Giuseppe Fatati, médico especializado en nutrición y diabetes: “Beber agua adecuadamente reduce los niveles de azúcar en sangre”

La diabetes afecta a más de 5 millones de españoles

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Una persona coge una botella de agua embotellada. (Canva)

La diabetes es un problema que afecta a muchas personas. Según los datos de la Federación Española de Diabetes, existen más de 5 millones de casos en el país, conviertiéndose en una de las enfermedades más comunes.

A la hora de controlar los niveles de glucosa, normalmente se consideran factores como la dieta, la actividad física o el estrés, pero rara vez se tiene en cuenta la importancia de la hidratación y el consumo de agua.

Giuseppe Fatati, médico especializado en nutrición y diabetes, ha explicado al medio italiano Corriere della Sera la importancia de este compuesto para nuestra salud. "No hay nada en el ser humano que no dependa directamente del agua. Mantener un equilibrio hídrico adecuado es esencial para gozar de buena salud“, afirma el experto.

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La hidratación como aliado en el control de la glucosa

Más allá de la dieta y el ejercicio, la forma en que el cuerpo se mantiene hidratado influye directamente en el metabolismo de la glucosa. Beber suficiente agua facilita la absorción y el transporte de nutrientes esenciales y ayuda a mantener la sangre menos concentrada, lo que evita subidas bruscas de azúcar.

Una buena hidratación también favorece la circulación y asegura que los órganos funcionen correctamente, mejorando la eficiencia de la insulina y la regulación de los niveles de glucosa en sangre.

Cuando el cuerpo carece de líquidos, se activan mecanismos que dificultan la absorción de azúcar y reducen la sensibilidad a la insulina. Esto puede generar un ciclo de hiperglucemia y deshidratación que empeora el control del azúcar.

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Cuánta agua debes beber

“Beber agua adecuadamente reduce los niveles de azúcar en sangre”, afirma el médico. Para ello, es importante distribuir el consumo a lo largo del día, asegurando que el cuerpo reciba líquidos de manera constante.

En términos generales, se recomienda beber entre 1,5 y 2 litros diarios, lo que equivale a unos 6 u 8 vasos de agua, aunque las necesidades pueden variar según la edad, el peso, la actividad física y las condiciones ambientales.

Beber agua de forma regular ayuda a evitar la deshidratación, especialmente en personas con diabetes, y contribuye a mantener los niveles de azúcar estables. Además, hacerlo de manera progresiva a lo largo del día permite al organismo absorber y utilizar mejor la glucosa, optimizando el funcionamiento del metabolismo.

Hidratación y control del apetito en personas con diabetes

Además de regular los niveles de glucosa, el consumo adecuado de agua puede influir en la sensación de hambre y los hábitos alimenticios de las personas con diabetes. En ocasiones, el cuerpo confunde la sed con la necesidad de comer, lo que puede derivar en ingestas innecesarias y afectar el control del azúcar.

Mantener una hidratación constante ayuda a diferenciar estas señales y a evitar picos de glucosa provocados por cierto tipo de comidas. Incorporar agua antes o durante las comidas puede favorecer la digestión y promover la sensación de saciedad, siempre como complemento de una dieta equilibrada.