El despido sigue siendo uno de los mayores temores de los trabajadores. La pérdida repentina del empleo no solo implica la desaparición de una fuente de ingresos, sino también la ruptura de una estabilidad personal y profesional construida con esfuerzo. En un contexto económico cambiante y con una creciente precariedad laboral, enfrentarse a un despido genera nerviosismo, incertidumbre y, en muchos casos, desconocimiento sobre los derechos que asisten al empleado.
Esta falta de claridad puede llevar a que muchos trabajadores no sepan si la empresa está cumpliendo realmente con sus obligaciones legales, ya sea en el pago de indemnizaciones, preavisos o documentación correspondiente. Por ello, entender qué es un despido, sus tipos y las garantías que la ley ofrece resulta esencial para afrontar este proceso con seguridad, defender los propios derechos y evitar posibles abusos por parte de la empresa.
Los tres requisitos que debe cumplir tu jefe
Antes de despedir a un empleado, toda empresa en España, según explica el abogado laboralista Sebastián Ramírez en un video publicado en su perfil de TikTok (@leyesconsebas), debe cumplir con tres pasos esenciales. Uno de los elementos clave, frecuentemente desconocido por los trabajadores, es la entrega del finiquito: “El finiquito será tu salario pendiente de cobro, las vacaciones no disfrutadas y las pagas extras que todavía no te han llegado. Añadido a ello, también si hay algún otro saldo pendiente por parte de la empresa hacia ti”, subraya Ramírez, que comparte consejos sobre derechos laborales y divulga información legal a través de sus cuentas en varias redes sociales.
En el caso de un despido objetivo, el empleador está obligado a ofrecer un preaviso con una antelación exacta: “Quince días de preaviso para ello. Quince días totalmente pagados, por supuesto”, precisa el experto. Este plazo no solo implica la remuneración íntegra del período, sino que también permite al trabajador continuar prestando servicios, pudiendo utilizar parte de su jornada para buscar una nueva oportunidad laboral.
Qué pasa en caso de despido disciplinario
Si la causa es un despido disciplinario, las reglas son distintas, implicando un proceso de comunicación además del propio cese: “Tiene que darte un tiempo que oscila entre unos dos y tres días para que tú respondas a los motivos que van a justificar tu despido”, advierte Ramírez. Incumplir este trámite, agrega, podría convertir la decisión en un despido improcedente según la ley vigente, lo que implica que el trabajador podría tener derecho a una indeminzación económica por la forma en la que se ha llevado a cabo la terminación de la relación laboral.
El abogado enfatiza que el procedimiento debe evitar situaciones de ambigüedad o desinformación por parte del empleador: “Ya no vale eso de: ‘a la calle, te vas a casa’ y tú no sabes exactamente qué ha pasado. Te dan una carta en la que no entiendes nada”, recalca. Por tanto, tanto en el despido objetivo como en el disciplinario, e incluso en casos de baja voluntaria, la entrega del finiquito y el cumplimiento de los plazos marcan la diferencia entre un acto ajustado a derecho y una posible reclamación futura por parte del afectado.