar sueldos dignos, el problema no está en las personas, sino en el sistema que se ha construido. Este planteamiento choca frontalmente contra la idea de que pagar mejores sueldos pone en riesgo la viabilidad económica de la empresa.

Felicidad entre los compañeros de una empresa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Así, el empresario Ricardo Gil, quien se declara “defensor de los derechos laborales”, considera que condiciones dignas no debilita al negocio, sino que lo refuerza a largo plazo. Una concepción del trabajo basada en la dignidad.

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